Battle Angel: La última guerrera (Alita: Battle Angel)
EE.UU. , 2019, 122′
Dirigida por Robert Rodriguez.
Con Rosa Salazar, Christoph Waltz, Jennifer Connelly, Mahershala Ali y Keean Johnson.

A mitad de camino

Por Ignacio Balbuena

Cada tanto Hollywood insiste con adaptar algún animé de culto a la pantalla grande, en general despilfarrando un montón de guita y con resultados que suelen estar cerca del fracaso rotundo, tanto en taquilla como con la crítica. O alguien se acuerda de Ghost In The Shell de Rupert Sanders? Y ni siquiera era tan mala como decían, pero lo que es seguro, no era una película que el público clamaba a gritos, ni que vaya a aparecer en listas de ciencia ficción memorable en el futuro cercano (o lejano). El caso de Battle Angel es diferente: no es un proyecto llevado adelante por algún ejecutivo inescrupuloso que se le dio por hojear alguna carpeta con propiedades intelectuales disponibles y un director ignoto. El mastermind detrás de Alita es James Cameron, que se obsesionó con la idea de adaptarlo allá por los tardíos noventas o tempranos años 2000, pero como con su saga de alienígenas azules y alegóricos, tuvo que esperar a que el desarrollo tecnológico se ponga a tiro con su visión. De todas formas, Cameron se limitó a producir, dejando la tarea de dirigir a Robert Rodríguez, un director que, en principio, parecía apto para manejar la mezcla de cyberpunk extraño y gran espectáculo que Battle Angel requería. 

En principio, decimos, y es porque el resultado final, si bien tiene méritos, deja bastante que desear. Alita, como muchos mangas, es una saga larguísima llena de subtramas y personajes y un imaginario retorcido y violento. A diferencia de otros cómics japoneses, no existe una adaptación en forma de animé del texto entero. Se produjeron solo dos OVAS, adaptando dos volúmenes de la historieta, y allí quedó la cosa. Cameron contaba entonces con la ventaja de no tener una versión pre-existente anclada en el imaginario del público, pero aún así, el y Rodríguez optaron por condensar muchas, muchas páginas en apenas un blockbuster de un par de horas.

El producto final es una película que en vez de condensar la información, la apretuja, resultando en una historia que se nota hubiera funcionado mejor con otros ritmos, con más tiempo para desarrollar personajes, armar el mundo, hilar subtramas y relaciones de otra forma. Y ni hablar de que hubiera sido mejor una versión R en vez de una PG-13. Por suerte el carácter mecánico de la mayoría de los personajes permite que las luchas cuerpo a cuerpo terminen en general en desmembramientos y mutilaciones, pero algunas escenas (como un espadazo certero al rostro de un personaje, o ESA escena con Jennifer Connelly hacia el final) dan la idea de que estamos ante un producto pasteurizado para el gran público. Dicho de otra forma, este no es el Robert Rodríguez de Planet Terror, Del crepúsculo al amanecer o Sin City. Tampoco es exactamente el de Mini espías. No: Battle Angel está en una especie de lugar intermedio, y aunque no cuenta con el espíritu gonzo de sus mejores películas, si goza al menos de una pulsión y claridad narrativa que la hace noble, al menos en sus espectaculares secuencias de acción, que son varias.

Si hay un factor que redime la película es la actuación de Rosa Salazar en el papel del personaje que da nombre a la película. Por supuesto, con un gran “maquillaje digital” encima para que el personaje tenga esos ojos grandes de animé que llamaron la atención desde los primeros avances. Alita es una película película ruidosa de batallas entre robots grandotes, pero es en los primeros planos del rostro expresivo cuando la película suma corazón, curiosamente a través de un rostro no humano, pero casi. En esa maravilla tecnológica que es la captura de movimiento que da vida a esos ojos y la gestualidad delicada de ese rostro de cyborg, se puede reconocer quizás al Cameron de antaño, hoy obsesionado en seguir filmando chiquicientas películas de sus extraterrestres new age y en secuencias bajo el agua realistas, pero que antes representaba una cierta garantía a la hora de poner en escena blockbusters de ciencia ficción épica. Salazar está rodeada de excelentes actores de reparto como Christoh Waltaz y el recientemente ganador del Oscar Mahershala Ali, actores por demás sobrecalificados para una película como esta pero que contribuyen a que todo el asunto sea más llevadero. Y es especialmente chistoso ver a Waltz en escenas de lucha con un martillo con turbina. Como otras películas de Rodríguez, Alita va para adelante con imágenes entre grotescas y ridículas, pero con una honestidad que es para celebrar en medio de tanto blockbuster que parecen ejercicios en cinismo.

Aún así, Battle Angel no es el caballito (o ángel) de batalla para seguir militando adaptaciones de animé cyberpunk en el hollywood de hoy. Rodríguez y Cameron nos entregaron una película por momentos luminosa y humana, por momentos espectacular, pero que no llegará hacerse un lugar en un 2019 dominado por la narrativa superheroica y Star Wars. Algunos cameos de estrellas como Michelle Rodríguez, Jai Courtney y Edward Norton sugerían la intención de una secuela que tal vez llegue en algún momento, pero por ahora, el cierre de Battle Angel es un single poco inspirado de Dua Lipa. Es lo que hay.


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