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Tiempo de lectura: 3 minutosFirst Love

Rodolfo Weisskirch

First Love (Hatsukoi)
Japan, 2019, 108′
Dirigida por Takashi Miike
Con Masataka Kubota, Shôta Sometani, Nao Omori, Jun Murakami

Los placeres culpables no existen

Por Rodolfo Weisskirch

Prolífico e inclasificable, Takashi Miike es uno de los realizadores más atractivos del cine japonés contemporáneo. Si uno mira por arriba su ficha en IMDB encuentra una filmografía de 104 títulos, que incluyen una docena de video clips, episodios de series de TV, y casi 80 films originales en apenas 30 años de trayectoria. De todos esos títulos, apenas un poco más de una decena cruzaron el océano y llegaron a occidente. Y la mayoría de ellos, se pudieron apreciar gracias a su exhibición en festivales, no porque algún distribuidor local haya decidido seleccionarlo para estrenarlo comercialmente.   

Quizás la obra más memorable de Miike haya sido Audition, que aún hoy muchos recuerdan como una de las películas más sádicas de los últimos 20 años, aún cuando no se trata de uno de los films más gore del director. 

Pero su obra, no solamente es terror. El western es otro de los géneros favoritos de Miike. Y si bien la diversidad y la variedad de contenido son las características de su cine, el humor y una maravillosa cuota de surrealismo, lo convierten, como ya decíamos, en un director prolífico e inclasificable. El género de yakuzas también forma parte de sus elecciones más usuales, y la combinación con otros subgéneros, convierten a sus films de mayor contenido adrenalínico en experiencias disfrutables y originales.

Exhibida en el último Festival de Mar del Plata -durante las magníficas funciones de medianoche, donde el público es más entusiasta con las proyecciones- First Love es un film cuasi coral que, básicamente, construye una historia de amor inesperada, en el contexto de una guerra entre yakuzas, triadas chinas, policías corruptos, proxenetas y otras criaturas.

Cuando el presidente interino de una organización mafiosa sale de prisión, uno de sus subalternos aprovecha la transición para robar un bolso con cocaína, perteneciente a una tríada china. Con la complicidad de un policía corrupto, este fascinante personaje, confía en la torpeza de un proxeneta drogadicto para quedarse con el susodicho bolso. En el medio, queda involucrada una prostituta con delirios paternalistas y un boxeador moribundo. El trasfondo de la película es la evolución de una relación romántica entre dos seres internamente destruidos, pero lejos de encararlo con solemnidad o melodramáticamente, Miike transforma los traumas en situaciones al borde del patetismo. 

Con pocos materiales Miike consigue darle fluidez a un relato complejo en su estructura. El punto de vista salta de un personaje a otro, y a medida que se van adicionando capas de subtramas, aparecen más personajes que acumulan un entramado barroco. Con un montaje ligero, el director salta de una trama a otra con agilidad. El tono y la adrenalina de las escenas de acción nada tienen que envidiarle al cine de Johnnie To. Sin embargo, a Miike le gusta la carne. Por eso, no solamente hay tiros, sino también guerras de espadas. Brazos y cabezas ruedan por el aire con total desprejuicio. 

Curiosamente, consciente de que se trata de una producción con pretensiones comerciales, First Love es una de las propuestas más accesibles del realizador. Miike no se caracteriza por su sutileza, pero la la capacidad para narrar y generar empatía con el espectador, en medio de un relato con personajes tan caricaturescos y sanguinarios, es maravillosa. A pesar del tono grotesco de varias de las interpretaciones, el director siempre le otorga humanidad a cada una de sus creaciones.

A su vez no se oculta la referencia a la influencia del manga en la narrativa. Por el contrario, incluso hay una secuencia animada que enfatiza, la predilección del director por los cómics y las novelas gráficas japonesas. Pero, especialmente, sobresale la capacidad del realizador para que una de sus obras menos delirantes o lisérgicas, con menor grado de sadismo, aún así tenga su identidad, y su amor por personajes antipáticos y viles.

First Love, seguramente, no tendrá el atractivo de otras obras del realizador. No será tan personal ni independiente, pero se disfruta desprejuiciosamente, con la plena sabiduría que aún en su faceta más comercial, Miike se arriesga. Una danza macabra, que fluye con la limpieza y certeza del corte de una katana. Humanismo, humor, sangre y gangsters en una experiencia placentera sin culpas.Porque los placeres culpables no existen.  

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