Captura de Pantalla 2021-12-12 a la(s) 08.08.09 p. m.

Canal 54

Por Federico Karstulovich

Argentina, 2021, 90′
Dirigida por Lucas Larriera

Mirar es descubrir

Canal 54 retoma una historia notable, una pequeña historia barrial que hace 51 años logró el estatuto de mito. La historia, en concreto, resume lo simple y banal con lo apasionante de las convenciones de los relatos apócrifos, de las mentiras que se repiten en posibilidad por simple repetición. En 1969 el hombre llega a la luna, si. Pero lo que muchos vieron por televisión fue bien distinto a lo que vio un vecino de Avellaneda, una radioaficionado que logró captar “con una antena parabólica casera hecha con una budinera”(sic) una segunda transmisión, una transmisión paralela.

Pero no solo se trata de un relato inverosímil. El hombre también supo adquirir un estatus de persona pública durante sus quince minutos de fama gracias a la rapidez para fotografiar de su tv la presunta transmisión paralela. Con ese punto de partida el director de Canal 54, Lucas Larriera (a esta altura un especialista en temas sobre la luna, sino revisen su primer trabajo, Alunizar) despliega toda una serie de teorías hermosas, delirantes, atravesadas por personajes dignos de Juan Rodolfo Wilcock. Pero a la indagación del hecho, ya de por si fascinante, se agregan una serie de historias que se despliegan hacia distintos caminos laterales, como si el trabajo del director fuera menos el de agotar un problema que el de abrir una serie de posibilidades narrativas por el puro goce del encadenamiento que, a su vez, no desdeña momentos de reflexividad sobre el acto de investigar, de narrar y de filmar.

El punto es que nada de esto es ostentado con solemnidad, sino que todo el tiempo ese recorrido reflexivo es parte de la misma narración (que incluye reconstrucciones obsesivas, entrevistas a vecinos del misterioso Otero, el héroe radioaficionado, pero también cuestionamientos de parte del mismo director sobre el destino material de su propio proyecto). En ese recorrido sutil y potente nos vemos inmersos en un estado de hipnosis, en una película de detectives sin centro. O mejor dicho, con un centro que se evapora y nos deja pataleando en el aire de las especulaciones. Sobre esa duda perenne es donde se asientan los logros mayúsculos de esta película que pide a gritos ser descubierta.

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