Tiempo de lectura: 4 minutosDeseo de matar

Deseo de matar es una muestra patente (y hasta dolorosa) de que Willis ha perdido el toque, extravió el rumbo que alguna vez supo llevar y difícilmente pueda volver a ser, aunque sea, la mitad de lo que fue. De eso solo le quedan rasgos gestuales y alguna que otra mueca superficial. Y es que a Bruce ya no le podemos creer porque ni él mismo se la cree, porque sus performances en piloto automático ya no valen ni por el gesto mercenario. No hay carnadura, no hay identidad, no hay honestidad y ni coherencia