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Tiempo de lectura: 3 minutosAlone

Por Andrés Brandariz

Alone
EEUU, 2020, 98′
Dirigida por John Hyams
Con Julia Wilcox, Marc Menchaca, Anthony Heald.

Duelo(s)

Por Andrés Brandariz

‘Cause no one’s gonna warn you
And no one’s gonna yell “attack!”
And you don’t feel the steel
Till it’s hangin’ out your back.

Alone tiene una gran virtud cada vez más difícil de encontrar: es muy simple. Tiene esa simplicidad que no es el resultado de la pereza, sino de la combinación entre un gran poder de síntesis y una puesta en escena austera, precisa, increíblemente funcional a lo que pretende conseguir. Por un lado, un thriller que no dé tregua y nos tenga el corazón latiendo a mil; por el otro, una película de terror que nos confronta con un escenario en el cual es imposible que a la razón no se la coma el miedo. Alone es terrorífica porque nos enfrenta a la irracionalidad del mundo, a su arbitrariedad que muchas veces termina inclinándose por su lado más cruel. Si muchas veces el cine de terror actual se conforma con narrativas en las cuales no queda otra que resignarse al triunfo del mal, que nos paraliza en un lugar de desesperación y angustia, en Alone existe la posibilidad de la revancha. Con astucia, y a puñetazo limpio (o sucio, si tomamos en cuenta que la pelea del final ocurre en un pantano cenagoso).

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El primer acto de Alone es una extensa persecución en las rutas norteamericanas que involucra a Jessica (Julia Wilcox), una joven que acaba de enviudar, y a un hombre de aspecto muy común (Marc Menchaca) que terminará revelándose como psicópata. La película no vuelve a tener el nivel de esta primera media hora, pero no podía ser de otra manera: el suspenso y la tensión que se construyen a medida que Jessica intenta discernir si aquel hombre está efectivamente siguiéndola, si sus reiterados encuentros a lo largo de la autopista son casuales o no, si está realmente en peligro o si el carácter evasivo de su viaje la está poniendo paranoica, le dan una base solidísima a todo lo que viene después. Lo único que se podría criticar es que la película nos sustrae demasiado rápido de este estado de ambigüedad en pos de subir la apuesta cada vez más. Nada grave, tomando en cuenta que el regodeo en la capacidad de crear atmósferas, estirando situaciones vulgares hasta el aburrimiento, es el mal de muchas películas de terror más caras y prestigiosas.

Alone Movie Social

El segundo tercio de la película (dividida en capítulos de manera muy transparente, con placas negras) narra el escape de Jessica de la guarida del psicópata, una cabaña en el medio del bosque. El tercer y último tramo cuenta la revancha contra su captor. Un hecho traumático e inesperado, el intento de alejarse de él y, finalmente, la necesidad de enfrentarlo y vencerlo. Es la historia de un duelo. No sólo en el sentido de una batalla, como esa primera película de Spielberg que también enfrentaba a un hombre común con una posible encarnación del mal absoluto, irracional. También el duelo está como sentimiento, como proceso de tránsito para superar la pérdida de un ser querido. En este caso, el suicidio del esposo de Jessica, que pesa sobre ella desde el principio de la película. 

Alone Scaled 1

Como bien mencionaba Mariano Morita, en su texto del newsletter del podcast “La Hora del Miedo”, Alone trasciende el mero ejercicio de estilo convirtiendo esta persecución en una metáfora sobre el duelo. Si Jessica busca escapar de todo lo que conoce, de alejarse del recuerdo de ese esposo que murió y de su propia familia, en el fatídico encuentro con el psicópata se escenifica la imposibilidad de huir. Jessica se pregunta por las señales que no vio en su pareja, posibles indicios de una tragedia que quizás hubiera podido evitar. Lo mismo que utiliza el psicópata para desafiarla, para hacerla salir de su escondite y aislarla de los demás. Lo poco que sabemos del perseguidor es que lleva una vida aparentemente normal, en algún lado, con una esposa y una hija. De alguna manera es una proyección, un reflejo distorsionado, de una vida familiar que Jessica hubiera podido tener y no tiene. La ilusión de una normalidad que en realidad es siniestra. ¿Por qué? No hay por qué.

La eterna persecución es el dispositivo enfrentar la pérdida de una manera lateral, pero también sobre la necesidad de aceptar la erupción de lo inexplicable, lo injusto, lo cruel en un mundo arbitrario. Aceptándolo en sus propios términos, se puede contratacar y devolverle el golpe.

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