La gran aventura LEGO 2 (The LEGO Movie 2: The Second Part)
EE.UU., 2019, 107′
Dirigida por Mike Mitchell
Con voces originales (en versión subtitulada) de Chris Pratt, Elizabeth Banks, Will Arnett, Alison Brie, Charlie Day, Channing Tatum, Jonah Hill, Jason Momoa, Ralph Fiennes y Bruce Willis.

Al ritmo de la música

Por Rodrigo Martín Seijas

Como pocas películas en los últimos tiempos, La gran aventura Lego 2 es un musical hecho y derecho: no solo porque está repleta de canciones especialmente hechas para el film, sino también porque la trama se va hilvanando desde la música y los personajes están prácticamente moldeados con una cualidad musical. De hecho, esa es su forma de redoblar la apuesta respecto a la primera parte: el hacer que la música y las canciones sean el vehículo para que todo estalle. Por eso no vienen mal los títulos de algunos de sus temas musicales para pensar y analizar algunos de sus tópicos, elementos y composiciones. 

Everything’s Not Awesome.Esta segunda entrega es, en cierta forma, una respuesta a su predecesora. Si la primera parte implicaba una toma de consciencia de cómo se armaba ese mundo ficticio y su vínculo con la realidad, la continuación llega para decirnos que las reglas no son rígidas, que siempre hay otro que puede alterarlas, aun cuando inicialmente quiera cumplirlas. La consecuencia casi lógica es el conflicto, la puesta en crisis de valores y perspectivas, el choque constante lindante con lo dramático, y por ende un nuevo camino de aprendizaje, donde lo que no se conoce está dado por el vínculo con el otro y uno mismo.

Not Evil. A la vez, La gran aventura Lego 2 resulta ser un constante juego de apariencias, de superficies con interpretaciones iniciales que luego se van revelando como meras capas de significado. En eso también la música acompaña el proceso, porque al fin y al cabo uno de los tópicos subyacentes es la comunicación: lo que emitimos, lo que recibimos, cómo se emite un mensaje, cómo se lo recibe, las formas en que se configura un discurso. Cada canción es una etapa más en el proceso de aprendizaje y descubrimiento, de las apariencias cayendo para revelar las esencias, de formas y colores mutando y renovándose. 

Catchy Song. Muchas veces, los problemas en los procesos de aprendizaje surgen porque requieren un esfuerzo mental y hasta afectivo que quita las ganas, frustra o hasta aburre. Pero no en La gran aventura Lego 2, que llamativamente funciona como una golosina repleta de azúcar y que sin embargo nunca llega a ser empalagosa. Es difícil explicar por qué, pero quizás la respuesta pase por su honestidad: estamos ante una película que no miente, y que de hecho hace hincapié en cómo la mentira, la incomunicación o los malentendidos son los orígenes de todos los males. Esa honestidad es la que le permite desplegar un ritmo trepidante, una multitud de ideas en cada plano, pero sin abrumar y hasta permitiendo que cada espectador establezca su propio recorte. Todo es pegadizo en Lego 2, pero uno puede elegir qué piezas pegar y encajar.   

Super Cool. Con su autoconsciencia a prueba de balas pero que no la lleva al cinismo o el distanciamiento respecto a lo que les pasa a los personajes, La gran aventura Lego 2 termina siendo una aventura desatada, pletórica en invenciones y con imaginativos diálogos entre dimensiones estéticas y narrativas. Es una película que convoca a toda clase de adjetivos, pero no como mecanismo de resumen facilista, sino como expresión de un relato que es prácticamente una toma de posición sobre el mundo. Es copada porque dice bien fuerte que los límites están para quebrarse y darle a la animación el lugar que se merece: el de una experiencia bella, estimulante y feliz, aun cuando no niegue las barreras que nos pone la realidad, a todo volumen y en constante movimiento, bailando sin parar.

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