Captura de Pantalla 2021-12-22 a la(s) 09.06.08 p. m.

Tiempo de lectura: 2 minutosEl canto del cisne

Por Raúl Ortiz Mory

Swan Song
EE.UU., 2021, 112′
Dirigida por Benjamin Cleary
Con Mahershala AliNaomie HarrisGlenn CloseAwkwafinaAdam BeachJayr TinacoLee ShortenNyasha HatendiDax Rey

Monos milenarios

La vulnerabilidad del hombre frente a la escalada tecnológica que condiciona su vida, hasta el punto de evitar el dolor que causa una muerte inminente o la manipulación de los deseos básicos. Desde esta premisa, Benjamin Cleary, director irlandés conocido por su laureado cortometraje Stutterer, expone un drama familiar ambientado en un contexto de ciencia ficción donde un hombre que padece de una enfermedad terminal asume el riesgo de ser clonado, sin que su familia lo sepa, a fin de que sus seres queridos sigan una vida armoniosa.

Ése hombre, Cameron (Mahershala Ali), se siente frágil y minúsculo porque su salud se deteriora rápidamente en medio de un mundo idílico donde la ciencia es el centro de atracción y genera que el ser humano sea dependiente de ella hasta niveles insospechados. La paradoja está en que la clonación, solución final en un escenario futuro, es más probable que la sanación corporal, y esa encrucijada asoma como el atractivo magnético del filme. Pero, ¿qué tanto puede afectar y afligir a un hombre el hecho de ser una prolongación manipulada y sana de sí mismo, debidamente programado en sentimientos, recuerdos y raciocinio, sin la posibilidad de volver a la normalidad? 

Cleary edifica su película sobre las bases de la duda y la reflexión que Cameron experimenta en cada una de las decisiones que va tomando. Las consecuencias de sus actos lo llevan por un espiral de dolor espiritual que durante las acciones más desesperadas lo lleva a exteriorizar sus lados egoístas, inseguros y débiles. Cameron nunca más verá a su esposa ni a su hijo, pero sabe que su nuevo yo ocupará ése lugar; entonces, ¿no es más difícil enfrentar la realidad siendo parte de una farsa en nombre de amainar el sufrimiento ajeno? 

En el fondo, Cameron se divide entre el sacrificio a expensas de la soledad y la cobardía de dar la cara en el momento más álgido de su vida. Sin embargo, el director no rebusca en la complejidad psicológica de su personaje para revelar redención alguna. Cameron transita por el terreno de las opciones, favorables para los demás, devastadoras para él. No es más que eso y por ello mismo se pierden posibilidades de profundizar en las subtramas asociadas a su esposa, Poppy (Naomie Harris). Quizá el minimalismo de la trama esté más acorde a la estética de la película que “a mostrar más, haciendo menos”. 

A pesar de ello, El canto del cisne es una buena película que se mide desde la desesperación de un hombre que, básicamente, despliega una profunda sensibilidad, que se aferra vívidamente al amor de pareja y de padre, que goza y sufre en medio de la comodidad y del éxito presumible. Parte de la solidez de esta pieza también se debe a la química de la pareja protagonista, tanto en los momentos de silencio como en los de locuacidad: miradas, gestos, abrazos, besos.

No obstante, lo más llamativo que propone Cleary es su perspectiva de la nimiedad del ser humano, desvalido y devastado, más allá de la modernidad en la que se mueva. Podrán pasar muchos siglos y seguiremos azotados por los mismos fantasmas de siempre. O como decía Jorge Eduardo Eielson, seguimos siendo los mismos monos milenarios.  

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