Autor: Ariel Esteban Ramos

Dossier Estudio Ghibli (XIX): Ponyo y el secreto de la sirenita

Miyazaki es un heredero de las grandes tradiciones de la modernidad europea en la medida que retoma sus escenarios, sus temporalidades y sus problemas: el progreso, la técnica, la voluntad de poder, el siglo XX. Si en El castillo vagabundo la reflexión se instala de forma indefinida y creativa a un contexto histórico, en Ponyo se declara abiertamente en clave de fantasía, salvo por la locación de la historia (que es real: la población pesquera de Tonomoura). La ficción trabaja en el cruce de dos historias muy conocidas para la tradición europea: la sirenita de Hans Christian Andersen y la historia de Brunilda en su lectura wagneriana de las sagas germánicas. A nadie que haya escuchado dos notas de Wagner en el Colón o en una película se le escapa que la cabalgata sobre las olas de Ponyo es una creativa transformación del famoso Leitmotiv ahora en tono mayor juguetón, utilizando la melodía principal de la película.

Leer más

#GimmeShelter: cine, series, libros y otras cosas para sobrevivir (V)

Fui uno de los tantos ingenuos que se emocionó pensando que durante la cuarentena iba a leer dos veces la biblioteca de Alejandría, recordar algo de cálculo diferencial, llenar algún que otro hueco en mi cultura de cine-arte, lograr el lomo de Charles Atlas con esas pesitas de morondanga y subir dos niveles de alemán… que el coronavirus me valga. ¿Qué querías, que te creciera el pelo también? Ya hace un mes que estoy como el ameo David en su cuarto blanco de Odisea del Espacio, flotando en un tiempo de goma que combina los quehaceres de la cocina, la limpieza y la crianza. Mientras tanto, a puro machetazo mental, trato de talar un claro en esta selva de locura colectiva y virtual para trabajar con medios que cuando hice la secundaria eran (¡todavía son!) Ciencia Ficción. Ya perdí la cuenta de las veces en que, deambulando por casa, de repente me pregunto qué hago en la cocina con un par de medias en cada mano. Mandela logró la presidencia después de 27 años encerrado en un 2 x 2 con una mesa, una silla y un balde. Era Superman y nunca nos enteramos.

Leer más

Dossier Estudio Ghibli (IX): La princesa Mononoke

Para quienes nos hemos nutrido con cepas de Animé tan variopintas como Astroboy , Mazinger Z, Robotech o Akira, el cine de Hayao Miyazaki supone una mezcla de elementos familiares con un universo casi enteramente novedoso. Nuestra prehistoria animada nos acostumbró a las innumerables elaboraciones terapéuticas o meramente catárticas del trauma de la bomba, pero sobre todo a las mil versiones de una hubris tecnocientífica extremada, con resoluciones morales diversas. Sin reducir a meros principios abstractos la proteica variedad de la fantasía nipona, las alternativas que el sol naciente ponía sobre la mesa a la hora de plantearse el problema de la civilización en general y del progreso técnico en particular podían conversar sin mayor problema con el repertorio de metáforas de la experiencia occidental. No extraña que haya tenido su éxito en Japón el impulso filosófico de Heidegger, especialmente el de su reflexión sobre la técnica.

Leer más

Dossier Estudio Ghibli (V): Puedo escuchar el mar

Los amigos mayores, los buenos, suelen legarnos palabras que sirven. O mejor, que servirán. Uno de ellos me dijo en una época de tribulaciones familiares: “en la vida, lo único que se puede cambiar es el pasado”. Como corresponde, no lo entendí en el momento y necesité que el aforismo se hundiera lentamente en el mar del pretérito para exprimirle algún sentido. Aunque mi amigo nunca leyó a Marcel Proust, hoy creo que su frase sería un mantra adecuado para esa magia que el francés hace en 7 novelas: el tiempo se vuelve el orden en que, de manera gradual, arrítmica y parcial, la memoria y la experiencia se van esculpiendo o dibujando entre sí, como las famosas manos de Escher. Es este mismo concepto, con las diferencias enormes de escala, de ambiente y de motivos, el que permea Puedo escuchar el mar, película menor de Studio Ghibli.

Leer más

#Polémica: Jojo Rabbit (a favor)

El inicio nos genera la primera sonrisa culpógena, porque arranca sin anestesia “Komm gib mir deine Hand”, versión en alemán de un gran éxito Beatle. El montaje muestra una posible histeria fan de los famosos encuentros de Núremberg, una secuencia que refiere a aquel famoso US Tour del ‘64 en blanco y negro. Sin trigger warning, estamos ya en esa zona ante la cual tantos millennials tiernitos piden reaseguros y salvataje emocional. Pero somos viejos, así que nos quedamos en la butaca y nos preguntamos: ¿qué función que se le va a dar a esta risa posible sobre el capítulo gordo de la historia del nazismo, una ideología directa e indirectamente responsable de 60 millones de muertos? ¿Será apenas una parodia más de todo lo absurdo que suena esta ideología a los oídos superados del siglo XXI?

Leer más
WP Feedback

Dive straight into the feedback!
Login below and you can start commenting using your own user instantly

¡No te pierdas de nada!

Unite a la comunidad de Perro Blanco y recibí todas las novedades en tu correo.

¡Ya estás registrado! Chequea tu correo.