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PERRO BLANCO | NÚMERO 58 | ENERO / 22

Por Varios Autores

MAS CORAZÓN, MENOS ODIO

Son una estirpe que desaparece progresivamente, en un fade out ralentizado. Como en varias de sus películas, también, ese rasgo otoñal, melancólico, los vuelve sabios, pero también silenciosos y trabajadores. De los últimos directores neoclásicos del New Hollywood de los 70s sólo Scorsese y Spielberg sobreviven (y supieron acomodarse) al desarrollo de la industria del último cuarto de siglo. Habría que agregar a Eastwood, que siempre sigue y filma a su manera, todavía bajo la cobertura de Warner Bros. Pero si hay una historia de gente que prevaleció también la hay de la gente que fue olvidada. 2022 comenzó con la muerte de uno de esos eternos olvidados, quien además supo ser uno de los grandes divulgadores de la tradición clásica en una época de renovaciones, de desprecios modernistas y de alejamientos de las viejas formas.

Peter Bogdanovich murió de causas naturales (quizás la mejor forma de morir: dormido y con un cuerpo que se despide lentamente), pero también fue olvidado con ferocidad. En él, sofisticadamente, supieron convivir las maneras del mejor cine clásico con la libertad de los modernos, como si esa antinomia estúpida en el fondo pudiera zanjarse. En él convivían Hawks y Renoir sin problemas, por solo mencionar un caso. Por eso también su obra anómala fue ninguneada sistemáticamente tras la suelta de la mano que los estudios mas grandes de Hollywood llevaron adelante tras la finalización de la década del idilio (1971-1981) con la entonces nueva generación de directores.

Si ya promediando la década del 80 directores como Coppola, Scorsese, Friedkin (ni hablemos del caso Cimino) encontraron escollos para seguir filmando con ciertas libertades, el de Bogdanovich se convirtió en un paradigma del abandono: luego de ocho largometrajes casi al hilo entre 1971 y 1981, la discontinuidad de apenas dos largometrajes en la década siguiente, otros tres largometrajes personales en la década el 90 y luego una sucesión de telefilms muy poco vistos (justa e injustamente) y dirección de capítulos aislados de series mediado por el retorno al cine en 2001 con The Cat’s Meow y un documental sobre Tom Petty. Y luego de vuelta el silencio hasta mediados de los 2010’s con la maravillosa She’s Funny That way y con la autoreferencial (aunque lateralmente) The Great Buster, no casualmente una película sobre el extraordinario Buster Keaton…y el olvido al que fue sometida su obra. la muerte lo encontró en pre-producción de su siguiente largometraje, One Lucky Moon, como si la juventud nunca lo hubiera abandonado en su cuerpo de adulto mayor de 82 años.

Coppola, Scorsese, Spielberg, Friedkin, Cimino, Eastwood, De Palma, Hill, Carpenter son directores imprescindibles y cargan sobre sus espaldas la tradición de la síntesis entre dos mundos. Pero no hubo nadie como Bogdanovich a la hora del sincretismo cinéfilo. Quizás por ese mismo motivo su obra se volvió tan difícil de ver: la amabilidad de su cine jamás fue condescendencia. El encuentro entre distintas maneras de ejercer la cinefilia como oficio creativo nunca supuso neutralidad alguna. Quizás por no ser un neoclásico de la primera guardia ni un modernista ni un adaptado a los nuevos tiempos le valió al gran Peter una vida de negaciones de parte del público masivo y un desprecio explícito con quienes lo celebraron en sus primeros años como director.

Con la muerte de Bogdanovich el cine se queda con menos corazón y más odio. Con menos capacidad de inventar formas y más incapacidad de entender el pasado. No solo se muere un director excepcional, sino alguien con cuyas películas nos sentíamos acompañados. Qué en paz descanses, Peter. Gracias por todo, siempre.

Ah, claro: aquí les dejamos un regalo hecho de felicidad: una de las grandes escenas de What’s up, Doc? (Peter Bogdanovich, 1972)

SUMARIO

ESTRENOS
Kingsman: el origen por Gabriel Santiago Suede
La última noche por Rodrigo Martín Seijas
Scream (Grita) por Federico Karstulovich
Rifkin’s Festival por Luciano Salgado
Hoy se arregla el mundo por Mariano Bizzio
Belle por Luciano Salgado
El callejón de las almas perdidas por Diego Maté
Ecos de un crimen por Ludmila Ferreri
Licorice Pizza por Federico Karstulovich

NO ESTRENOS
Madre/Androide por Mariano Bizzio
The tender bar por Amilcar Boetto
La tragedia de Macbeth por Raúl Ortiz Mory

TV Y SERIES
Cobra Kai – Cuarta temporada por Rodrigo Martín Seijas
Afterlife – Tercera temporada por Pedro Gomes Reis
Archivo 81 por Rodrigo Martín Seijas
Ozark – Cuarta temporada – Parte I por Pedro Gomes Reis

VOLVER AL FUTURO
La hija oscura por Ludmila Ferreri
The worst person in the world por Sergio Monsalve
Hacks por Ludmila Ferreri
The innocents por Mariano Bizzio
Asakusa Kid por Marcos Rodriguez

BALANCE ANUAL
Lo mejor y lo peor de 2021 según Perro Blanco
Balance Perro Blanco 2021 – Parte I : Las series del año
Balance Perro Blanco 2021 – Parte II : Subvaloradas, sobrevaloradas y peores largometrajes del año
Balance Perro Blanco 2021 – Parte III: Los 25 mejores largometrajes del año (Estrenos en salas)
Balance Perro Blanco 2021 – Parte III: Los 25 mejores largometrajes del año (Streaming, plataformas, sin estreno oficial)
Balance Perro Blanco 2021 – Parte IV : Las elegidas de los lectores de Perro Blanco

Participaron en este número:
Mariano Bizzio
Amilcar Boetto
Agustín Campero
Tomás Carretto
Ludmila Ferreri
Pedro Gomes Reis
Santiago González
Federico Karstulovich
Diego Maté
Sergio Monsalve
Raúl Ortiz Mory
Aníbal Perotti
Ariel Esteban Ramos
Marcos Rodríguez
Luciano Salgado
Rodrigo Martín Seijas
Gabriel S. Suede

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