It – Capítulo dos (It: Chapter Two)
EE.UU.-Canadá, 2019, 169′.
Dirigida por Andy Muschietti.
Con James McAvoy, Jessica Chastain, Bill Hader, Isaiah Mustafah, Jay Ryan y Bill Skarsgård.

Cuenta conmigo

Por Ignacio Balbuena, Federico Karstulovich y Rodolfo Weisskirch

FK: Segunda entrega y las expectativas no parecen mejorar. Bah, al menos en lo que la primera dejaba picando, que era todo el aspecto más sombrío, asociado ya no solo con las míseras vidas de los personajes siendo chicos sino en la infelicidad, en la degradación y en el sombrío mundo que los esperaba siendo adultos. Pero no: nada de eso que en buena medida estaba en la novela aparece acá. Casi que me atrevería a decir que la película da por sobreentendido que sabemos de qué va la novela, de manera que en vez de utilizar el tiempo narrando parsimoniosamente la vida de los personajes, lo que hace es pasarnos de salto en salto temporal y emocional para poder avanzar. Por eso se trata de una película curiosa: supone un acercamiento al gran público pero a la vez que escatima un montón de información (reemplazando emociones por bloques de datos) nos pide que conectemos y que empaticemos con estos personajes, pero no nos da la información emocional que necesitamos para hacer eso. Casi como que nos pide un salto de fe. Y eso que no mencioné la manifiesta incapacidad de generar terror de todas y cada una de sus escenas.

IB: Yo fui un firme defensor de la primer parte en su momento. Me pareció una película de coming of age y aventuras excelente, con un cast super entrañable y un muy buen villano. Ahora si, pésima como película de terror: grandota, ruidosa y con una estructura larga y repetitiva. Pero incluso con todas esas cosas en contra lograba sostener la épica. Esta secuela creo que suma algunas virtudes (un gran cast adulto en general, con Bill Hader como highlight), pero, es cierto, redobla varios de los defectos de la anterior. Si bien en la original no había tensión o sutileza en la construcción de los set piecesde terror, había momentos que generaban impacto y shock. En esta secuela eso se pierde casi por completo: no da miedo nunca. Pennywise incluso queda relegado a un papel muy secundario, en favor de criaturas y diseños muy feos. Quizás algún que otro monstruo funciona (como ese homenaje a La Cosaen la secuencia de la casa) pero en general hay en la película una tendencia a recurrir al CGI y a un arsenal de monstruos que termina siendo desgastante. No ayuda que la película sea larguísima y sea básicamente un espejo de la anterior. Los personajes de nuevo enfrentan a Pennywise en esas secuencias mitad fantasía y mitad realidad para luego unirse, pero además se suma un montaje paralelo con ellos de nenes, lo cual suma porque son adorables, ¡pero ya tuvimos una película entera con ellos! Esto es particularmente notorio con el arco de personaje de Bill, que sigue traumado por la muerte de su hermano Georgie pero a la vez le suman la pérdida del otro nene. Se entiende que esto es debido a que la película gira en torno al regreso al infierno del pueblo chico, a revivir traumas del pasado y etc, pero no quita que sea repetitivo y largo. Y reiterativo. Por otro lado muchas cosas interesantes de la película pedían más desarrollo: el origen de Pennywise como un horror alienígena lovecraftiano, los nativos americanos que lo enfrentaron, Mike investigando la historia del pueblo, las vidas de todo el reparto como adultos antes de volver a Derry, o el pasado de Pennywise como un payaso en los comienzos del siglo XX. La escena que abre la película es un indicio de todas las aristas que luego no se exploran: Eligen mostrar un crimen de odio como el origen del resurgimiento de Pennywise, pero todo ese costado que estaba bastante presente en la primer parte, acerca de una suerte de maldad primordial alimentando y alimentándose del odio del pueblo, no se aborda para nada y esa escena termina siendo brutal pero gratuita.

RW: Para ir en contra del 90% de los críticos que alabaron obsecuentemente el capítulo 1 y ahora dicen que el capítulo 2 es flojo, yo voy arrancar diciendo que el capítulo 1 era flojisimo y el 2 está bastante bien. Más allá de la declaración nada de esto quita que la película tiene gravísimos problemas narrativos y agujeros gigantes de guion. A su vez coincido con lo que dice Ignacio de las set pieces. Pero a mi me pasó lo opuesto. Puntualmente, la primera no me asusto ni me puso en tensión para nada. El coming of ageno me pareció del todo logrado porque los saltos temporales son demasiado abruptos y no se creaba un verosímil en las relaciones. Sentía que eran fragmentos de la novela sin transiciones (y el cine de los 80s joven era cine de transiciones) por querer concentrar o comprimir todo en 135 minutos se perdía la posibilidad de sentir completa empatía por los personajes. En esta segunda parte la química me parece que está mejor generada aunque con mucho trazo grueso. Tiene ser pieces mejor elaboradas y en cierta forma más aterradoras, pero también bastante arbitrarias. A mí no se me hizo densa ni larga, pero el ataque a la chica atrás de la tribuna, la persecución al pibe en la sala de espejos no suman a la narración y concuerdo que solo subrayan el trauma de Bill explotado en la primera.

FK: La primera, como ya lo había mencionado en el diàlogo que hicimos en su momento (ver aquí), funcionaba siempre y cuando se concentrara en los personajes. El coming of agetenía un mínimo justificativo. Y eso convertía a los personajes en gente querible. El tema es que en esta segunda parte el trabajo de rebanado a los hachazos respecto de la novela es tan grande y violento que no hay arcos dramáticos, por lo tanto tampoco hay personajes particularmente empáticos. Si a eso le sumamos que el terror nunca funciona, porque básicamente es una sucesión de set pieces grandilocuentes, el resultado es como dice el dicho: a veces menos es más. Y redoblar la apuesta no es arriesgar.  Aquí no hay riesgo. Al mismo tiempo, todo ese costado lovecraftiano que en la primera era más lateral (y que en esta segunda parte debía explotar y explotarse) se convierte en un ritual ridículo, en donde el componente humano (superar el pasado) no funciona como metáfora a la vez que tampoco funciona como elemento sobrenatural. No es menor esto: King se propone hacer una gran novela americana (su obsesión vital como escritor) pero también una gran novela de terror y sobre el terror. Y de todo eso Muschetti rescata menos de una cuarta parte. Podría leerse como un acto de humildad frente al material. Yo creo, que en el fondo, hay algo de falsa modestia, como si la película dijera de la boca para afuera “esto es imposible de trasladar al cine, por eso hacemos una versión potable” pero al mismo tiempo la película te está exhibiendo su incapacidad de recortar inteligentemente. En todo caso lo que sucede es que trabaja al libro como una serie de dispositivos, de highlights, como para que quienes no leyeron la novela puedan entender el asunto con un simple paneo. Hay algo de versión Wikipedia en todo esto. Y es en parte lo que me decepciona: la sensación de que no hubo apropiación de material sino que (en lo que hace al trabajo de guión) algo parecido al meme de “puse a un bot a ver muchas horas de X serie/película y que la transcribiera: esto es lo que salió”. Es decir: siento que la trasposición está hacha en automático pero que lo que en buena medida hace el asunto llevadero es el oficio audiovisual de Muschetti para que la película siempre esté avanzando.

IB: Yo no leí la novela así que no puedo hablar de las ambiciones de King de construir una gran novela americana. Si veo en Muschietti otra intención, que es la de reformular las tradiciones que aparecen en la historia de King hacia un sistema de cine americano y en consecuencia, de hacer de It un blockbuster épico que se convierta en un referente para generaciones futuras. La primera parte de It era coming of age ochentoso por todos lados, como decía Rodo, con en un entramado de referencias familiares: New Kids on The Block, las secuelas de Pesadilla, una especie de Stranger Things rated R. Pero en esta segunda parte eso se pierde. Como los posters que aparecen aquí y allá (como esa elocuente imagen de The Lost Boys), ese imaginario está desgastado, derruido. Y al caerse ese apoyo de la retromanía ochentosa que funcionaba como sostén de los niños en la anterior, se caen también los personajes adultos, que no tienen carnadura en la actualidad (que a su vez, tampoco tiene un referente pop que lo sostenga, es simplemente hoy porque pasaron 27 años, pero no hay marcas de época). No hay nada que los defina más que sus recuerdos traumáticos o apenas alguna escena estereotipada: el marido abusivo de Bev, el subplot sobre la sexualidad de Richie. Entonces como decía Fede, no hay personajes. Y allí es donde la película debería hacerse fuerte para sostener la sucesión de  set pieces. Sin dudas era necesaria una edición a trazo grueso de la novela, que es larguísima e imposible de adaptar completamente. El recorte que hace Muschietti sobre la cuestión de la memoria y la relación de los adultos con su pasado es efectivo en concepto, pero en la ejecución no termina de completarse salvo por momentos aislados.

RW: A ver. En esta, quizás por ir matizando flashbacks con presente se me hizo mucho más fluido el ritmo y las acciones. A la vez yo sí sentí más empatía por Richie, Eddie y Bev de lo que sentí en la primera. Si bien Pennywise usa más disfraces y no resulta una amenaza tan real, los momentos de horror me parecieron mejor construidos, que en la primera, no solo con influencias de La cosa sino también de El conjuro (el efecto manos con la nena) o  del toro con el leproso, que ya estaba en la primera. Si, coincido que el ritual no tiene el efecto místico que podría tener porque Muschietti no se anima a ir tan lejos como va la novela en ese sentido. Y se queda en un término medio entre la pelea de la novela y la miniserie, pero con un poco más de calidad en los efectos. Después sí está llena de relleno. El personaje de Henry Bowers no resulta una amenaza y Mike coincido se queda a mitad de camino. Por eso creo que narrativamente es completamente, casi tanto como la 1. Pero al menos, acá veo un poco más de imaginación en la creación de set pieces. La primera era solamente persecuciones tontas y acá a veces no sabes realmente de donde va a salir el monstruo. Ese juego a mi, me entusiasmó medianamente.

FK: Es que ese es el punto de lo que estamos hablando, en el fondo. O al menos es el punto que veo que sale del denominador comúícula hace en relación a las set pieces: vemos que en la película las set pieces no tienen mucho lugar de ser. No tiene sentido el rol que les da la película, precisamente porque no se trata de un terror abstracto de escenas de sufrimiento, sino una película presuntamente narrativa. Por eso esta segunda parte vuelve a sufrir la esquizofrenia galopante de la primera: querer contar una historia de crecimiento pero a la vez poner toda la torta en construir escenas de terror que no asustan ni funcionan como generadoras de empatía (esos miedos no se sienten como parte de un problema a superar, sino un obstáculo de guión casi en automático). Ese es el punto clave al que quiero llegar: en la primera hay personajes en potencia, en la segunda la apuesta es a dar por sobreentendido un arco dramático fuera de campo. El presente, curiosamente, no existe. Y el pasado es un guiño vacío. Al final la sensaciòn es esa: una película hecha a los hachazos, sostenida sobre violentas elipsis de crecimientos que nunca vemos. Y que en el fondo es el diseño de producción el que le va ganando cada vez más al guionista y al director. Y lo que va quedando es el resultado de esa apuesta. Ya ni siquiera está el pasado y el gesto retro al cual volver. Es el peligro de poner todas y cada una de las fichas en el monstruo y sus manifestaciones antes que en el componente humano, que es el gran perdedor en todo esto. De Lovecraft mejor ni hablo, porque ese segmento o tono queda invalidado casi por completo en la película. De hecho, en ese punto, el clímax es bastante pobre. Pero bueno, es lo que sucede cuando la ambición trastoca en pretensión.

RW: Yo sí leí la novela. Considero que es un libro casi imposible de adaptar con fidelidad más que nada porque el final es un delirio hermoso para leer pero absurdo para ver. Y por otro lado me parece apropiado que Muschietti desarrolle su propia lectura. El problema como bien dicen radica en la ambición que deriva en pretensión y no en apropiación creativa. Acá estamos ante una película mucho más prolija que en el capítulo 1. Sacando las set pieces de relleno, hay una estructura bastante clásica y lúdica, y a mi, por lo menos me produjeron más tensión ciertas secuencias que no terminan de ser aterradoras porque concientemente son seudo humoristicas. Y eso está planteado a través del uso de la música, (cómo el momento en que el leproso le vomita a Eddie) algún chiste de Richie (cuando mata a Bowers) o alguna situación completamente absurda como las tres puertas que Richie y Eddie se enfrentan al final. Ese despojo de solemnidad en momentos claves (típico de King) le dan una especie de liviandad y autoconciencia que le juegan a favor para que no sea “la gran novela americana”. A pesar de que narrativamente hace agua, (todos flotan) creo que se nota que Muschietti tuvo mayor libertad para hacer hacer lo que se le cantó. Eso no se encuentra a menudo en el cine de terror actual. En vez de ir a lo seguro, yo creo que apuesta, no por el riesgo absoluto, pero si por no hacer un fan service. Y meter tantos cameos cinéfilos, guiños argentinos muestran que tuvo mayor control sobre la obra total. Y si bien el anclaje ochentoso está más difuso (por suerte), yo creo que se acerca más, por momentos, a un insólito tono Corman, si, pero con alto presupuesto.

FK: Puede ser, como bien dice Rodo, en efecto, que haya algo de clase B recuperada por la clase A. Pero en todo caso creo que no se trata más que de un gesto, de una gambeta. Y nada más. No hay nada programático en ese coqueteo con el carpenterianismo, con Sam Raimi y con el mencionado espíritu de Corman. El problema es que la clase B originalmente se caracterizaba por sus libertades, por la capacidad plástica de moverse de ciertos lugares comunes en los que el mainstream tendía a caer una y otra vez. Aquí no hay un director moviéndose como un niño en una juguetería. Muschetti no es Spielberg ni Burton (pero ganas no le faltan, ya que no deja de citarlos una y otra vez, como si convocara esos espíritus pero lo único que lograra rescatar de ambos fuera una serie de marcas formales epidérmicas), pero tampoco es Del Toro. Hay, en su estilo, algo de mímica no forzada, de adaptación plástica al estilo de estudio. Se trata de un artesano competente antes que de un autor? Quizás. Por eso creo que llegado un punto también encontramos el límite de las posibilidades. AM no es todo eso que quizás pensamos que podía ser en Hollywood. No tiene una mirada personal tan definida como otros latinoamericanos que hicieron el salto, como Fede Alvarez, sin ir más lejos. Quizás eso también sea el resultado de un sistema de producción que, con el tiempo, no le de muchas más opciones que esta movilidad limitada. Habrá que ver.

IB: Andy Muschietti claramente no es un autor, sino un artesano de películas grandotas y pochocleras. Se viene una posible Robotechy quizás Flash, y claramente no para reversionar estas propiedas intelectuales en función de una visión del mundo clara o recursos formales reconocibles. Ojo, quizás en el futuro logre expresar cuestiones más personales pero por ahora se lo ve cómodo dentro del sistema. De hecho Fede Alvarez es excelente haciendo clase B claustrofóbico pero fracasó en franquicias. Aún con lo fallida que pueda ser, me parece mejor el Andy Muschietti de estas dos partes de IT, con ambiciones èpicas, ruidoso, sentimentaloide. Lo encuentro cómodo en esta escala. Más torpe y grasún pero más genuino. Es difícil hablar de riesgo cuando hablamos de una película de Warner de 60-70 palos verdes, pero sin dudas AM hizo la película que quería, sin concesiones. Por supuesto que ambición no equivale a éxito pero como señala Rodo hay un espíritu lúdico que es comendable. Y después de todo es una película sobre un payaso. Y no es la gran novela americana de King, ni el gran blockbuster generacional de los 2010s (puede haber tal cosa?) pero en medio de la desprolijidad y los bichos feos, surgen momentos de emoción genuina, con actores grandes y un villano del que queremos más. A veces la magia del cine eso. A AM le falta refinar los trucos, pero le queda tiempo para acercarse.

RW:Concuerdo con ambos. Muschietti es un emulador. Tiene ideas e imaginación para ganarse su lugar, pero le falta una mirada de autor. Álvarez me parece muchísimo más interesante (aunque no ví la de La chica en la telaraña). No creo que tampoco sea un gran narrador, pero conoce el género y es un discípulo aplicado de Del Toro, así como Zemeckis lo fue de Spielberg y empezó a encontrar su voz propia. Los Muschietti están logrando posicionarse comercialmente, algo que ningún argentino logro jamás. E incluso le van a hacer un lugar a Trapero. Quizás ese sea su verdadero legado para el cine argentino.

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