Apostle
Reino Unido, EEUU, 2018, 130′
Dirigida por Gareth Evans
Con Dan Stevens, Mark Lewis Jones, Michael Sheen, Bill Milner, Lucy Boynton, Kristine Froseth, Paul Higgins

Satisfacción garantizada

Por Andrés Brandariz

Apostle es otro producto poco satisfactorio de Netflix. Esta vez, el servicio de streaming apadrina a Gareth Evans (The Raid) en una nueva excursión al género de horror (anteriormente había escrito un segmento de la antología VHS 2): un relato gótico con tintes románticos con una atmósfera dramática y opresiva, con elementos fantásticos e intensas irrupciones del gore. Si suena a que en esta película hay demasiadas cosas, es porque así es.

En principio, Apostle es la historia de Thomas (Dan Stevens), quien se introduce subrepticiamente en una isla remota del Reino Unido a principios del siglo XX. Viene a buscar a su hermana, desaparecida por el misterioso culto pagano que practican los habitantes de la isla. Este culto tiene dos cabezas: el Profeta Malcolm (Michael Sheen) y Quinn (Mark Lewis Jones), y se funda alrededor de un oscuro pacto con una criatura monstruosa para darle fertilidad a la isla. Thomas, con su vida en riesgo, se va introduciendo en la idiosincrasia de los pobladores de la isla y descubriendo sus secretos, mientras intenta dar con el paradero de su hermana. También conocemos un poco de su historia: es un ex sacerdote que, a raíz de una tragedia, perdió la fe en Dios. De manera que la búsqueda de su hermana se propone como un reencuentro con la fe en sí mismo, junto con el amor de Andrea (Lucy Boynton), una de las habitantes del poblado.

En fin: todos estos elementos nos estarían ofreciendo un relato con elementos convencionales pero atractivos, con una atmósfera promisoriamente similar a la maravillosa The Wicker Man (la original, de 1973, no la de Nicolas Cage gritando bajo el acoso de las abejas) pero el nivel de sobreescritura que tiene el guion de Apostlese las arregla para enmarañar todo de manera irresoluta, al menos en su primera hora de duración. Resulta confuso lo que esta película pretende hasta que empiezan a perfilarse las disidencias en torno al culto y una secuencia de un suplicio fuertemente goreayuda a sacudir un poco la modorra. A partir de ahí la cosa cobra un poco más de interés, pero el tono y la sobrepoblación de elementos siguen jugando en contra: por un lado es un relato sobre la pérdida y recuperación de la fe al enfrentarse con lo monstruoso, por otro lado una mirada trágica sobre la degradación moral del Profeta, por el otro un relato fantástico.

La abundancia de elementos hace a Apostle más adecuada para el tratamiento de serie que el de largometraje y, aunque el final logra cerrar conceptualmente la película, en el extenso medio (la película dura un poco más de dos horas) nos queda un batiburrillo con algunas imágenes realmente escalofriantes, una mirada confusa y sobrecargada sobre el culto religioso y un desarrollo de personajes demasiado escaso para la intensidad dramática que la película intenta alcanzar. Queda un gran despliegue para bastante poca cosa, una película de terror que asusta pero nos expone al tedio más de una vez. Se cree demasiado importante, pero falla a la hora de involucrarnos emocionalmente. No es que no sepa qué quiere ser: quiere ser demasiadas cosas a la vez y ninguna de ellas termina siendo particularmente atractiva.

Comentarios