Captura de pantalla 2019-04-24 a la(s) 04.35.52 p. m.

Tiempo de lectura: 9 minutos#Diálogos: Avengers: Endgame (primera parte)

Varios Autores

Avengers: Endgame 
EE.UU., 2019, 181′
Dirigida por Joe y Anthony Russo
Con Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Chris Evans, Mark Ruffalo, Dave Bautista, Chadwick Boseman, Josh Brolin, Don Cheadle, Benedict Cumberbatch, Winston Duke, Karen Gillan, Dana Gurira, Tom Holland, Scarlett Johansson, Brie Larson, Gwyneth Paltrow, Michelle Pfeiffer, Robert Redford, Jeremy Renner, Paul Rudd, Rene Russo, Tilda Swinton, Tessa Thompson, Benedict Wong y Laetitia Wright.

Esto no es una despedida

Por Ignacio Balbuena, Federico Karstulovich y Rodrigo Martín Seijas

FK: Creo que a diferencia de la anterior, Infinity War, Marvel volvió a pensar en los personajes, en sus arcos dramáticos pero no se olvidó de narrar. Y justamente todo lo que en Infinity War molestaba (la necesidad histérica por el acontecimiento grandote, la narrativa con presunción épica pero que no movía un pelo y la sensación de impersonalidad a la hora de narrar) aquí se resuelve de maravillas. Por eso estamos ante un gran espectáculo popular pero sofisticado e intimista a la vez

IB: Efectivamente, creo que en Endgame hay un mejor balance entre los momentos de acción y la épica con las escenas más reposadas que le dedican tiempo a los personajes. Quizás porque Infinity War le cedió bastante protagonismo a Thanos, relegando a muchos personajes -incluso centrales, como el Capitán América- a apenas un par de escenas. Pero está bien, todo no se puede. Quizás era por el entusiasmo previo a la función, pero revisé Infinity War justo antes de ver Endgame y la sentí más ligera y amable. Eso sí, seguia siendo básicamente un primer acto, como decís, algo histérico, seguido de un segundo acto larguísimo. En cambio Endgame es pura resolución, puro payoff de arcos de personaje, de detalles de las películas anteriores, y no sólo en términos de referencia o fan service sino simplemente, porque Marvel Studios y los Russo saben que venimos pasando tiempo con estos personajes y que nos importan sus devenires. Sobre todo por el aire a despedida y melancolía que se veía venir. Obviamente tiene también una trama super enroscada que casi se hunde por su propio peso, pero a fuerza del enfásis en estos momentos más íntimos, y en apoyarse en una referencia tan singular como Volver al Futuro (principalmente la II), es que la película finalmente logra sostenerse.

Esto no quiere decir que la película sea perfecta. Toda la primera hora es efectiva en la medida que plantea un escenario inusual para el género que es el de la derrota total. Pero se siente acelerada y a los tumbos: desde el inicio con el rescate a Tony Stark y el re-encuentro con el Capitán América, Carol Danvers ya integrada al grupo, la muerte de Thanos, la elipsis de cinco años, el panorama de los personajes conviviendo con el trauma y a la vez intentando reconciliarse con la idea que las cosas son como son. Es raro: es una película de 3 hs que se siente un poco apurada. Y sigue habiendo una cuestión rara con la yuxtaposición de tonos: a la gravedad de las primeras secuencias se le yuxtaponen varios gags absurdos. Varios (o todos) muy buenos, pero por momentos sentí que la película iba a dejar de tomarse en serio por completo.

RMS: Concuerdo en buena parte de lo que dicen todos. Es una película que es consciente de todo lo que arrastra previamente y que desde ese lugar se permite apuntar en muchos aspectos a lo intimista y personal. De hecho, tanto la primera como la última secuencia van en esa dirección: reconocerles la carnadura a los personajes, lo que fueron atravesando a lo largo del tiempo. Y es también muy interesante en cómo piensa ciertos aspectos que podríamos considerar «históricos» a partir de la trama del viaje en el tiempo: esa mirada al pasado que se da la mano con una parcial reescritura, como preguntándose «qué hubiera sucedido si…». Creo que a la vez hay pasajes donde comparte vicios de Infinity War. Si la primera hora funciona muy bien en su construcción de la desolación y desesperanza casi total, toda la construcción del viaje en el tiempo no deja de poseer una cierta arbitrariedad que la compensa en buena medida con dosis de drama y comedia cuyo balance no termina de ser totalmente adecuado. Hay chistes brillantes (¡el trasero de América!) y momentos de fuerte melancolía (todo lo que le pasa a Stark) que igual no ocultan los hilos moviéndose del guión para llevar la trama adelante.Aún así, no deja de conmover y divertir con herramientas nobles. Lo que sí, cuando se impone el gigantismo, cuando todo se convierte en un enjambre de explosiones, es cuando la película pierde personalidad y hasta fisicidad (que es hasta ahora el principal rasgo autoral de los Russo).Y en el medio, se pierden también unos cuantos personajes: por ejemplo, los Guardianes de la Galaxia, y ni hablar de Pantera Negra, que encima carga con el problema de ser un personaje que carece de todo carisma y cuyo éxito es, para mí (si dejo de lado el hecho de representar lo afroamericano), indescifrable. Eso es lo que además explica, para mí, la necesidad de recurrir a algunos exabruptos ideológicos (hay un subrayado feminista totalmente forzado). Quizás lo anterior se dé porque en sí la película no es de todos los Avengers, sino de la primera generación de Avengers, buscando una despedida o reconfiguración. Es la película de Iron Man, Capitán América (personalmente, mi favorito), Viuda Negra, Hawkeye, Thor, Hulk. Y es una certificación de las capacidades del elenco: todos están perfectos, se apropiaron y releyeron a su manera cada uno de los personajes. Y ahí está en buena medida la explicación del éxito de Marvel: actores que se convirtieron en marca registrada, representaciones casi indiscutibles.

FK: En relación a lo que mencionan sobre la capacidad que exhibe la película para cerrar líneas me sorprende las barbaridades que estuve leyendo, ponderando un dato propio de la construcción de una saga (la continuidad de personajes, historias y otros) en un problema, como si el cine pudiera reducirse solo a una experiencia de 90′. Qué hacemos con los viejos seriales, entonces? En vez de medir con la vara contemporánea quizás deberíamos mirar atrás antes que nada.
Decía: hay algo que me viene dando vuelta por la cabeza desde hace rato con el cine de superhéroes y es la capacidad que tuvo este proto-género (no me atrevo a llamarlo género plenamente, de hecho prefiero ser más académico y esperar a que se cumplan 20 años del inicio del monstruo, con Iron Man, en 2008 y ahí mirar retrospectivamente para ver si podemos hablar en efecto de un género con todas las letras)para retornar a los orígenes más folletinescos del género, no solo vinculándose esto a la senilidad dada por el formato comicidades sino por el formato cinematográfico. Es exactamente lo que no logró (aunque creo que tampoco se lo haya propuesto)Spielberg con Indiana Jones, otro hijo del pasado de los seriales. Y es algo que logró parcialmente bien y parcialmente muy mal George Lucas. Bueno, la relación más exitosa con esa tradición de la cultura popular le está perteneciendo con todas las letras y con justicia al género de superhéroes y a los de Marvel en particular. Y en este sentido, lo que está haciendo Endgame es redefinir algunas reglas del juego. Por qué? Porque finaliza una etapa (la fase 3 de las fases planificadas por marvel para sus personajes), porque cambia de ritmo, porque ahí donde nos esperábamos continuidad hay clausuras varias y porque, fundamentalmente, hay un retorno a los personajes.

Al mismo tiempo la película hace esto no solo revisando toda la historia previa de sus propios personajes (por eso la cinefilia de jugar a ser Volver al futuro II es cariñosa pero precisa, porque justifica los movimientos en cada paso) sino también jugando con la cultura popular y el sistema de expectativas de los espectadores. Por eso ahí donde Infinity War se cerraba sobre si misma y sobre el fanatismo de los seguidores, Endgame se abre, se hace más abarcativa y más humana, precisamente porque conecta mejor incluso con quienes no conocen demasiado la saga. Y ahí discrepo un poco con muchas cosas que leí: no se necesita conocerlos a todos los personajes para quererlos, sino que la película logra el pequeño milagro de construir autonomía emocional y relación con un mundo más amplio al mismo tiempo. No es fácil hacer eso. Creo que en ese aspecto radica también la capacidad notable que exhibe para cambiar los tonos: es una película ambiciosa. Pero no grandota y torpe, sino ambiciosa en el sentido más Coppoliano-Ciminiano del término: hay una ambición por contar un mundo pero también por volver a los personajes.

FK: En relación a lo que dice Rodrigo, un poco retomando lo del cambio de ritmo que mencionaba Nacho, creo que lo que a uds les hace ruido es precisamente lo que más me gusta: la capacidad de pasar de lo intimista y situacional a la velocidad de la aventura, en el medio la comedia y la capacidad de empatizar dramáticamente con los crecimientos y cambios de estos personajes (les recuerdo mirar atrás: las primeras películas los diseñaban de modo bastante tosco, mientras que aquí hay un nivel de tridimensionalidad, de matices y contradicciones que no tienen muchas películas del género, que no es particularmente adepto a las sutilezas…a ver, es epopeya al fin y al cabo). Por eso el retorno a la épica con el final es particularmente emocionante, porque esas peleas (si pueden verse, cuac) no derivan de la necesidad del armado de set pieces sino que son el resultado de los crecimientos individuales. No hay una venganza vacía, hay una culminación de proyectos personales en juego. Por eso no veo gigantismo, sino épica e historia (y épica histórica también) jugando. Es cierto que algunos personajes se pierden (Pantera negra es el caso paradigmático, pero bueno…formaba parte de los muertos, gente! Evaluemos a los que estaban vivos para esta conclusión de la fase 3). En efecto es la gran película sobre la primer generación de Avengers. Por eso también el código actoral funciona como un ensamble perfecto. Estamos ante El Padrino de el género: retorno a los orígenes, historia de fundación y cambio para pensar el presente de un género con un pasado que pedía cambios.

IB: Tal como dice Fede, las quejas respecto de la necesidad de estar al día con las películas no tienen sentido. Parece que de golpe la narrativa serializada en películas es nueva. Y este mismo año Star Wars estrena una película con personajes que nacieron en el ’77! Ni hablar de otras sagas más nuevas donde pasa lo mismo como Harry Potter, u otras del mismo género como X-Men, que este año también tiene su gran despedida (que parece no interesarle a nadie, ni a los mismos productores). Retomo esto que dice Rodrigo de que la película es de los Avengers originales. Hablemos de como se cierran esas historias. El cold open de Hawkeye, personaje ausente en Infinity War, es excelente. Ni siquiera necesita del golpe bajo de ver a su familia efectivamente evaporándose. Esto lo convierte en una nueva encarnación del personaje, una especie de Punisher de temática ronin. La mezcla de desarrollo de personaje con fan service que funciona como motor de la película está presente desde el comienzo: Hawkeye se vuelve más frío y violento, pero también usa una katana y se para con poses dramáticas hablando en japonés. Hermoso. Quizás es el personaje con el arco más sencillo. Pierde su familia, la recupera. Quizás su eventual serie para Disney explore un poco las consecuencias de haber sido un vigilante torturado por cinco años.

IB: Lo de Hulk raro, porque en buena medida ya está resuelto todo lo que le pasa desde la primera escena que aparece. La gran búsqueda de Bruce Banner es «curarse» de Hulk, y en vez de eso cuenta como reconcilió ese aspecto de su personalidad manteniendo esa forma permanentemente pero conservando su inteligencia, de forma contraria a su estado al empezar Thor: Ragnarok. Asi que queda relegado al lugar del comic relief, practicamente, salvo en la escena que logran recrear el chasquido.

Y antes de meterme con Tony Stark y Steve Rogers, cierro por ahora con la escena de Black Widow. SI hay un momento de la película que me dejó frío es toda esa secuencia en el planeta de la piedra del alma, para ver si ella o Hawkeye se sacrificaban. No me emocionó, no me generó suspenso. Un embole absoluto. Me pregunto si les paso lo mismo a ustedes.

RMS: Yo también estoy de acuerdo con lo planteado respecto a las sagas y la verdad es que, aún con las dudas que pueda generar a partir de toda la euforia que se arma aun antes del estreno, el film consigue funcionar como artefacto individual, como relato que toma algo que comenzó previamente pero a lo que sabe cerrar. Y es también una ratificación del poder no solo económico, sino cultural de Marvel, cómo ha logrado en apenas una década constituirse en hasta un símbolo de sí misma, un estudio que es héroe y villano a la vez, eso que todos envidian porque es lo que quieren ser. Y creo que en eso la figura clave es Kevin Feige, que indudablemente tuvo una visión y anticipación sumamente lúcidas.

Continuará…

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