Día: 31 de diciembre de 2019

Encuesta Perro Blanco: Lo mejor y lo peor de 2019

Tercer año (el que vivimos peligrosamente). No sabemos como hicimos para llegar a fin de año con 40 notas por mes y no morir en el intento. Pero cumplimos con la tarea. A diferencia de otros años hubo más consenso (no sabemos si es bueno o malo a esta altura). Vimos muchísimo cine, muchas series. Nos seguimos quejando de los mismos problemas endémicos pero asi las cosas logramos encontrar cosas que valieron la pena. Tal y como lo venimos haciendo desde 2017 logramos armar una serie de listas eclécticas y libres. Y es que si no podemos pensar con libertad y a la vez pensar cosas distintas el asunto no vale mucho la pena.
Ustedes, lectores, tienen tiempo hasta que termine enero. Y enviarnos sus listas a [email protected] En enero vendrán los balances personales de los redactores, los balances de cine argentino e internacional, los balances de series, y festivales. Pero para eso falta. Las listas que van a ver acá son el resultado de los votos de nuestros redactores. Las dividimos en las siguientes categorías:

#Diálogos: The Mandalorian

Terminó la primer temporada de The Mandalorian, serie que funciona como punta de lanza del desembarco del mundo expandido de Star Wars en la TV de manera masiva. Con algunas diferencias, los integrantes de este diálogo se sentaron a pensar más allá del éxito y el hype en cuestión. Y terminó quedando un intercambio buenísimo sobre la que terminó siendo una de las series de este 2019.

Adiós a Anna Karina

“Modelo. Su modo de ser interior. Único, inimitable”. Decía Bresson en sus Notas sobre el cinematógrafo (1975). Quizás Anna Karina represente como nadie el espíritu de aquel aforismo bressoniano. Porque Karina no actuaba, era más (mucho mas) que eso, era verdaderamente un icono en pantalla. Un icono humano si cabe la expresión. Un icono pansexual como quizás ninguna otra salvo Marlene Dietrich. Al punto de ser admirada tanto por hombres como por también por mujeres que se identificaban con su rebeldía juvenil y sus maneras tan peculiares que siguen suscitando admiración aún al día de hoy). Creadora de un estilo y un dialecto propio. Único, inimitable. Un manifiesto político (en pantalla) de como el cine es imagen viva. Godard encontró en ella a su musa perfecta y al amor de su vida. Condensarla en un rostro es totalmente injusto y un lugar común.

#PostMarDelPlata2019 – (10): Liberté

En su última provocación, Serra se instala en el bosque y en la noche y vuelve a su amado siglo XVIII para seguir a un grupo de libertinos entregados a sus apetitos sexuales, corte sin rey a la cabeza, nobles de una aristocracia encendida y pavorosa, fantasmal. Sodomía, masoquismo, lluvias doradas y baños de esperma desfilan, sin agotar la lista. Barroca y arbitraria, confusa adrede, el deseo es un conejo inasible que circula ligero y azorado, aquí y allá. Canto a la noche improductiva, hay algo de desesperación en la urgencia de cada coito, en los latigazos, en el humor corrosivo que cada tanto asoma entre los pantalones caídos y las faldas alzadas –el recordatorio de que el sexo, en cualquiera de sus formas, puede adquirir una connotación metafísica porque antes supo sumergirse en el fangal del ridículo.

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