Alcanzando tu sueño (Teen Spirit)
EE.UU., 2018, 93′
Dirigida por Max Minghella.
Con Elle Fanning, Zlatko Burić, Rebecca Hall, Agnieszka Grochowska, Clara Rugaard, Millie Brady, Olivia Gray, Ruairi O’Connor, Archie Meadows, Jordan Stephens y Ursula Holliday.

Ambiciones modestas

Por Ignacio Balbuena

Wherever we went
Whatever we did
We knew the songs
They called us the pop kids
‘Cause we loved the pop hits
Pet Shop Boys, The Pop Kids

Los fans de la música suelen plantear dicotomías muchas veces. Los Beatles vs los Rolling Stones. Oasis vs Blur. Metallica vs Megadeth. Led Zeppelin vs Deep Purple. Quizás algún melómano local podría ensayar alguna discusión en torno a Los Redondos y Soda Stereo. Pero acaso el conjunto de los conjuntos del debate musical sea la rivalidad entre el rock y el pop. De un tiempo a esta parte, la crítica -principalmente extranjera pero de a poco la local también– viene aceptando la posibilidad de que la música pop tenga la misma consideración que el rock tuvo históricamente. Quizás haya una cuestión generacional también. Muchas de las personas que crecieron escuchando Backstreet Boys y Britney Spears son hoy periodistas adultos que consideran (y con razón) que discos de Charli XCX o Taylor Swift están (o pueden estar) entre los mejores de la década. Y no necesariamente hablamos de art-pop vanguardista al estilo de los lanzamientos sorpresa de Beyoncé, sino del viejo y querido synth-pop ochentoso en la tradición del pop más bailable de los ‘80s, el de Depeche Mode, The Human League o Erasure. Algunos de nosotros simplemente nos llevamos mejor con una máquina de ritmos y un sintetizador arpegiado que con una guitarra. De ahí a que ya la premisa de Alcanzando tu Sueño me pareciera atractiva sin ver ni un fotograma, ya que estamos ante la historia de una estrella de pop en potencia con un soundtrack que es básicamente un who’s who del pop de los 2010s (Robyn, Carly Rae Jepsen, Tegan & Sara, Grimes y Ariana Grande, entre otras) con la ocasional presencia de clásicos, como What a Feeling del soundtrack de Flashdance, o temas de Annie Lennox o No Doubt.

Alcanzando tu sueño, entonces, es una suerte de cuento de hadas moderno, filmado con la estética glossy de una película indie, inundada de luces de neón y planos cortos que aprovechan el rostro sugestivo de Elle Fanning, que interpreta a Violet Valenski con la mezcla justa de magnetismo y vulnerabilidad, pero también con algo de distancia. Al contrario que su hermana Dakota, que de niña supo transmitir una enorme calidez como actriz, Elle Fanning actúa en un registro casi opuesto, con una afectación propia de alguien que podría modelar ropa de alta costura. Pero eso le juega a favor en esta película: Violet no es esas estrellas hiper virtuosas que nacieron con la ambición de comerse al mundo. Hija de una inmigrante polaca y residente de una pequeña isla en el Reino Unido, Violet vive entre el colegio, haciendo sobreturnos en un bar y cuidando los animales de la casa en la que vive sola con su madre, luchando con una difícil situación económica luego del abandono de su padre. Canta bien, pero no tiene experiencia. ‘Estás muy verde’, le dice un productor desde la sombra en una escena.

La acompaña un incansable iPod viejo, que reproduce los arpegios reverberantes y los samples de voces de Claire Boucher a.k.a Grimes, y lo podemos escuchar en la música que abre la película. El imaginario de Grimes, una conocida tecnófila con una estética afín al animé y el cyberpunk, contrasta con el ambiente telúrico que plantean las imágenes del pueblo de Violet, que se mueve entre pastizales, caballos y un almacén donde vende huevos. Su refugio es bailar ‘Just a Girl’ frente al espejo o cantar por unos mangos en un bar de mala muerte mintiéndole a la madre. Como dijimos, no hay en Violet -al menos al comienzo de la película- una voluntad profunda de comerse el mundo a cualquier costo. Más bien un deseo tímido, el de una persona que se siente atrapada en un mundo pequeño y claustrofóbico. Quizás sea apropiado entonces el enfoque poptimista de este coming of age musical: si el rock a veces suele asociarse con el ruido de la rebeldía y la protesta, las melodías del pop invitan a escapar mediante la música y el baile a un mundo diferente al propio (algo característico del género musical por excelencia). Y así, casi como por arte de magia, dos cosas permiten que la vida de Violet comience a cambiar y que pueda permitirse pensar en un mundo nuevo. El encuentro con un inesperado mentor por un lado- un ex-cantante de ópera hoy fracasado y borracho que ve en ella la oportunidad de redimirse-, y la edición local del reality show que da nombre a la película por otro. Esto da el puntapié definitivo a la trama de la película, que avanza con propulsión a fuerza de escenas concisas y de gran economía narrativa. Un ejemplo puntual es la escena en la que Violet conoce a su mentor Vladimir. El intenta conversar con ella, quien lo rechaza fríamente para acercarse a la parada del colectivo. A lo lejos, un grupo de hombres en penumbras empieza a increparla, y luego el plano corta a ellos dos conversando en el auto como si nada, como si los procesos temporales entre las personas pudieran sobreentenderse sin problema alguno.

Alcanzando Tu Sueño está llena de esta pequeñas (grandes) elipsis que recortan la grasa de las escenas, como si la película misma fuera una canción pop que busca evitar la repetición de las estrofas para llegar a la potencia del estribillo. Así, en una hora y media (ojalá más películas fueran así de directas), logra contar todas las escenas que podemos esperar de una película sobre el detrás de escena del show business: desde las reuniones con la ejecutiva musical ambiciosa de Rebeca Hall a escenas de fiesta mostrando cómo la incipiente fama se le empieza a subir a Violet a la cabeza. Y si bien hay un aire previsible (en la estética apta para instagram del reality, en los personajes y sus arcos dramáticos, en los twists que no lo son tanto), es la familiaridad de escuchar variaciones sobre la misma melodía que provee el pop, pero con algún acorde inesperado lo que se destaca, como un largo plano secuencia por pasillos oscuros que unen el camarín con el escenario de la final del concurso. En una película corta de tiempos elididos y diálogos que van el hueso, esa caminata interminable nos traslada con un cachetazo al estado mental del personaje, entre la ansiedad y un nerviosismo que se hace casi insoportable. Y además de iluminar la pantalla con una presencia escénica enorme, Elle Fanning pone su propia voz para los números musicales, entre ellos un cover de Lights de Ellie Goulding que hace rato está en repeat en mi propio iPod. Alcanzando Tu Sueño es una película de ambiciones modestas, si, ok, pero como muchas de las mejores canciones pop, se instala en la cabeza y mejora en el recuerdo. 

Comentarios