Carla Leonardi

Adú

Sin intentar romantizar la situación del inmigrante como paradigma de la bondad debido a su condición de pobreza (ya que ellos también son agresivos con la policía en su afán de supervivencia), el director contrapone y evidencia en esta trama por un lado, la disparidad numérica de ambos bandos en el hecho concreto, pero por otro lado, una disparidad de poder, tanto por ejercer la fuerza pública como por los privilegios legales de ser ciudadanos europeos con que cuentan los policías.

Fourteen

En este drama intimista, el minimalismo formal resulta efectivo, no sólo porque al sugerir (antes que mostrar explícitamente,) involucra al espectador en la construcción del film, sino también porque vehiculiza una riqueza simbólica en la apertura a una pluralidad de aristas y sentidos desde la cual abordarla. Hay al menos tres posible entradas para leer esta película: el desarrollo de la amistad en si misma, los cambios que van experimentando las protagonistas en sus relaciones con sus partenaires masculinos y respecto de su feminidad y también la cuestión del abordaje de la enfermedad mental.

El cazador

En su última película, El cazador, Berger vuelve sobre el terreno fértil que ya asomaba en Ausente (2011), para mostrarnos que el hedonismo del deseo homosexual en la adolescencia es sólo una parte potencial de las experiencias humanas. Más allá del reino del placer, hay un territorio donde reina la oscuridad de un goce en el cual uno puede perderse y quedar atrapado de manera letal como una mosca en la telaraña, tal como lo plantean las imágenes de apertura con los créditos. Avanzar en este registro impone entonces un cambio de género.

Algo con una mujer

La película entonces hace de la afición de Rosa por la intriga policial la mecha que la despierta de su vida apagada y aplastada y sigue el arco de transformación de la protagonista desde la esposa devota hasta su advenimiento como mujer, sosteniendo y tramando ella misma una intriga. Rosa es un personaje que da cuenta de un saber hacer con lo femenino. Lejos del lugar de minusvalía y ceguera en el cual la sitúa Paulino (y el vecindario en general), ella sabe hacer de su lugar de falta y de insignificancia -a la que es sometida- la potencia que la empodera, aún a riesgo de la tragedia sentimental. La opera prima independiente de Luján Loioco & Mariano Turek está basada en la obra teatral La Rosa del dramaturgo santafesino Julio César Beltzer y está ambientada en los años 50. Esto supone el desafío de trasponer el texto teatral al lenguaje cimematográfico, pero también la oportunidad de realizar una relectura del texto empleando elementos de la época actual.

La chancha

El trauma dejó de tener peso. Desde hace rato que esa palabra circula en la lengua cotidiana, si, pero lo hace desprovista de su pleno sentido -aplicándose a diversas situaciones que por lo general revisten la cualidad de gravedad, pero no necesariamente un carácter traumático-. Lo cierto es que el trauma posee características bastantes precisas. El desafío de transmitir esta experiencia es aún mayor cuando quien la narra lo padeció en carne propia. Este es el reto narrativo y estilístico que debe sortear La Chancha (2020), un drama psicológico en donde el componente autobiográfico es elusivo pero presente. A falta de herramientas simbólicas para que el acontecimiento traumático discurra por los carriles del lenguaje, éste retorna al modo de un loop que se repite una y otra vez, pulsando por ser significado y saneado. Memoria, verdad y justicia es un camino posible y necesario para amenguar un dolor, que sin embargo no termina nunca de extinguirse. ¿Qué hacer entonces con aquello imposible de soportar? ¿Qué se puede hacer ante el horror sino es poesía? En este punto, es donde la ficción se separa de la realidad, donde a diferencia de las limitaciones del personaje protagonista, la ficción y la poética de las imágenes se vuelven el vehículo privilegiado del director para bordear, tramitar y transmitir algo de esa experiencia que está más allá de las palabras.

Un sueño hermoso

El documental de De Leone bucea a través de una ardua labor de investigación a partir de material de archivo televisivo, de la prensa gráfica, de fotografías, de fragmentos de películas y del formato de entrevistas a diversos participantes de De eso no se habla (el asistente de dirección Alejandro Maci, la entrenadora actoral Berta Goldemberg, el co-guionista Jorge Goldemberg, la productora Lita Stantic, la vestuarista Graciela Galán y los actores enanos Beatriz Colavita y Juan Carlos Ramírez) para acercar al espectador a la vida de Alejandra Podestá, para que podamos conocerla no sólo en su faz de actriz, sino también en tanto persona recuperando sus sufrimientos y sus sueños más íntimos. A su vez, narrativamente, la película se construye en cinco capítulos: La directora, La actriz, La película, El después y Alejandra, donde el último tiene la virtud de hacer resonar en el aire la voz luminosa que evoca su presencia.

Poco ortodoxa

La serie puede entenderse como una historia que da cuenta del despertar a lo femenino de la protagonista. Esty (Shira Hass) es una joven de 19 años perteneciente a una comunidad judía jasídica, que abandona a su esposo y se fuga a Berlín, para allí, sin mediar presiones, encontrar su propio camino. Coming of age, viaje de iniciación, aprendizaje y transformación, en cuyo camino Esty pasa de la minoridad de ser la esposa y madre, tutelada por su esposo Yanky Schapiro (Amit Rahav), a experimentar su autonomía como mujer. Pero al mismo tiempo se trata de una ficción que no elude elementos melodramáticos, pues Esty no encaja en su comunidad y es incomprendida por el entorno. El retorno de pasado – elemento que el melodrama toma del gótico- se palpa aquí en dos dimensiones. En particular en el punto en que Esty, al huir embarazada, repite la misma encrucijada que su madre Leah (Alex Reid) cuando la tuvo a ella. Pero también en el rígido ordenamiento que adopta la comunidad jasídica, donde su aislamiento del resto de la sociedad y sus estrictas reglas de vida, hacen presente el trauma del exterminio judío en la Shoah.

#GimmeShelter: cine, series, libros y otras cosas para sobrevivir (IV)

En las tres ficciones que elegí los personajes quedan girando en falso. Viven en un loop sometidos a la sombra de un destino trágico inconmovible que los arrastra y arrasa subjetivamente. Se trata de la fijación al trauma que irrumpe como aquello no cesa de escribirse y que moviliza al aparato psíquico en sus intentos infructuosos por agotarlo. La repetición del pasado como modo de trabajo de la psiquis, sin embargo tiene su aspecto positivo en que en lo que se reitera cada vez, se va produciendo una mengua del goce de la insatisfacción. Ante la irrupción de este acontecimiento nuevo que es la pandemia del Coronavirus, el primer impulso será responder con el modo como veníamos respondiendo al desajuste cotidiano.Y es muy probable que pronto advirtamos que las viejas respuestas comienzan a mostrar sus fallas.

Emma

La nueva adaptación de la novela homónima de Jane Austen -y opera prima de la realizadora estadounidense Autumm de Wilde- se mantiene fiel al libro en cuanto respeta su trama, su anclaje temporal en la época victoriana y ese espíritu de comedia romántica de enredo y de iniciación, donde los protagonistas deben madurar ciertos aspectos de su personalidad para alcanzar la consumación amorosa. La versión 2020 de Emma sigue manteniendo intacta su capacidad de interpelación (en algún momento Cluless, a mediados de los 90s, intentó aggiornar la novela al presente e interpelar a esa generación con otras herramientas). Emma, con su vida económica resuelta, su inteligencia y esa seguridad en sí misma es una joven perfectamente identificable en estos tiempos de liberación femenina, que innegablemente se amolda al modelo de consumidor adolescente que propone el capitalismo globalizado. Pero, Emma también viene a decirnos que más allá de las transacciones y las conveniencias y los imperativos sociales, siempre resiste la contingencia del encuentro amoroso y que bien vale la pena ceder el narcisismo para recuperar el deseo.

Dossier Estudio Ghibli (XIII): El cuento de la princesa Kaguya

El último largometraje de Isao Takahata abre con la voz en off de la narradora comienza con el elemento fantástico de un descubrimiento, por parte de un humilde y anciano cortador de bambú, que encuentra, dentro de un tallo de ese vegetal a una diminuta niña. El hombre asume este encuentro como un milagro proveniente del cielo y decide decide llevarla a su casa. Rápidamente, la ninfa se transforma en un bebé humano. El anciano decide criarla como si fuera su hija, junto a su esposa. La bebé crece con velocidad y deviene una niña de espíritu libre y feliz que se cría en contacto con la naturaleza y con los hijos de los torneros vecinos. La niña retoza entre la maleza y los arboles, juega con animales y desarrolla una profunda amistad (que con el tiempo devendrá amor) con Sutemaru. Este joven la protege de la intrepidez con que se vincula con la naturaleza, al desconocer la pequeña sus aspectos peligrosos.

La biblioteca de los libros olvidados

La contraposición entre la ficción (o el mito literario) y la realidad, como dos posturas en pugna o que podrían hibridarse, en el sentido de que la realidad tiene estructura de ficción. Al menos ese es el debate que pone en escena La biblioteca de los libros olvidados. El film es la adaptación de la novela homónima del escritor francés David Foenkinos y se construye como una variante del código de un policial de enigma (al cual el título original, Le mystère Henri Pick, hace referencia), aunque narrado en clave de comedia, donde el misterio está en averiguar quién escribió verdaderamente la novela. La biblioteca de los libros olvidados, a diferencia de las trilladas y convencionales comedias de enredo francesas que solemos ver en los estrenos de los jueves, funciona gracias a un guión consistente y original desde el policial de enigma, que como a los protagonistas, consigue insuflar, por medio de la comedia, una vitalidad que últimamente había perdido.

Dossier Estudio Ghibli (IV): El castillo en el cielo

Sostenida sobre el código de una película de aventuras, donde de lo que se trata es del camino de aprendizaje y maduración que realiza el héroe en su periplo explorando un nuevo mundo, El castillo en el cielo tiene un protagonista, si. Pero como en buena parte de lo que sucederá con los demás films del estudio, casi siempre el protagónico será para una mujer. Aquí la protagonista es una jovencita, llamada Sheeta. Adelantado a su tiempo, Miyazaki crea para esta y muchas de sus películas a una heroína mujer. La mujer queda situada como valiente, activa y dotada de una misión que puede cambiar el destino de la humanidad, trascendiendo el bastante más tradicional y acotado rol de esposa y madre que el cine de aventuras supo construir a lo largo de casi un siglo.

¡Por fin solos!

En ¡Por fin solos!, comedia del director francés Fabrice Bracq, no se trata de la clásica premisa de la joven pareja que lucha por la felicidad que significa consumar su casamiento frente a un entorno que se lo complica e impide, sino del matrimonio sexagenario que pelea frente a los distintos obstáculos que imponen diversas situaciones familiares para poder alcanzar el sueño del retiro apacible y feliz. ¡Por fin solos! es una comedia simple, con escasos pasajes logrados, ya que el humor que despliega carece de ideas visuales interesantes. Al mismo tiempo respeta a rajatabla las clásicas convenciones del género, lo que la vuelve absolutamente previsible en su desarrollo como en su resolución.Después de todo, nos dice la película, no se puede huir de la familia y tampoco todo lo que viene de la familia supone una claustrofobia y demandas intolerables. Tal vez se trate de aprovechar la jubilación como ocasión para vincularse con los propios hijos y nietos de una nueva manera. En este sentido, la película permite pensar una idea de felicidad más madura

Portrait de la jeune fille

La realizadora francesa Céline Sciamma a lo largo de su filmografía se caracterizó por indagar en cuestiones vinculadas al despertar sexual y a la identidad de género durante la infancia y la adolescencia. Su ultima película Retrato de una mujer en llamas, si bien está situada en el periodo de juventud, no deja de coherente con sus intereses, pues trata de la exploración del primer gran amor de dos jóvenes mujeres en clave melodramática.Una profesora de dibujo posa con mirada taciturna para sus alumnas. Al mismo tiempo les enseña a fijarse en ciertos detalles para componer su retrato. Una alumna ha traído a la clase un viejo cuadro pintado por la profesora que lleva por titulo «Retrato de una mujer en llamas». A partir de allí, entramos como espectadores a la memoria de quien es la narradora y descubrimos la historia de la mujer retratada a partir de su punto de vista.

El acoso

A partir de la última oleada del feminismo, el de la cuarta ola -que entre otras cosas ha permitido una mayor disposición a expresarse por parte de las mujeres- cada vez es más frecuente en los consultorios psicoanalíticos que a partir de escuchar las denuncias de otras mujeres, muchas pacientes comiencen a recordar, registrar y narrar situaciones de abuso vividas en la infancia que habían reprimido. No obstante poder tomar la palabra, convocar la expresión de estos acontecimientos, suele estar acompañado frecuentemente de sentimientos de vergüenza y culpa. Esto no hace más que dar cuenta de la dificultad para hablar del tema al día de hoy, aún con cierto marco de mayor apertura por parte de la sociedad. Es este silencio -y la conflictividad de relatar episodios de violencia de género- una de las claves de la película El acoso, película de la realizadora israelí Michal Aviad, que cuenta con una trayectoria como documentalista pero que en este caso se lanza de lleno a la ficción.

Amanda

La experiencia del duelo, consecuente a una situación traumática, puede ser la ocasión de una transformación que conlleve un crecimiento. El desafío es poder narrar esta experiencia sin caer en excesos melodramático. El tránsito del duelo y la asunción de la paternidad son los temas centrales de Amanda.

La botera

La adolescencia es una etapa de transformaciones marcadas por el despertar sexual, si, pero al mismo tiempo ese despertar marca una instancia de pasaje, que deja en evidencia las implicancias de realizar el duelo por el niño ideal que fuimos para nuestros padres así como el duelo por los padres idealizados de la infancia, para construir nuestro propio camino como sujetos mientras nos adentramos en el mundo adulto. En esta etapa ancla Sabrina Blanco a su opera prima, La botera, en una ficción que hibrida el realismo social con el coming of age pero desde una perspectiva menos tradicional a los relatos de adolescentes de clase media.

Downton Abbey

Es cierto que Downton Abbey es una película que sin dudas disfrutarán más los seguidores de la serie que los neófitos. Acaso la idea no haya sido otra que permitirles a los seguidores de la primera hora ver a sus entrañables personajes brillar una vez más en la pantalla grande. Y no mucho más que eso. Como un bonus track. Como un bis final en un recital. Al mismo tiempo, para quienes no hayan transitado el universo de la serie, la película resulta un tanto ardua y caótica al comienzo, dada la cantidad de personajes con una frondosa historia previa que resultan desconocidos y en los cuales no se puede profundizar plenamente ya que la velocidad que ostenta hace que sea compleja la comprensión en una primera instancia de visionado.

Mar del Plata 2019 – Diario de festival (8)

Después de algunos años de ausencia, con la llegada de 2019 vino el retorno. El mío a Mar del Plata, a un festival compartido con amigos. Conversar sobre las películas luego de verlas, o cruzarse en las calles para charlar y pasarse recomendaciones, es uno de los aspectos más interesantes: el intercambio de la experiencia personal y los debates que surgen a altas horas de la noche. Como siempre en esta revista, decidimos hacer las coberturas en dos partes. Por eso siempre los diarios son más impresiones personales. Y con tiempo, sin la urgencia de la cobertura, al mes siguiente, analizamos más en detalle. Por eso de lo que voy a hablar es de la experiencia personal. Y de las películas, claro.

Punto muerto

Punto Muerto arranca con la estructura de muñecas rusas, con un relato dentro del relato. Se trata de una historia de la saga del detective Boris Domenech del reconocido escritor de policiales Luis Peñafiel (Osmar Nuñez), quien la narra en el vagón de un tren al exigente y malicioso crítico literario Edgar Dupuin (Luciano Cáceres). Se trata de un caso de enigma, de los típicos policiales de habitación cerrada, ambientado en la Buenos Aires de 1907, cuya resolución por parte del escritor no convence al crítico porque es tratado como un crimen “sobrenatural”, lo cual lo vuelve inverosímil. Las alusiones a Poe a la orden del día.

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