Can You Ever Forgive Me? 
EE.UU., 2018, 107′
Dirigida por Marielle Heller
Con Melissa McCarthy,  Richard E. Grant,  Julie Ann Emery,  Jane Curtin, Anna Deavere Smith,  Marc Evan Jackson,  Dolly Wells,  Christian Navarro, Alice Kremelberg,  Shae D’Lyn,  Michael Cyril Creighton,  Brandon Scott Jones, Tim Cummings,  Pun Bandhu,  Joanna Adler,  Marcus Choi

C de copia

Por Sergio Monsalve

Lo lógico sería plagiar textos y comentarios de otros para escribir una nota de Can You Ever Forgive Me?Armar un palimpsesto con citas y recortes, que hagan indefinible el origen y que restauren la esencia experimental de los collages de William Burroughs. Lo que confirma la vigencia del documental Everything is a Remix. Pero los lectores de Perro Blanco no merecen un artículo recalentado. Suficiente spam clónico hay en la red, como para replicar un método tan pedestre(en teoría).  Igual cualquiera que haya trabajado en una redacción, puede confesar que siempre estuvo tentado de cometer el atraco perfecto, tomando un artículo ajeno para hacerlo pasar como propio. Es más: al crítico le asalta la duda, por lo general, de si no estará engañando a su audiencia, al escribir de lo mismo con los recursos y herramientas de todos los años. Somos inseguros y neuróticos por naturaleza. 

La grata sorpresa de la nueva película de Marielle Heller es que propone una relectura del tema en cuestión, sin caer en los clichés de la condena y el melodramatismo moralista. En efecto, la cinta fue olímpicamente ignorada en la noche del Oscar, por no parecerse a nada de lo que se consagra en la temporada de premios. La academia subestima al filme por tratarse de una comedia y por compartir una aparente liviandad que en realidad esconde una complejísima toma de posición sobre el lugar y la voz del autor en la era contemporánea. 

Seguramente, como dice Federico Kartulovisch, molesta que no haya cierre y conclusión dogmática en la escritura del guion, sino una muy abierta exposición de personajes, caracteres y formas divergentes. A contrapelo de la cinefilia boba, echando mano de las palabras de Leo DEsposito, Can You Ever Forgive Me? plantea una revisión del subgénero del “fraude” que Orson Welles encumbró con su famosa obra maestra de no ficción F de Falso, dedicada a glorificar la copia como una de las bellas artes. 

Por tanto, cuando usted me lea, tendrá una ligera sensación de deja vu; algo así como el aire de familia que explicó Monsivais o la semilla inmortal que cosechó Jordi Balló, para señalar que no hay novedad bajo el sol. Con todo, la creatividad que despliega el largometraje de Melissa McCarthy estriba en ofrecer la antítesis de la típica biografía solemne de la mujer empoderada. 

La actriz tuvo el doble mérito en la carrera loca por las estatuillas, siendo nominada al Razzie por la incomprendida Quién mató a los Puppets?, mientras la postularon por su recreación desenfadada y políticamente incorrecta de Lee Israel, en una película que recupera una década que se perdió, desde el humor negro.  

Otra vez vuelven los ochenta y principios de los noventa, en el ánimo irreverente de desatender los prejuicios de la pesada herencia de la última gravedad indie. En manos de los perpetradores de The Wife o el engendro de La Librería, para hablar de películas femeninas del gran rollo literario,  Can You Ever Forgive Me? victimizaría a su protagonista en medio de un conflicto pueblerino y sentimentaloide, lleno de las miradas tensas y matadoras de Gleen Close. Carne de cañón para el mercado del best seller, comprado como sedante por el target del porno para mamás. 

La virtud de la película reside en presentar la crisis de la escritora, de una forma empática, desdramatizada y rayana en el lenguaje de la picaresca de costumbres. Ella se enfrenta a la página en blanco y no sabe qué demonios escribir. La casualidad la llevará a descubrir su vocación de falsificadora de cartas de autores famosos, desdoblándose en la personalidad de ellos y creyendo representarlos de una manera más fiel que la de sus propias plumas. El desarrollo del conflicto rememora las páginas de Charlie Kaufmann en sus universos kafkianos de la adaptación y la réplica. Precisamente, Can You Ever Forgive Me? nos devuelve al punto de un problema posmoderno. 

La solución vendrá por el reconocimiento del estado enajenado y su superación mediante una catártico ejercicio de autodeconstrucción. En cristiano, Lee Israel regresará potenciada a la máquina de escribir, para contar sus experiencias antiheroicas. A su lado, disfrutaremos de una enorme contribución de Richard E. Grant en el rol de un gay bohemio y excéntrico, en las antípodas del martirio de Filadelfia. El personaje homosexual desafía a la muerte y al estereotipo, riéndose con vida de los encasillamientos del manual de Hollywood. Heller, Grant y McCarthy han compuesto uno de los sainetes más alegres del año. 

Javier Porta Fouz, uno delos exégetas del movimiento, estará complacido de comprobar que la NCA sigue con nosotros. Me pregunto, entonces, si al final la película no es un falso sitcom, pero uno exento de las canalladas y miserias de Todd Solondz. 

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