One Cut of the dead (Kamera o tomeru na!)
Japón, 2017, 96′
Dirigida por Shinichirô Ueda
Con Takayuki Hamatsu,  Yuzuki Akiyama,  Harumi Shuhama,  Ayana Gôda,  Miki Yoshida, Kazuaki Nagaya,  Hiroshi Ichihara,  Takuya Fujimura,  Yôko Takahashi,  Satoshi Iwagô, Tomokazu Yamaguchi,  Manabu Hosoi,  Yoshiko Takehara,  Sakina Iwaji

Los muertos son ustedes

Por Ignacio Balbuena

One Cut of The Dead es una película que tuvo un derrotero atípico. Estrenada en salas durante apenas 6 días en su Japón natal, empezó a generar un runrún cada vez más notable a partir del estreno en un festival más un re-estreno local. Luego, varios sitios de noticias occidentales descubrieron la película a través de Amazon Prime Video, que curiosamente, además de ser una plataforma de streaming hecha y derecha también admite subidas de usuarios sin demasiados controles. Así, una versión pirata de la película llegó al público americano e internacional, pero luego finalmente tuvo un estreno con todas las de la ley a través de la plataforma Shudder, un Netflix de películas de terror que todavía no llega a nuestras latitudes. Así que sí, esta película es un no-estreno que hay que conseguir por izquierda. Estuvo brevemente en Youtube pero los que frecuentan los rincones de la internet adecuados no deberían tener problemas para verla.

Esto es lamentable, porque mientras Film Twitter™ Argentina sigue debatiendo si Joker es una obra de arte o el más grande ‘meh’ del año y los fans de Marvel/DC se baten a duelo con algún auteur del New Hollywood americano de los 70s sobre la cualidad cinematográfica y moral del cine de cómics, esta película está disponible en torrents, alegremente ignorada. En un año lleno de películas grandotas (de superhéroes pero también de autor, ya que tenemos Avengers: Endgame pero también The Irishman), la verdadera gran (GRAN) película del año (si, de 2017) es una comedia japonesa de zombies con actores totalmente desconocidos. Varios de los highlights de este año fueron películas pequeñas de género (el reboot de Chucky con Aubrey Plaza en clave Pequeños Guerreros meets Stranger Things meets Black Mirror, o la notable creature feature de nombre Crawl), pero esta película es de un nivel de imaginación, complejidad y ternura como pocas en los últimos años. Quizás decir que una película es una carta de amor al cine es un cliché grande como una casa, pero si hay una película por la que vale la pena decir esto, es One Cut of The Dead

Nótese que todavía no di ningún detalle de la trama. Me gustaría poder limitarme a elogiar y recomendar la película y decirles a todos los que se encuentren con ella que no vean ningún avance ni lean nada, y traten de ver la película con la menor cantidad de información posible. No me gusta ser parte de la cultura anti-spoiler en la que estamos inmersos a un punto delirante hace ya varios años (se acuerdan de Blade Runner 2049? ‘Hasta la sinopsis es spoiler’ dijo alguien de no me acuerdo que medio), pero One Cut Of The Dead merece ser vista a ciegas. Incluso el propio trailer de la película viene con una advertencia, así que me pongo brevemente en fanboy para decirles spoiler alert, vayan, vean la película, y vuelvan, los estaremos esperando.

One Cut of The Dead empieza haciéndole honor a su nombre, con una toma ininterrumpida de alrededor de 40 minutos que es tan virtuosa como alegremente berreta. La calidad de imagen es pésima, los actores parecen extremadamente amateurs, y el argumento es trilladísimo: un equipo de filmación se encuentra filmando un corto de zombies clase Z en un galpón, cuando de golpe, irrumpen zombies de verdad.

Sin embargo, hay algo extremadamente magnético en medio de lo que parece un ejercicio de lo-fi pedorro. El timing cómico de los actores en los diálogos y gestos es excepcional, los gags físicos, mezcla de slapstick con gore barato, también son desopilantes, y muchas veces, hay gestos raros en la puesta en escena, que parecen obedecer a arbitrariedades formales que quedan como incógnitas: de un momento a otro, la cámara cae al piso y el plano queda oblicuo y fijo un tiempo largo. Un plano de una chica gritando se prolonga durante lo que parece ser una eternidad. El impulso dramático se detiene de un momento a otro, con diálogos costumbristas que parecen improvisados. Y de golpe: fin. Créditos y el título de la película. 

Claro, es momento del primer gran twist. Lo que acabamos de ver es, sí, un corto de zombies de 40 minutos hecho en una toma sin interrupciones, y lo que sigue, realizado también con un presupuesto modesto, pero con mucho más production value que el corto clase Z que acabamos de ver, es la verdadera película. One Cut of The Dead es la historia de un director, su hija, su esposa, un grupo de actores, y los ejecutivos de una cadena de televisión japonesa tratando de estrenar en televisión una película de zombies transmitida en vivo sin cortes y filmada en plano secuencia. Una película que además contiene su propio backstage.

Lo que sigue esencialmente son dos actos más, en los que vemos primero todo el proceso de escritura, ensayo y pre-producción de la película, y un gran clímax en donde se repite todo el primer acto, pero esta vez desde el punto de vista de detrás de escena. 

One Cut of The Dead es un caldo entrañable que mete en una licuadora una película japonesa costumbrista de padres e hijos, una workplace comedy de ejecutivos de tele, actores y técnicos de cine y televisión, y finalmente, un ejercicio de estilo que imita a la perfección las películas de terror de presupuesto cero con una ambiciosa y virtuosa puesta en escena, que disimula un mecanismo de relojería realizado a la perfección con chistes sobre vómito, caca, gore bizarro, camarógrafos con problemas de espalda y una madre devenida actriz que grita POM! una y otra vez una vez al revelarse que es una actriz de método que no puede salir de personaje. Claro, todos esos momentos raros y afectados, donde todo parecía corrido del eje (de la cámara pero también del tono, de la situación) se revelan como problemas de puesta en escena que el equipo debe resolver en el momento, dado que están en una filmación en vivo que no puede interrumpirse. 

Ya sabemos que el experimento eventualmente llega a buen puerto, porque vimos el resultado al comienzo de la película. El equipo logrará sus 40 minutos de transmisión sin cortes y lograrán llegar a la recta final y al preciado The End. Pero lo importante es que lo logran a través del amor mutuo por el cine que existe entre un padre y una hija, y una pirámide humana que demuestra que no hay cine posible si no es con la colaboración genuina y el esfuerzo físico enorme de un grupo de personas determinadas a que la cámara no corte, a que el show deba continuar. Y no para satisfacer las demandas del rating, a un público expectante o a los ejecutivos que miran cómodos desde una silla, ignorando la pantalla y mirando twitter cuando se aburren, sino simplemente para recordar el amor que siempre tuvimos de chicos por agarrar la cámara y producir imágenes. En las circunstancias que sean pero siempre con y por amor. Eso es One Cut of The Dead, quizás la película más feliz de 2017 ( y sin dudas uno de los descubrimientos del año), pero también una verdaderamente extraordinaria por hacer de un género imposible de revolucionar -el de zombies- algo fresco, vivo y luminoso, todo lo que contrario a los muertos que invaden la pantalla. 

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