El Pampero.
Argentina-Uruguay-Francia, 2017, 77′
Dirección: Matías Lucchesi
Con: Julio Chávez, Pilar Gamboa, César Troncoso.

De barcos, tensiones varias y un síntoma posible del cine nacional

Por Hernán Schell

Raro. Lo que sucede con El Pampero al menos lo es. Por un lado, empieza siendo un drama lacónico sobre un enfermo posiblemente terminal (Julio Chávez) que decide zarpar con su pequeño barco y alejarse de un hijo con el que no quiere comunicarse. Pero por otro, de pronto, mientras navega, este hombre se encuentra con que en su bote hay una chica ensangrentada (Pilar Gamboa) que viene de presenciar un crimen.

La primera mitad parece ir por el lado de un drama intimista en el que estas dos personas empiezan a entablar relación y expresar sus sentimientos con pocas palabras y acciones mínimas. Sin embargo, la inesperada irrupción de un supuesto amigo de Chávez (César Troncoso) la va transformando en una suerte de película de suspenso en donde este nuevo personaje va develándose como villano. No hay nada objetable en este cambio y, de hecho, como propuesta es atractiva. El problema de El pampero, sin embargo, reside en dos cuestiones. La primera tiene que ver con que el suspenso no está manejado con el timing preciso. Salvando una escena en el bote en la que Troncoso empieza a imitar el sonido de los pájaros (ejemplo notable con el cual se logra transmitir la maldad del personaje sin que haga nada necesariamente malo), Lucchessi apura demasiado ciertas resoluciones en las escenas de tensión, al punto tal que en la más importante de todas termina optando por una elipsis brusca y anticlimática. El segundo problema es aún más grande, y tiene que ver con el ocultamiento de cierta información. Sucede que en la película hay aspectos de la vida de los personajes que interpretan Chávez y Gamboa que jamás conocemos porque ellos mismos se empeñan en ocultar, y la película no se encarga de aclararlos. ¿Por qué Chávez comería asados todos los años con alguien de quien puede sospechar con tanta facilidad que es capaz de hacerle un daño horrible a Gamboa? Esto atenta con la empatía que podemos tener para con ellos. Después de todo, ¿Por qué deberíamos preocuparnos tanto por personajes cuyas motivaciones y causas finalmente no conocemos en profundidad?

Esto es un problema que aparece mucho en el cine argentino: el abuso del fuera de campo y de la construcción parcial de un personaje para que especulemos sobre el resto de su vida. Un aspecto muchas veces contraproducente que en algún momento tendrá que merecer un análisis más extenso.

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