TheTenderBar

The tender bar

Por Amilcar Boetto

EE.UU., 2021, 104′
Dirigida por George Clooney
Con Tye Sheridan, Ben Affleck, Lily Rabe, Daniel Ranieri, Christopher Lloyd, Max Martini, Briana Middleton, Rhenzy Feliz, Max Casella, Matthew Delamater, Sondra James, Ivan Leung, Alissa Bourne

Volantazos

La nueva película de George Clooney es una adaptación de las memorias de JR Moehringer, un  escritor que creció en los ’70 en Long Island, rodeado de una familia disfuncional que aspiraba a que él fuera quien pudiera salir de esa lógica y triunfar en el mundo.Moehringer se recibió en Yale y ganó el Pulitzer por sus trabajos en Los Angeles Times.  La película parecería enmarcarse en un relato del triunfo de la vida americana: se plantea como  una mirada en racconto de un joven sentado en un tren, con flashbacks a su vida de niño,  rodeado de los fantasmas de su padre ausente, de una vida de clase media baja, de una familia  enorme viviendo en una casita.  

Si lo pensamos con atención, este relato posee la cualidad acumulativa que muchas veces pueden tener los relatos que  suceden a través de un recuerdo: la inconexión entre una escena y la otra está justificada por esa  lógica. La película, entonces, durante su primera mitad, pulula en la memoria de su protagonista, mostrando algunos recuerdos que poseen ternura (algunas charlas con su madre, cuando el  abuelo lo acompaña al desayuno de padres e hijos), trauma (cuando su padre le promete irlo a  buscar para ver baseball y nunca aparece), y sobre todo, momentos que uno sospecha que van a  constituir la persona que el joven JR va a ser en el futuro (las charlas con su tío Charly).  

Durante ese comienzo, la fuerza narrativa de la película esta concentrada enteramente en la  sensación del recuerdo, en querer tocar ese momento y conocer a esa familia. Los personajes no se enfrentan a la situación que viven, simplemente la experimentan. Hay cierta pasividad y una desdramatización que resulta reconfortante pensando en que las películas biográficas suelen estructurar los hechos de una vida de forma tal que parece que la vida tiene sentido de película, resultando  muchas veces en una narración condescendientemente inspiradora (“Se enfrentó a estas calamidades, pero igualmente fue exitoso“: Bohemian Rhapsody, Rocketman, Blinded By The Light). Se siente un  respeto mucho mayor por los personajes, en este caso, cuando se los muestra sin alteraciones y  sin golpes bajos. En otras palabras, ninguno de los que fueron buenos con él se muere ni lo  decepciona muy terriblemente, todos en su mayor o menor medida están presente para apoyarlo.  Del esta forma, un relato que podría glorificar la idea del sueño americano y la meritocracia,  termina siendo un drama muy chico de personajes sobrellevando la vida y queriéndose entre ellos  (lo que hace, a su vez, que pensemos que sin el apoyo tan significante de su familia, no podría  haber llegado a ningún lado). Es más importante conocer a los personajes a que estos cumplan  una función dramática en la vida de JR (es decir, la película). 

El tío Charly, interpretado por Ben Affleck, es ejemplar en este sentido. Un tipo duro que lee  mucho y no deja que nadie lo pase por encima, que siempre sabe todo y le enseña todo lo que  sabe a JR. Trabaja en un bar en el comienzo de la película y al final, sigue en ese bar, tiene un  pequeño problema de salud, pero se mejora. El tío Charly es el tipo de persona que nunca  cambia, que parece haber nacido sabio, no sabemos que le pasó a lo largo de su vida para ser  como es, pero a los ojos de JR (los nuestros, los de la película) el personaje es inalterable, es  siempre un héroe, un mentor.  

Sin embargo, a partir de que la película decide abandonar la lógica del racconto para mostrar la  vida universitaria de JR, es imposible evitar incomodarse por las elipsis constantes y por la forma  en que la narración empieza a abandonar las escenas con rapidez como si se estuviera enfilando  con mucha prisa hacia el final. El paso de una escena a la otra deja de estar signada por como  los recuerdos se acumulan en una memoria (la infancia, y la insistencia con la locación del bar y la  casa ayudaban a que está sensación prevalezca durante la primer mitad de la película), y empieza  a depender de saltos mucho más grandes rodeando al personaje de Sidney (un amor universitario  en la vida de JR). El problema es que la película toma decisiones muy extrañas al rededor de esta  relación romántica: la seducción primera ocurre en una fiesta, luego la película corta y ellos ya  están enamorados (JR se lo confiesa a su madre), él va a pasar las fiestas a la casa de ella y en  ese momento la relación termina, pero luego sigue y lo único que hace la película es mostrarnos  los finales.

El drama pequeño centrado en conocer a los personajes se convierte en un drama  gigante motivado por algo que desconocemos: una relación que no pudimos ver ni conocer, solo  saber como es cuando se termina. En consecuencia, el personaje de Sidney nos parece odiable y  lastimoso (solo la vemos siendo la mala de la relación, la que la termina), y la vida de JR deviene  en un misterio (las elipsis son tan grandes y las escenas son tan cortas que no nos podemos  figurar que carácter tiene su vida, a diferencia de la primer parte).Lo que hace que todo se resignifique de una manera aún más negativa, es que la reacción del  personaje de JR a las vejaciones de su padre (que en algún momento de la película debía llegar,  espero que no se confunda mi defensa de la pasividad de los personajes en un principio con una  exigencia a la pasividad de JR frente a los hechos negativos que le suceden, al contrario mi  defensa estaba articulada en relación al personaje de Charly, de la madre y del abuelo,  fundamentalmente, y esta pasividad no estaba signada en su carácter sino en como la visión de  JR y por lo tanto la nuestra, no se alteraba, es decir, no hay ninguna relación con no reaccionar  ante una injusticia -de hecho el tío Charly se boxea con el padre de JR en la puerta de su casa-) se da motivado por el enojo que la vida que venía llevando el personaje en aquel momento. El  drama al rededor de Sidney, mostrar (en realidad, más decir que mostrar) una frustración hacia su  presente, sirvió para que la narración lo coloque por primera vez en un lugar de reacción ante su  padre. Esta estructuración final contradice todo lo que durante la primera parte la película había  evitado.

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