Día: 6 de febrero de 2020

The Outsider (parte I)

The Outsider (promocionada como El visitante) tiene y no tiene lo que hay que tener. Perdón? Si, lo que hay que tener para ser uno de esos eventos audiovisuales. Por un lado tiene una premisa lo suficientemente atractiva como para generar un punto de anclaje necesario. Al mismo tiempo no tiene eso que muchos otros «eventos» supieron construir: una empatía necesaria con los personajes, una sensación de pertenencia a un tiempo específico narrado o una interlocución cultural (competencia lingüística) suficiente como para que eso que llamamos el público cautivo esté a la expectativa. Algo de todo esto es bueno y es malo. Lo bueno es que esa traición despeja en buena medida a los serie-goers que necesitados del evento generan un atractivo que gira mucho más en torno a la periferia de la serie que a la serie en si. Lo malo es que esa ausencia de evento también habilita a que la serie experimente con salidas imprecisas de ese mundo de demandas conocidas que todo género provee.

Judy

Londres ofreció una segunda oportunidad a Judy Garland. En particular cuando su estrella había menguado en Estados Unidos, a raíz de innumerables decepciones sentimentales y profesionales. La película británica, de 2019, explora las vivencias y tensiones de la cantante, entre el recuerdo de su pesadilla americana y el efímero sueño de resurrección que le brindó su estancia en el Reino Unido. Por eso el público de la ansiedad millenial puede sentirse decepcionado con la narrativa del guion, al extrañar el desarrollo de mayor información dentro del canon de un biopic al uso. He leído varias reseñas que reclaman el escaso interés de la película por ahondar en la historia oficial de la protagonista de El Mago de Oz. En lo estrictamente personal, mi vista cansada de la temporada de premios, agradece, por el contrario, que el escritor del libreto decida ahorrarse el trámite de contarme otro relato de la enciclopedia británica sobre el origen, la evolución y la muerte de la protagonista.

The Farewell

En definitiva lo más interesante de The Farewell es que la despedida de Billi a su abuela se filma con este doble tono, constantemente. En ese tono puede convivir lo rídiculo con lo dramático, lo frío con lo cálido, lo inverosímil con la tristeza, el amor con un ritual de gritos algo risueño. En este juego de dos ficciones cruzadas es donde se desarrolla la película, llegando al punto en donde Billi acepta, gracias a su familia, la locura que le parece no decirle a su abuela que tiene cáncer, para que luego, con una sorpresa final, la directora nos anuncie que su abuela (la historia es obviamente autobiográfica) sigue viva a pesar de que pasaron casi siete años de los hechos narrados por la película. Es decir, luego de construir ese aparato narrativo doble, la directora lo rompe, desarticulando toda la representación con el golpe más duro que puede recibir: la realidad, porque, en definitiva, todo lo que vimos era una gran y elegante ficción

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