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Tiempo de lectura: 2 minutosEl protector

Por Rodrigo Martín Seijas

The Marksman 
EE.UU., 2021, 108′
Dirigida por Robert Lorenz
Con Liam Neeson, Katheryn Winnick, Teresa Ruiz, Juan Pablo Raba, Dylan Kenin, Luce Rains, Jacob Perez, Dominic Cancelliere, Chase Mullins, Alex Knight, Ming Wang, Grayson Berry, Kellen Boyle

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Es fácil abordar a El protector como un vehículo más para el estrellato de Liam Neeson y su posicionamiento como héroe de acción maduro, que viene desde hace más de una década, a partir del inesperado éxito que fue Búsqueda implacable. Y no estaría mal, porque Neeson viene construyendo no solo una mera acumulación de films, sino incluso un recorrido casi autoral, con personajes marcados por el profesionalismo, pero también por personalidades torturadas y contradictorias. Pero quizás el nombre más relevante para analizar en este thriller sea el de Robert Lorenz, co-guionista y director, quien acá entrega apenas su segunda película como realizador en algo más de una década.

Es que la trayectoria de Lorenz es mucho más extensa, pero mayormente como productor o director asistente, y casi siempre a las órdenes de Clint Eastwood desde Los puentes de Madison. De hecho, supo dirigirlo en su ópera prima, Curvas de la vida, aceptable film deportivo donde quedaba claro que era su discípulo, aunque sin las mismas capacidades del maestro. En El protector, ese lazo continúa siendo explícito: no estará Eastwood en el protagónico, pero sí múltiples referencias a su cine, además de una estética y ritmo narrativo imposibles de disociar de lo que podríamos denominar como eastwoodiano. Y claro, Neeson emprendiendo un camino similar al de Eastwood en las últimas décadas: como representante de un mundo al borde de la extinción y que a partir de su accionar habilita la llegada de otro tipo de conductas. Hay algo de Gran Torino en este relato centrado en un ranchero de Arizona, viudo y al borde de la quiebra, que se ve forzado a proteger a un niño mexicano que huye de un cartel de drogas y tratar de llevarlo hasta Chicago, donde lo esperan unos familiares que pueden mantenerlo a salvo.

Claro que, en esa mezcla progresiva de policial, road movie, buddy movie y western que es El protector, a Lorenz parece faltarle algo del talento nato y la experiencia creativa con la que cuenta Eastwood. Por eso el film tiene un buen arranque, con un apropiado planteo del conflicto central además de los dilemas personales que afronta el protagonista, pero en cuanto tiene que emprender el camino por la ruta, se empantana en unas cuantas situaciones inverosímiles. A eso hay que sumarle un villano que luce maniqueo y un vínculo entre ese ranchero hosco y el niño al que le cuesta adquirir solidez. Si películas de Eastwood como Poder absoluto, Crimen verdadero, Deuda de sangre y la mencionada Gran Torino tenían sus cabos sueltos en sus respectivos guiones, lo compensaban con una confianza en la narración, las dosis justas de humor negro y atmósferas equilibradamente melancólicas, que en El protector solo aparecen a cuentagotas. 

Recién en los últimos minutos, cuando la trama arriba al enfrentamiento final -que justo se da en un espacio rural, bien propio del western-, es que Lorenz parece terminar de entender todas las lecciones de su maestro y, con eso, todo lo que quiere contar, y cómo contarlo consistentemente. Allí, todas las piezas encajan: el destino trágico del ranchero que encarna Neeson como representante de un modo de existencia que está por terminar; el encuentro generacional con el niño y el aprendizaje mutuo; la tenue pero consistente lectura política sobre una clase trabajadora norteamericana que sobrevive como puede; e incluso la coherencia de un villano que por fin muestra sus códigos y formas a los cuales respeta y aplica. En sus momentos finales, El protector halla una nobleza llamativa y alcanza su potencial: ese que permite avizorar a Lorenz y Neeson como herederos tanto de la tradición creativa como actoral de Eastwood. Lástima que en buena parte del metraje previo eso solo se ve de difusamente y no sale de las meras insinuaciones.  

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