1366_2000 (4)

Tiempo de lectura: 8 minutosEternals

Por Varios Autores

EE.UU., 2021, 157′
Dirigida por Chloé Zhao
Con Angelina Jolie, Richard Madden, Gemma Chan, Kit Harington, Kumail Nanjiani, Salma Hayek, Barry Keoghan, Brian Tyree Henry, Ma Dong-seok, Lia McHugh, Lauren Ridloff, Haaz Sleiman, Lucia Efstathiou, Adrià Escudero

When Benetton met Marvel

FK: Como diría el ingenioso e impresentable Turco Asís, lo que ofrece Eternals no es otra cosa mas que caramelos de madera levemente espolvoreados con azúcar impalpable. Es la sensación que prevalece en la boca cuando atravesamos los eternos 157′ de la película de Chloe Zhao, que tiene la virtud de Zelig: quiere congraciarse con todo y todos al mismo tiempo. Quiere resolver muchos frentes a la vez y muchas circunstancias son abarcadas sin apretar demasiado. Va la pregunta entonces: qué fue del primer Marvel, el de las primeras dos fases, en donde la mirada autoral importaba menos que el establecimiento de un mundo plagado de personajes con los que pudiéramos empatizar? De eso queda poco y nada. Primero porque la impersonalidad de Zhao no significa, precisamente, el triunfo del sistema y de la construcción colectiva, sino lisa y llanamente la ausencia de personalidad. Segundo porque la directora confunde rasgos de identidad con un puñado de planos a la hora mágica, un montaje publicitario de momentos íntimos antes que una mirada propia (Wheddon, Favreau, Waititi, Watts, Derrickson, Reed, Johnston) sobre un mundo colectivo (el MCU). Ni una cosa ni la otra, los caramelos de madera que nos entrega esta película incolora, inodora e insípida son peores que el más arriesgado de los fracasos. Aquí no hay nada de eso: acaso Eternals sea el mayor producto del cálculo de parte del estudio más exitoso de la última década. Pero en ese movimiento entre lo personal y lo impersonal nos vemos entregados a la nada misma: corrección política, un poquito de humanismo new age, misticismo de porcelana china para baratijas…y un puñado de one-liners para generar alguna clase de conexión humana (curiosamente ese es el centro conflictivo de esta película ausente de conciencia de sí) ahí donde no se ha cuidado a los personajes. Y es que contrario a las primeras entregas del MCU, aquí el ataque con personajes nuevos se dio de manera masiva. Eternals no es el producto cuidado de la evolución de personajes en paralelo a la experiencia de los espectadores, sino que quemó todas las etapas previas. No puede ser sino el inicio de un fracaso rotundo o la confirmación de un público cautivo capaz de soportar cualquier cosa solo con el fin de ver materializada una etapa más del género más exitoso del siglo XXI.

RMS: Creo que ya en la fase 3 de Marvel se insinuaba un giro hacia la búsqueda de prestigio por parte del MCU, especialmente en ese bodoque sobrevalorado que fue Pantera Negra. De prestigio a partir de un discurso levemente humanista, integrador, diverso, inclusivo…eso que quedaba muy explicitado en el plano de todas las mujeres juntándose por pura casualidad -cua- en la batalla final de Avengers: Endgame. Y que se hacía mucho más patente en fragmentos de la series Falcon y el Soldado del Invierno, y especialmente Loki. Pero lo de Eternals ya es mucho más decidido: es poner toda la maquinaria del MCU al servicio de la agenda políticamente correcta del presente. Yo creo que hay una mirada pretendidamente personal en Zhao, y aquí debería estar en función de una operación similar a la de Guardianes de la Galaxia o Thor: Ragnarok: hacer confluir la mirada del cineasta con las necesidades de la franquicia. Sin embargo, acá todo falla: ni Zhao se puede apropiar de ese mundo de seres superpoderosos, ni Marvel incorporar la visión de la directora a su entramado estético y narrativo. En buena medida eso sucede por los personajes, que en verdad no hay: son todas figuras marmóreas, lejanas, impávidas, que cuentan todo el tiempo lo que les pasa o sienten, pero nunca lo transmiten realmente. No hay un solo personaje realmente atractivo: a lo sumo destellos de algo que podría ser un personaje, como en el caso de los interpretados por Kumail Nanjiani y Brian Tyree Henry. Lo que queda es una película tan desesperada por complacer, por incluir a todos con una diversidad impostadísima, que al final deja afuera a cualquier espectador. ¿Quién podría sentirse atraido por esos personajes? Yo los imagino cruzándose con otros héroes de Marvel, como Thor o Ant-Man, y solo puedo intuir momentos muy incómodos. Son como los tíos o abuelos aburridos con los cuales nadie quiere charlar.

FK: Es cierto que lo que mencionás en el sentido de que estas cuestiones estaban desde antes. No hay duda alguna sobre eso. El punto es que si antes no molestaban tanto es porque esa agenda funcionaba como una anomalía en coexistencias algo más caóticas o imprevisibles, como sucedió en otras etapas de la historia del cine (discursos subversivos atentando contra cierta convencionalidad hubo siempre, el problema es invisibilizarlos). El punto acá es que han optado por la sistematización, en donde no hay lugar a la imprevisibilidad, a la humanidad que suponían los mejores personajes que Marvel había logrado gestar. La planificación le está haciendo un daño atroz ahí donde hace un lustro le daba a la gesta marveliana un caracter jazzistico: sobre una base planificada, variar, rotar, improvisar, bailar. Es lo que de distinta manera (bastante brutal por cierto, pero también con aportes vitales) está aprendiendo a hacer DC: relajarse y gozar, que el metauniverso de las referencias internas no te mate antes. En este sentido, Eternals también se equivoca. Principalmente porque piensa que una operación pop con diez referencias por aquí y por allá salva lo que la humanidad no crea. Y lo que no entiende es que lo más emocionante de la cultura pop es la sensación de pertenencia.Esa sensación compartida está ausente en estos personajes y en esta historia: no nos importa nada de sus vidas y sus muertes, no nos importa el anclaje pop porque entendemos que es falso (como Monty Burns vestido de skater). Por eso es cierto lo que decís: es una película nueva pero anciana a la vez. Nació muerta.

RMS: Está buena la metáfora del jazz. Yo no creo que DC se haya relajado tanto, me parece más una resignación a cierto lugar segundón que puede ocupar frente al dominio de Marvel -algo parecido a lo que decidió en su momento DreamWorks Animation frente al dominio de Pixar y Disney-, pero sí se ve que Marvel se puso demasiado serio. O que dejó de relajarse, o más bien, de arriesgarse, de tratar de inventar cosas nuevas aún desde la referencialidad. Pienso en, por ejemplo, las dos películas de Spider-Man, que se asentaban en la comedia adolescente de los ochenta para mixturarla con el cine de superhéroes y renovarlo desde ahí. Lo podía hacer también porque creaba personajes de carne y hueso, tangibles, ambiguos desde sus movimientos, gestualidades y corporalidades. Acá la vemos a Angelina Jolie y es algo tan distante…Pero no solo ella: también el espacio-tiempo que habita. Por eso nunca podés sentir que eso que estás viendo te pertenece. Creo también que es porque se quiere construir una película de superhéroes para los que no les gusta el cine de superhéroes. Y hasta en eso falla porque como drama es totalmente inverosímil y su mitología es tan gigantesca como lejana.

FK: No estoy tan de acuerdo. Desde hace rato (2018) vengo diciendo que DC llegó a un piso (Suicide Squad ) a partir del cual creo que se preguntó si valía la pena configurar un Cinematic Universe tan cerrado y planificado como el de Marvel. Y en la pérdida dada por la competencia, como no tenía demasiado que perder, para ser sinceros, lo que hizo fue liberar al kraken, es decir, dejó que el monstruo haga lo que se le de la gana. En ese sentido, la convivencia de cosas disímiles hace que se espere con más expectativa el riesgo de DC que el orden pulcro del plan de Marvel. Nos podrá gustar o no lo que hace DC, pero de seguro hay más vida. A su vez es clave lo que decís vos: lo mejor de Marvel funcionó siempre desde la comprensión de los personajes, el uso del género preexistente (del coming of age a las comedias románticas, de las heist movies hasta los melodramas, desde el cine bélico a la comedia de aventuras: el cine de superhéroes más como una licuadora de intensidades antes que un género en si) con el que se combina el género de superhéroes. En Eternals no hay nada de todo eso, se me ocurre también, porque hay un aspecto con el que la película no sabe lidiar: el mito, la trascendencia, la historia de los semidioses que son estos personajes. Justamente ese era el punto a trabajar: tipos que no quieren ser semidioses y su lucha con eso. Ese aspecto está visitado, pero no con inteligencia y corazón sino como un automatismo en el que deben resolver un dilema ético, pero en el que nada se nos juega a nosotros como espectadores porque no podemos empatizar con ellos. Creo, incluso, que de haber mediado ocho largometrajes más en el medio el problema habría persistido. Hay algo que no funciona en esa elección de adaptación de personajes tan marginales incluso en el mismo mundo del comic demtro de la factoría Marvel. Fijate entonces que no hay mito, pero se simula esa presencia. No hay humanismo, pero se nos presentan algunos gestos para que pensemos que si. No hay género en el cual poder apoyarse, pero se nos quiere hacer creer que hay algo en el orden de la aventura. Es todo una gran simulación de posibilidades, un gran como si, pero vacío por dentro. En este sentido, el paisajismo, el gusto por el preciosimo fotográfico, por la terminación detallada de los planos habla también del mundo al que se acerca Zhao: al de la publicidad. En ese sentido su cine lustroso se consolida detrás de estas imágenes pulidas. Al igual que la publicidad, se vende un producto, se lo empaqueta. Pero hace rato que Marvel necesita recuperar a los directores que supieron darle identidad. Ahí estará la siguiente tanda de películas, tras la finalización de la fase 4 para el año que viene.

RMS: Bueno, ahí tenemos un punto de divergencia en cuanto a la valoración de DC (yo, por caso, no soy muy fan de El Escuadrón Suicida de Gunn), aunque es cierto que ese estudio ya pasó su piso, mientras que Marvel parece haberlo encontrado con este film. Creo que todavía hay mucha vida (y posibilidades) en Marvel, pero algunas cosas de las series encendieron la alarma. Y ni hablar de esta película, de la cual es cierto que no tiene un anclaje genérico desde el cual construir su mitología. Coincido respecto a Zhao y su aproximación a la publicidad, pero encima de esas publicidades aburridas y pedantes, como las del auto Lincoln con Matthew McConaughey de las que se burlaba brillantemente Jim Carrey en un sketch de Saturday Night Live. Pero no solo hay humanismo y paisajismo impostado, sino también diversidad impostada: como bien vos me decías a la salida de la proyección de la película, todo es muy United Colors of Benetton, un gran gesto vacío convertido en largometraje. Ya no pareciera tratarse de construir personajes que simbolicen diversidad -lo cual ya sería problemático-, sino incluso de que Marvel en sí mismo (como buena parte del Hollywood) se creyó ese personaje diverso, homogéneo, plural, inclusivo que tiene que ser para la sociedad entera. Una especie de superyó que tiene que poder hablarle a todos y todas y todes. Y no, no se puede, es imposible, a alguien vas a dejar afuera, a alguien vas a ofender. Ahí es donde vuelvo a recordar a Carrey, pero esta vez al de El insoportable, aquel gran y subvalorado film que, entre otras cosas, le preguntaba al espectador si podía bancarse a ese personaje que construía Carrey no un par de horas cada tanto, sino las 24 horas del día, los siete días de la semana. Si sigue por este camino, Marvel, pero también Hollywood entero, va a terminar siendo como ese insoportable de Carrey, al que querés lejos porque no podés estar todo el tiempo hablando de la inclusión. En un momento, te tenés que dejar llevar y divertirte un poco.

FK: Es justamente eso. Ni el dulce de leche logró gustarle a todos. En esa pretensión es en donde se vuelve incolora, inodora e insipida. Pero al no condenar la agenda lo único que se logra es invisibilizar a discursos bastante más subversivos que esta suerte de LGTTB+ para todos. Lo curioso es que cuando decimos esto mucha gente se ofende porque cree que criticamos la aparición de personajes LGTTB+ (a lo que se suma una superheroína con capacidades diferentes). Y es justamente ese el punto: si convertimos a estas apariciones en síntoma de alguna clase de inclusión vamos a estar dejando de lado el trabajo acaso más interesante que tiene la historia del cine detrás: el haber logrado que personajes verdaderamente humanos, cargados de contradicciones, sin exponerlas ante agendas de moda, hayan dejado una marca en la historia. En ese punto la “tolerancia” de estos proyectos logra esto: que hablemos menos del cine y más de las operaciones discursivas. Pero bueno, esto tampoco es cine. Asi que tampoco estamos perdiendo demasiado. Pero para colmo de males, omitiendo cualquier diversión potencial en el camino. Ni el sexo ni la aventura ni la violencia. Nada.

RMS: Sí, es llamativo cómo quieren construir un imaginario donde todos deben entrar, donde cualquier conflicto se puede resolver, donde no hay marginados. Terminan armando una especie de anti X-Men, una especie de “paz mundial” como la de los discursos de las Miss Universo. Es un cine sin dolor. Y por ende, no es cine, porque el cine precisa de conflicto. En eso es como sintomático de una época que no puede aceptar la conflictividad, que siempre tiene que buscar la forma de anularla o negarla. Y que encima lo hace mediante herramientas débiles y efímeras, porque no tiene ideas estéticas o narrativas detrás.

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