Federico Karstulovich

PERRO BLANCO | NÚMERO 41 | AGOSTO / 20

Hoy por hoy, frente a la demanda de la justicia, en vez de la espera y el pedido de transparencia se impone una protección simbólica y salvífica sobre personas, pero en realidad todo se parece al sostenimiento de estructuras calcificadas, negadas a cambiar y a convertir al INCAA en un instituto verdaderamente transparente, progresista en la aplicación de sus políticas, protector de la industria y el trabajo en pos de una continuidad y expansión del sector en todos sus niveles (producción-distribución-exhibición). Otra vez el INCAA utilizado como instrumento político para el enquistamiento de prácticas opacas. Otra vez la defensa irrestricta del sector apelando a razonamientos circulares («si tiene trayectoria en el medio, es honesto, si es honesto, el pedido de la justicia es injusto, es injusto porque lo acusan de algo que no hizo, lo acusan de algo que no hizo porque tiene trayectoria en el medio» bien podría ser el recorrido). Otra vez la endogamia. Otra vez la historia oficial (incluso tercerizada) en vez de los datos públicos y la transparencia.

Dossier Obras maestras desconocidas/secretas (X)

El dossier sobre obras maestras secretas/desconocidas tiene ese no sé qué de revelar algo oculto, algo prohibido, el gusto por el escondite, el encuentro con algo clandestino. Por eso se trata de un dossier íntimo y público a la vez, en el que jugamos a pensar listas de películas olvidadas, desconocidas o ningunearas al momento de su estreno y en la posteridad. Aquí les dejamos la décima parte de este dossier. Esperamos que lo disfruten en su integridad.

Modern Love

Ahora bien. Cualquier comedia romántica es portadora de las virtudes de movilización fisiológica mencionadas previamente? No. Modern Love oscila, casualmente, entre momentos de una emocionalidad destacable, donde logra mucho con muy poco (y reverbera en el resto del cuerpo) y momentos en los que parece extraviarse de la mirada humanista que define a los momentos mas inspirados. En este sentido, cada uno de sus ocho episodios autoconclusivos (es notable que hayamos tenido que incorporar esta clase de aclaraciones porque el formato de capítulos unitarios fue quedando olvidado en el tiempo) tiene una historia distinta que narrar. En cada uno de los casos lo hace con herramientas similares. Pero los resultados son notablemente distintos.

Dossier Obras maestras desconocidas/secretas: Una introducción sectaria

No se puede ser felices siempre. No se puede estar juntos siempre. Pero esos caminos pueden intersectarse, cada tanto. La construcción de una comunidad de amigos (me gustaría retomar la idea de camarada, por camaradería, pero no quisiera sonar estalinista: nada mas lejano) puede lograr eso cada tanto: construir encuentros, lugares de pertenencia que provean la sensación de pertenecer a eso que alguna vez Henry James definió como los Happy Few. Ser parte de ese conjunto, tiene algo de maldición y algo de encanto. Por eso cuando pensamos en este dossier se nos venían algunas de esas ideas a la cabeza: cuántas cosas compartimos, incluso si la experiencia es personal? Cómo se comparte la experiencia personal? (bueno, acaso la experiencia cinematográfica ha sido fundada sobre esa idea hermosa).

PERRO BLANCO | NÚMERO 40 | JULIO / 20

Hay que dejar de robar a Dickens por un par de años. Pero qué lindo comenzar un texto con «Era el mejor y el peor de los tiempos». No sé si mejor ni peor, por lo pronto contemporáneo y dificil, este presente absurdo hace todo lo posible por destruir cualquier clase de futuro. En el cine destruye al clasicismo, a la épica, al espectáculo popular pero también destruye no solo lo que pueda venir -sometiéndolo a controles estrictos de la aduana ideológica y miserable de la corrección política que ya hace buen rato dejó de ser corrección y resistencia para comportarse como una multiplicidad de poderes restrictivos e inorgánicos que han triunfado- sino que ahora también va por el pasado.

Algunas ideas sobre la nueva censura: un mundo sin crítica ni críticos

No es la primera vez que Página/12 censura a sus propios trabajadores. Pero lo hace con una estrategia curiosa: el desdoblamiento de publicaciones. En diversas ocasiones ese diario ha dispuesto una política de publicaciones cuando menos curiosa, sino lisa y llanamente censora: publicar una nota en la versión online y publicar otra distinta en la versión escrita. No, no está mal para nada ampliar las posibilidades mientras ambas coexistan. Excepto, claro, que hubiera dos publicaciones con sus propios contenidos no cruzados con la otra (una versión puramente online y una versión en formato puramente físico). Pero no es ese el caso. Cuando se trataba de una película en la que una crítica negativa implicara «complicaciones de intereses contrariados» (léase cuando la película implicaba una simpatía ideológica expresa de parte del medio o cuando parte directiva del diario estaba implicada en la produccion de la película), P/12 elegía publicar una nota elogiosa (incluso convocando a redactores que no formaran parte del staff habitual) y en caso de publicar una nota crítica lo hacía en su formato on-line, de manera marginal. Ahora bien…podía ser posible que una nota crítica fuera a salir en el formato impreso pero al atestiguarse su perspectiva crítica se la desplazara a otro lugar o directamente fuera levantada? Si, eso también es posible. Eso sucedió. Decido no hacer nombres para no comprometer a colegas que decidieron no hacer públicas estas prácticas (pero que entre muchos conocemos que existen, incluso naturalizadas y minimizadas por los mismos colegas que fueron víctimas). Pero mas grave me parece cuando se produce una presión pública para que el crítico se retracte y sea el medio el que decida «levantar» el material publicado y cambiarlo por otro.

Surcar los cielos, herir la tierra

Allá por finales de los 90s Aguaviva (Stephen Sommers, 1999) salía a video sin pena ni gloria. Secretamente, esta película revivía el espíritu del género de aventuras precisamente partiendo de un código específico de aquel: la idea de que el mundo todavía cuenta con tesoros ocultos y enigmas que resolver. Este código marcaba una percepción del mundo siempre renovada, en donde a cada paso el terreno revela sorpresas. El género de aventuras, en este sentido, con su propuesta, modifica esa percepción globalizada y estandarizada del flujo de noticias y datos que se asemeja a la comunicación y el conocimiento que conocemos al día de hoy. Esa forma de pensar la relación con el mundo, parecía estar pasada de moda por casi un siglo. En este panorama ingresan a escena cuatro películas, una serie televisiva y un objeto-revelador-de-mundos- posibles (desde ahora ORMP): El avión, como nuevo artefacto dramático, como agente revelador.

Dos delirios cinéfagos: Sandler x Truffaut

A veces nos levantamos en medio de la noche. Escribimos. No podemos volver a dormir hasta 16 horas después. Pero también dormimos 10 años. O viajamos en el tiempo con nuestra memoria cinéfila que es, a veces, lo único que nos queda. No podemos pedirle coherencia a eso que decimos. O podemos pedirle, apenas, corazón (más y mejor que el odio). Por eso, en nuestra memoria, el cine es alimento. Lo comemos entre sueños. De dos delirios cinéfagos insomnes nacen estos dos pequeños textos: Truffaut y el melodrama y sobre Sandler y sus perfectas comedias románticas, como ya no hace desde hace mas de una década. No hay coherencia en el sueño. Apenas encuentros.

#GimmeShelter: cine, series, libros y otras cosas para sobrevivir (XI)

El encierro no me es ajeno. Mi profesión (mis profesiones, no jodamos: sobrevivir en Argentina implica la coexistencia de varios trabajos a la vez) me obliga a mantenerme mas tiempo dentro que fuera de la casa. De manera que la cuarentena me agarró con las defensas mas altas que a mucha gente que conozco y la hizo mierda porque les trastocó de manera violenta su vida diaria. Si me ponen a discutir no voy a entrar en la dinámica ridícula de si el encierro está bien o está mal. En todo caso puedo decir que su aplicación es desordenada, bestial y destructiva. Y que a veces en pos de la protección se llevan a cabo efectos colaterales que son espantosos (me sigo preguntando sobre la voltereta del progresismo, que hasta hace 5 minutos despreciaba cualquier clase de política de carácter sanitarista -en vez de integral, transversal, que tome distintas variables- opte por apoyar la implementación de mecanismos que harían sonrojar al positivista más feroz de finales del siglo XIX, pero mejor paro). Asi que frente al espanto (el del virus, pero también el de su implementación política), quedan muchas cosas para hacer además de ver películas.

PERRO BLANCO | NÚMERO 39 | JUNIO / 20

ESTRENOS ONLINE
La fiesta silenciosa
Reset
Algo con una mujer
Volviendo a casa
Bajo mi piel morena

NO ESTRENOS – STREAMING/VOD
A Beautiful Day in the Neighborhood
Ventajas de viajar en tren
5 sangres
The Vast of night
Her smell
Mala educación
The king of Staten Island
La verdad

TV & SERIES
Homecoming S02
Jeffrey Epstein: Asquerosamente rico
13 Reasons Why S04
The Sinner S03

DIARIO CINÉFILO
#GimmeShelter: Días de pandemia: cine, series y libros para sobrevivir
Los adioses: algunas muertes silenciosas

OTROS ESPACIOS
El cine de lo personal
El problema de la propaganda en el cine político argentino (V)

CRÍTICA DE LA CRÍTICA
Algunas ideas sobre la nueva censura

VOLVER AL FUTURO
La chancha
Ya no estoy aquí
Las furias
Devoto, la invasion silenciosa

LOST & FOUND
#ElAñoQueVivimosEnPeligro (X)

CINECLUB PERRO BLANCO
Inscripción abierta y gratuita
30 películas curadas para 30 días de cineclub por los integrantes de Perro Blanco

CURSOS ABIERTOS
Inscripción abierta y gratuita
La explosión del cine de Corea del Sur
Una introducción al Coming of age
Cine deportivo, el último refugio de la épica

BIBLIOTECA VIRTUAL
Adelanto de nuestros libros
Los trabajos y los días: El cine de Clint Eastwood
La dama de las colonias: El cine de Claire Denis
(Super)Héroes por un día: El último gran género
Juegos de guerra: Centros y periferias del cine bélico

After Life – Segunda temporada

Cuando se estrenó After Life (cuya primera temporada reseñamos y pueden leer aquí) nuestro compañero Rodrigo Seijas mencionaba que lo de Gervais siempre fue la confirmación de una vocación por romper todo, a la vez que con la capacidad de construir desde los escombros que dejó la destrucción. Puedo acordar con algo de esto cuando veo cómo Gervais construye a sus personajes, que incluso siendo portadores de una humanidad entrañable, pueden ser tamaños hijos de puta. Pero me cuesta encontrar esa vocación de ruptura cuando establece el código. Y la realidad es que en ese proceso de diversificación que Gervais plantea en sus roles como guionista, actor, productor y director, uno bien puede entender que el juego es abrir las opciones y agarrarnos despistados: la crueldad del personaje no es necesariamente la crueldad del guionista pero si puede ser la crueldad del director.

In Search of Darkness

Con el punto de partida de una gran década, plagada de obras maestras, si, pero también de muchas cagadas imposibles de ver, In search of darkness se propone avanzar obsesivamente año por año. Ahora bien, la pregunta es con qué criterio. Ahí donde la elección pudo haber ido por el costado de la revisión original de casos canónicos, se nos entrega la retahíla de lugares comunes conocidos sobre las obras maestras (La cosa, Evil Dead, Re-Animator, Pesadilla, por mencionar algunas). Ahí donde lo que pudo haber prevalecido era el descubrimiento de rarezas olvidadas, lo que se mantiene es el criterio de «bizarreada para fanáticos» (horrible expresión, lo sé, pero práctica para definir el caso), que en definitiva no es mas que la mención emocional de títulos que oscilan entre el descubrimiento (pero sin el espacio que merece) y el festejo acrítico de pavadas indefendibles.

Una despedida: Stuart Gordon (1947-2020)

La carrera de Stuart Gordon es una maravilla llena de volantazos, como bien saben ofender los libertarios a los puristas autorales. Gordon comenzó su carrera con un largometraje, de corte teatral, sobre fanáticos de los Chicago Cubs. De ahí un salto gigantesco a la clásica Re-Animator (1985), que no hace mas que revisitar a Frankenstein (vía Lovecraft) en tono de comedia negra, algo que el gore empezaba a experimentar a los 80s. A esta altura de la soiree es poco lo nuevo que pueda decirse sobre una de las obras maestras de Gordon. Si, que fue pionera junto a un puñado de privilegiadas de darle un sacudón al gore y llevarlo hacia un territorio menos solemne y en todo caso más cercano a la comedia.

The Outsider (parte II)

Si la primer tanda de capítulos despuntaba una serie realista, mas cercana al tono de True Detective que a cualquiera de las cosas que Richard Pryce había hecho previamente, a partir del tercio central (que va de los episodios 4 al 6), buena parte de ese verosímil, en tensión entre el mundo de King y el mundo del guionista, se vuelve casi insostenible, en parte por la manera en la que el mundo representado está encarado. Y es que si algo definía a las primeras salidas de The Outsider eso era su condición de serie envuelta en dos mundos, El del realismo sucio pero también el del fantástico, que como hemos dicho una y mil veces, precisa de ambigüedades, de ambivalencia. Esa condición convertía a aquello que veíamos en una narrativa que en ningún momento traicionaba la cosmovision de los mundos que mostraba: por un lado la sordidez realista de las interpretaciones que nos acercaban al abuso infantil y a la pedofilia. Pero por otro, los componentes necesarios de un sistema de intrigas propias del fantástico mas aterrado. Esa indistinción, esa sensación de pertenencia a dos perspectivas inseparables convertían a los primeros capítulos en un camino posible a seguir y a tener en cuenta, algo que los alejaba de la serie-que-quiere-contentar-a-todos para jugarse por un tono sombrío, que poco a poco avanzaba hacia un terreno mas definidamente sobrenatural.

Dossier Estudio Ghibli (VIII): El viaje de Chihiro

En 2000 Hayao Miyazaki se encontraba agotado, con un parate creativo, con una crisis en relación al mundo de la animación (sumado al reciente fracaso del estudio Ghibli, Mis vecinos los Yamada, Isao Takahata, 1999). Luego de 15 años de existencia uno de los creadores del estudio puso un freno y decidió mirar atrás, pero sin bronca. Bien por el contrario, el espíritu era otro: entender en dónde estaba parado. Por eso El viaje de Chihiro se percibe menos como una película de ruptura y cambio de época que de recapitulación, reafirmación, una suerte de grandes éxitos del estudio, pero también del mismo Miyazaki y sus obsesiones: panteísmo, representación secularizada de figuras religiosas, el gran pattern narrativo del viaje al otro mundo (propio del fantástico), la obsesión por el miedo al crecimiento, la crítica generacional a la generación de los nietos de la posguerra y el consumismo desmedido, el ecologismo desesperante. Todo eso y más está contenido en esta película que, a título personal, revisada casi dos décadas después, adolece de cierta autoindulgencia, como si Miyazaki comenzara un proceso de autofagia en su proprio cine.

Hunters

Cuando la cartelería de este caballito de batalla de Amazon comenzó a irradiar buena parte de la ciudad el asunto se hizo insoportable, como sucede con muchas series (pero bastante poco con películas: parece que las series son característicamente hijas del fenómeno «evento», algo que es mas bien esquivo para las películas, excepto contados casos, como ciertos grandes tanques o películas que funcionan gracias al boca en boca y a la legitimación, como sucedió con Guasón), fue imposible decirle que no a Hunters, que nada tiene de maldita y sensual, pero si tiene de adictiva, en parte por su tono incapaz de definir una identidad clara (al menos hasta el capítulo 5, donde las veleidades pop tienden a estabilizarse un poco y la histeria galopante de los primeros capítulos se pone en función de necesidades narrativas), en parte por trabajar con uno de los temas predilectos de la cultura popular, como es el nazismo y el fantasma de su no disolución. Pero el asunto que vuelve más atractiva a la serie es su capacidad de reunir múltiples teorías conspirativas y entremezclarlas con hechos históricos fehacientes, como si en alguna medida buscara encontrar, por la vía de la conspiración, las respuestas adecuadas a buena parte de los males que azotaron a la historia estadounidense de los 70s.

El escándalo

Dentro de la inestimable sucesión de películas-moplo derivadas de la corrección política -esa que mata el pensamiento crítico- me topé con El escàndalo, pensando que era otra vez sopa, que en buena medida vendría a replicarnos por enésima vez la expandida misandria culposa del mainstream tranquilizador y feminoide (porque feminismo es otra cosa) que nos hemos habituado a escuchar y ver desde 2016 a la fecha con cada vez mayor intensidad. Error. No solo se trata de una película cargada de una inteligencia suficiente como para no reproducir lugares comunes en torno al metooismo, sino que también logra desmarcarse de la agenda político-partidaria anti Trump, de hecho la película plantea que en todos lados se cuecen habas. Que podemos encontrar víctimas y victimarios por izquierda y derecha, por arriba y por abajo. Y que los abusos de poder y las reivindicaciones frente a esos abusos no son potestad de ningún colectivo ni posicionamiento político en particular, sino que son acciones civiles que le pertenecen a la sociedad en su conjunto. Esto no es un hecho menor en tiempos en los que el pensamiento crítico y la honestidad intelectual van siendo suplidas progresivamente por la homogeneidad ideologética.

Bacurau

Bacurau, desde esta perspectiva, amén de su ejercicio antropofágico de poner los ejes temporales en trance pero también las influencias culturales -que gusta mucho, porque mal entendido la atropofagia simula un discurso multicultural cool-, no podría estar más lejos de Carpenter. Por sus alegorías de manual? Bueno, algo de esto ya estaba en Glauber Rocha, es cierto, pero era el mismo Rocha quien subvertía la linealidad de lectura para llevar el asunto a otros terrenos bastante más problemáticos que una relación de doble entrada entre opresor y oprimidos. Por su uso lúdico de los géneros? Hasta cierto punto lo de lúdico. Porque si algo hace la película con esos géneros que atraviesa (algo del cine de aventuras, algo de terror, algo de western) es convertirlos en un material transparente, haciéndoles perder la opacidad. Y con su transparencia, perdemos matices.

The Outsider (parte I)

The Outsider (promocionada como El visitante) tiene y no tiene lo que hay que tener. Perdón? Si, lo que hay que tener para ser uno de esos eventos audiovisuales. Por un lado tiene una premisa lo suficientemente atractiva como para generar un punto de anclaje necesario. Al mismo tiempo no tiene eso que muchos otros «eventos» supieron construir: una empatía necesaria con los personajes, una sensación de pertenencia a un tiempo específico narrado o una interlocución cultural (competencia lingüística) suficiente como para que eso que llamamos el público cautivo esté a la expectativa. Algo de todo esto es bueno y es malo. Lo bueno es que esa traición despeja en buena medida a los serie-goers que necesitados del evento generan un atractivo que gira mucho más en torno a la periferia de la serie que a la serie en si. Lo malo es que esa ausencia de evento también habilita a que la serie experimente con salidas imprecisas de ese mundo de demandas conocidas que todo género provee.

Jumanji: El siguiente nivel

Uno de los mayores logros de J:ESN no es su velocidad endiablada (avanza enérgicamente pero cambia de ritmos cuando se le canta, entre otras cosas debido a que cuenta con actores en estado de gracia, capaces de entregarse a la fiesta de disfraces), sino su capacidad para alternar ritmos, para moverse de la comedia física a cierto humor deadpan, para pasar del juego de la velocidad de respuesta frente a la lentitud como sistema de alternancias. Pero centralmente para hacer de ese ping pong de velocidades un tema central para la película, que es el paso del tiempo y la percepción del rol social a lo largo de ese tiempo en juego. Se me ocurre que la gan decisión de la película en este sentido es uno de los costados que más le han criticado: sumar a los personajes de Danny Glover y Danny De Vito. Y creo que ahí se equivocan quienes indican que esa inclusión le quita ritmo a la película. Por el contrario, en ingreso de los dos viejos logra que la película salga de la encerrona de ser considerada «una película acerca de la inseguridad millenial frente a las expectativas sociales». Y es que si bien hay algo de eso, cosa innegable, la película excede ese comentario.

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