Batman

Por Varios Autores

The Batman
EE.UU., 2022, 175′
Dirigida por Con Robert Pattinson, Zöe Kravitz, Paul Dano, Andy Serkis, Colin Farrell, Jeffrey Wright, Peter Sarsgaard, John Turturro, Jayme Lawson, Con O’Neill, Barry Keoghan, Gil Perez-Abraham, Peter McDonald, Alex Ferns, Rupert Penry-Jones, Kosha Engler, Janine Harouni

Promesas

Por Federico Kartsulovich y Rodrigo Martín Seijas

FK: Esta película me genera sentimientos encontrados. Intentaré dar cuenta de esto. Por un lado siento que por primera vez en décadas alguien se acercó realmente a eso que la renovación de los cómics en los 80s siempre propuso: un tono más noir, más realista en el sentido de más sucio, depresivo, enfermizo. Hay, en este punto, algo de este Batman que es hasta pre-Burton. Es decir: no se trata de un artificio neoromántico darkie freak expresionista tadío, sino algo mucho más cercano al cine de Walter Hill, de Michael Mann, de William Friedkin y, por descendencia directa, a David Fincher. Desde esa perspectiva, la que se ocupa de construir un mundo verosímil, acorde a una mirada más oscura (“adulta”, entre mil comillas) este Batman funciona de mil maravillas. Incluso todo lo que refiere a la acción física, al mundo de la confianza de las imágenes, la película es sólida, porque también opera por sequedad. Ahora bien. También hay otra película, que es una que deja de lado la ambición y la suple por la pretensión (ahí están las historias de los huerfanitos por tres: el acertijo, Wayne y Selina Kyle), que todo el tiempo precisa explicarnos lo que es bastante obvio, que todo el tiempo nos recuerda algo que desde hace casi un siglo el policial negro nos reveló, que los poderes están todos interconectados y que es muy difícil escapar de esa red sin consecuencias. Pero además la película hace esto de la forma más solemne posible (cabe aclarar: no soy de los que fácilmente condena la solemnidad.  A veces hay circunstancias en el cine en el que la solemnidad es la única opción, pero no sé si este es el caso, ya que con cuentagotas hay un humor casi reprimido ex profeso), con una densidad simbólica que no da espacio a que ningún plano respire. En este punto me retorna Joker, pero mejorada: están los traumas, está la “sintomatología social” para explicar a los personajes, está el diseño de producción preciso en el que se nos presenta un caos ordenado y sin vida. Pero a la vez siento que Batman, como con otras películas de Reeves, vive en esas contradicciones, por lo que hay un contrapeso que no me molesta del todo. Y hasta creo que confluyen en un resultado frankenteiniano que pude ser estimulante. Lo que no sé es si esto tiene futuro.

RMS: A mí también me sucede algo raro: me da la impresión de que estamos ante una película correcta, pero que a la vez no me moviliza mucho, que es un borrador de un mundo que no termina de dibujar del todo bien, pero a la vez, que es demasiado larga, como si en ese dibujo que Matt Reeves de Ciudad Gótica hubiera partes sobre las que pintó demasiado y otras que quedaron borrosas. Vos mencionabas a Fincher, y lo cierto es que Reeves mencionó en entrevistas a Zodíaco como referencia principal, y algo de eso hay en la iconografía linguística y visual que maneja el Acertijo, además que el plano final recuerda un poco al cierre de La chica del dragón tatuado. Pero lo cierto es que este film se apoya esencialmente en Pecados capitales: no solo desde el imaginario visual (esa ciudad donde casi siempre llueve y donde se acumulan los lugares sucios y tétricos), sino también en su visión del mundo, que se emparenta con la visión del asesino. Si el Fincher de Pecados capitales te decía todo el tiempo que el mundo era una mierda y que toda esa gente merecía morir, algo parecido dice esta película, con la excepción de los minutos finales, donde hay un giro esperanzador interesante, pero también algo forzado. En ese cine es donde aparece esta tensión que vos mencionas, entre tensión y pretensión. Batman es durante unos cuantos pasajes forzadamente solemne, forzadamente larga, con unas ansias de importancia quizás innecesarias, aunque Reeves es lo suficientemente hábil como para que nunca nos aburra lo que está contando.

FK: Es que a mi no me jode tanto esa ambición medio coppoliana-ciminiana de contarlo todo (el nacimiento de una ciudad y la pérdida de la inocencia). Creo que está en el otro en de los grandes relatos y está Perfecto que así suceda. No me jode el cruce de registros, algo que creo que la vuelve desordenada y viva. Lo que me jode es qué tal y como vos decís, uno de esos registros le quite emoción a lo que podía ser en efecto emocionante. En parte creo que tiene que ver con la programática fincheriana y la descripción fría de la podredumbre social.Así las cosas, ese monstruo de varias cabezas permite ver películas en potencia, como si fuera un volcán en erupción. El gran problema, entonces, es explicar el mundo material y físico con palabras. Hay que permitirle al cómic la posibilidad de inundar el cine con una materia que no sea la del psicologismo. Sin ese componente Batman podría haber sido una gran película y no una película correcta pero demasiado ordenada

RMS: Es bastante cierto lo que decís, y lo cierto es que el film está inflado por ese psicologismo que tiene algunos aspectos interesantes y otros bastante superficiales. Creo que esa necesidad constante de estar explicando y, principalmente, sentenciando sobre lo que muestra. Tanto análisis psicológico, paradójicamente, le quita capas psicológicas a los personajes, incluso los simplifica al extremo. Eso se ve, por ejemplo, en la escena en el hospital donde Bruce Wayne interpela a Alfred sobre el pasado de su padre y el rol que jugó cada uno. Es posiblemente LA escena donde Wayne debe afrontar las consecuencias del legado familiar y las implicancias de su apellido, además de terminar de definir su eje moral, y está resuelta con un nivel de simplismo alarmante. Es como si Reeves no terminar de interesarse del todo por los dilemas personales, o no supiera manejarlo del todo, porque en verdad lo que le interesa es la pintura social de esa urbe decadente que es Gótica. En eso, sin necesidad de apelar a una estética oscura, Spider-Man: sin camino a casa, es mucho más angustiante y humana en los matices de emociones que despliega.

FK: Esa es la gran paradoja: el psicologismo aplana lo que el misterio proporciona relieve. Cuando la veía pensaba en la escena de Bruce y Alfred. Esa escena pedía un simple: “me mentitste” y una respuesta lacónica: “nunca te mentí, simplemente hay cosas que no podés entender”. En ese intercambio tenés más relación paternofilial, ausencias, fantasmagoría, policial negro y psicología oscura que en toda la parrafada que se mandan. Yo creo que le interesan los dilemas de los personajes y los resuelve bien al utilizar dramáticamente los espacios y los objetos. Acá el problema son las palabras, no las cosas. Y, repito: ojalá esta Batman no sea ningún canon para DC en el futuro.

RMS: Estoy de acuerdo con lo que decís, aunque dudo que tu deseo se cumpla, ya los elogios de la crítica avalan esto. La única que puede pasar es que haya un fracaso de público, cosa que dudo. Me parece que este es el cine dominante hoy, uno que se apoya en la palabra, sentencioso, grave, solemne, para que el espectador no se sienta culpable por ver “una de superhéroes”. Mencionaba antes Pecados capitales y, mirando para atrás, uno puede darse cuenta que esa fue una película que anticipó y marcó la senda para lo que venía en el panorama cinematográfico. Y esta Batman es una confirmación: quizás no sea una película influyente, pero sí una que confirma un tipo de mirada dominante. Es cierto que DC ofrece otras tonalidades, pero en Marvel los veo empezar a seguir una senda similar, lo cual es un peligro. Y esto lo digo a pesar de que Matt Reeves es un director que no me cae para nada mal, porque lo veo muchas veces capaz de no caer en manipulaciones a pesar de su seriedad. En eso, todavía no es un Villeneuve o un Nolan, que suelen olvidarse de los conflictos principales porque están más ocupados en regodeos formales o narrativos. Pero ojo, está coqueteando con el abismo solemne y manipulador.

FK: Ojo: hace rato que sabemos que una buena recepción crítica no asegura nada. Y en el caso del público no hago futurismo pero si me arriesgo a decir que Batman puede tener un excelente primer mes, pero cuando el boca en boca comience con “es muy larga”, “tarda mucho en plantear algunas cosas”, “es solemne como la mierda” creo que el hype va a bajar y sin espuma va a quedar lo que le dé una justa dimensión: es un thriller de los 80s/90s con una carga de culpa y psicologismo preocupado por los villanos del mal metafísico propio del presente (no tiene nada que envidiarle a Cruella, maneja el mismo nivel de infantilismo). Indistintamente de todos los problemas que tiene no puedo sino alegrarme por la recuperación que hace Reeves de Walter Hill y de Michael Mann. Obviamente desde el aspecto de un cine físico y seco. Desde ese lado es que hablo de una Batman pre-Burton. Hay, en ese sentido (y esto se ve mucho en el terror contemporáneo que reescribe o continúa sagas) una voluntad ya no por generar una continuidad de tradiciones anteriores, sino por establecer una suerte de línea de tiempo alternativa (un “what if” de decisiones de tono y estilo: “qué hubiera pasado si Batman hubiera seguido la línea del Frank Miller de Year One?”(aquí explícitamente incorporado)), como si Reeves estuviera diciendo algo parecido a lo que hizo con El planeta de los simios: lo que se hizo sobre esto estuvo mal, vamos a hacerlo bien. Desde esa perspectiva hay algo ambicioso en el mejor sentido para el personaje, que lo saca un poco de todos los lugares comunes que le conocimos en los últimos 32 años. En efecto creo que ahí está la diferencia con los Villeneuve o Nolan: ellos desprecian el mundo del cómic y de los superhéroes. Reeves parece preguntarse si no hay otra forma distinta de acercarse y encontrar el tono para el personaje. Si lo logra ya es otro asunto. Desde esa perspectiva hay un riesgo real y menos cálculo. El problema es si esto va a hacer sistema con cosas que a primera vista se le pueden parecer, como Joker. Eso me hace tener lo peor

RMS: Estoy bastante de acuerdo. Hay un respeto y hasta cariño por los materiales originales que en Nolan y en Villeneuve no está, y una voluntad por reescribirlos desde el profesionalismo y la sequedad. Aún así, ese riesgo no deja de ser atenuado por el cálculo destinado a conectar con un público actual que es entre culposo y cínico.

FK:  No sé si veo tanto cinismo en este caso. Lo que veo es desesperación por lograr otros tonos para el personaje. El problema es que lo que le da un poco de aire en términos de “películas de superhéroes” es lo que al mismo tiempo la deja entregada a formas del thriller (es de asesinos seriales, que es la herramienta que encontró el policial de enigma para engañar a los espectadores del policial y hacerse pasar por noir), a esta altura algo avejentado. Por eso digo que sin hacer un salto temporal en la diégesis que cuenta hace un salto imaginario a una época visual pre noventas. O de los primeros noventas. Al final de cuentas esa voluntad es ambiciosa, pero también describe una falta de ideas al tono con las limitaciones de las formas en las que el cine contemporáneo aborda a los géneros canónicos

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