Chucky

Por Santiago Gonzalez

EE.UU., 2021, 8 episodios de 42
Creada por Don Mancini
Con Jennifer TillyBrad DourifDevon SawaZackary ArthurTeo BrionesBjorgvin ArnarsonAlyvia Alyn LindCarina BattrickChristine EliseDavid KohlsmithJana PeckAlex VincentAvery EstevesMarisa McIntyreAntonio Raine PastoreSage ArrindellTyler BarishSamantha BrownAmanda CheungPrecious ChongLisa Michelle CorneliusJoseph DalyIvano DiCaroLexa DoigFiona DourifKeegan HedleyVanessa MitchellMish TamEric TzogasBarbara Alyn Woods

Yo soy tu amigo fiel

La familia unida. Extraño caso el de la saga de Chucky. Se trata de una en la que no solo su creador y guionista Don Mancini ha estado involucrado en todas las películas desde la primera (Tom Holland, 1988), sino también de una que supo reinventar al personaje a la vez que nunca abandono su mirada sobre las familias disfuncionales, -como bien demuestra esa madre soltera en la primera película, o esa familia adoptiva de la segunda, o incluso en Seed of Chucky (2004), la mas autoconsciente de toda la saga que trabajaba las consecuencias de la educación en los hijos-, idea que supo encontrar diversas vías de escape en su representación. Esta idea de familia se proyecta detrás de cámara ya que la hija de Brad Douriff -responsable de la voz de Chucky- es protagonista de las últimas entregas de la saga, a lo que se suma la presencia de varios actores de las primeras entregas de la saga, haciendo que se cierre un círculo y que se forme una familia de gente dispar delante y detrás de cámara

Clasicismo y Modernidad. Un segundo componente que siempre me pareció destacable de la saga es cómo su creador logró modernizar al personaje con el paso de los años. Cuando Se estrenó La novia de Chucky (Ronnie Yu, 1998) habían pasado varios años de la ultima Child’s play (recordemos que ese era el nombre de la saga en su origen), por lo que, apoyándose del éxito y la sensibilidad pop de la saga Scream (para entonces con solo dos películas), su creador junto a Ronny Yu lograron salir del esquema básico del slasher en el que había quedado atascado el personaje (como buena parte de los monstruos de las sagas del terror de los 80s). Sumó humor, chistes de doble, triple y cuádruple sentido, referencias poco sutiles a la cultura pop y se apoyo en una necesidad de estilo: recrear el cine de Brian De Palma (la influencia principal de Mancini) con un tono irónico, reflexivo pero no por eso menos divertido. De ese modo la saga adquirió un nuevo aire y se volvió más libre. Esa misma operación es la que llevó adelante Mancini como director (que a partir de Seed of Chucky se convirtió en el autor total como guionista y director de todas las películas) en Curse of Chucky, presentándola como reboot pero aunque en realidad se trataba de una secuela. Una operación ingeniosa que, considerando que estamos hablando de una saga protagonizada por juguete asesino tiene su lógica. 

La serie. ¿Qué es entonces la serie de Chucky? Varias cosas. Por un lado estamos ante un reboot a la vez que podemos leerla como una continuación lógica de la historia, hecho que termina generando cierto desfasaje narrativo en el sistema Chucky. Si bien la serie se propone captar nuevos espectadores, al mismo tiempo elige dar continuidad a la saga, en un fenómeno de mezcla de formatos que se vuelve cada vez más común en estos tiempos. A su vez no creo que esto le importe mucho a Mancini, que siempre se las ingenia para hacer sobrevivir a su personaje. La supervivencia, por lo tanto, no es un hecho meramente especulativo para una siguiente temporada, sino que tematiza el centro neurálgico del universo Chucky, sobre el cual la serie se pregunta: cómo se sobrevive al paso del tiempo y se persiste en el centro de interés? Al mismo tiempo es cierto -e inevitable- que el espectador que no está al tanto de las anteriores dos películas pueda sentirse perdido ante la aparición de personajes emblemáticos enredados en una nueva generación. 

Secuelas. Casualmente cuando se apoya en ser una secuela es cuando la serie se vuelve más interesante y divertida. No es que el conflicto principal, el de la adolescente que tiene una relación con Chucky no funcione, es que simplemente ya lo hizo Mancini en la primera entrega, que sin dudas es superior. A eso hay que agregarle que los nuevos actores no son muy convincentes y quedan sistemáticamente en off side ante la aparición de otros actores claves de la saga que claramente se sienten cómodos en su papeles y logran que los picos más divertido de la serie,  porque siendo sincero ¿quien no quiere ver a Jennifer Tilly haciendo lo que tan bien hace? Al terminar la serie sentimos que estuvimos frente a un conjunto de personas que comprenden un código del pasado (los actores históricos de la saga) y una generación presente de no terminar de comprender del todo el juego generacional que se propone la serie, que para construir su propio futuro no puede hacer otra cosa que volver al pasado y enseñarlo a las nuevas generaciones.

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