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Tiempo de lectura: 3 minutosPERRO BLANCO | NÚMERO 53 | AGOSTO / 21

Por Varios Autores

EL DOLOR DE YA NO SER

No se puede ir al cine. Es decir: si se puede, cómo no se va a poder ir? No, no se puede. Hace rato que hemos perdido una dinámica que antes nos proporcionaba el cine: lo inesperado. Ahora esa dinámica se ha convertido en una suerte de lotería de Babilonia en la que algunos afortunados reciben la suerte de estrenar, en donde otros postergan indefinidamente, en donde otros se aprovechan de su fuerza como tanques para imponer postergaciones o cancelaciones. El resultado? El marcado de estrenos en argentina se ha vuelto imprevisible pero en el peor sentido. Ya no nos sorprenden estrenos pequeños que llevar a mucho público en pocas salas ni películas mainstream infravaloradas que se cuelan en los jueves. No: todo el sistema de estrenos, de distribución y exhibición en Argentina se ha convertido en un sistema arbitrario, en donde nada puede planificarse (ni como espectadores ni como críticos).

Puede ser (sin ánimos de ponerse paranoicos) que todo esto sólo beneficie a las formas más concentradas que expresan las majors pero también beneficie fundamentalmente a las plataformas y su sistema de estrenos online en los que, contrario a reconocer diversidad, reconocemos cada vez menos de lo mismo y a cuentagotas? Si, no es novedoso nada de esto. En todo caso oportunamente se le echará la culpa a la pandemia y a el encierro, que no hicieron más que llevarnos 10 años al futuro en solo 2. Pero es algo más que esto: la experiencia en las salas también se pierde porque en medio de todo el derrumbe económico también perdimos salas (algo que hasta hace no mucho había logrado recuperarse de alguna u otra manera). El resultado imaginable no podría ser peor: menos cines, mayor imprevisibilidad, mayor concentración, menor diversidad, estrenos que se levantan y no se reprograman y películas que piden a gritos una mejor recepción pero que a duras penas logran llegar a salas casi con conocimiento del público.

Ya hemos hablado sobre esto en editoriales anteriores, pero la experiencia solo tiende a empobrecerse. Pero considerando el panorama desolador, el público se adapta elásticamente a las condiciones que se le ofrece. Citamos lo que dijimos a inicios de este año, con un cine en estado terminal, con producciones esporádicas volviendo al ruedo de forma discontinua: “el panorama del cine legal, con sus recorridos por salas y por espacios de distribución y exhibición oficiales está cada vez más condicionado para el cine que no forma parte del proceso de concentración. Hoy por hoy el cine independiente o bien muere en la dependencia de las arcas del estado (las proyecciones a precio bajísimo en Cinear.Play) o bien debe entregarse a proyecciones clandestinas o a exhibición por plataformas alternativas sin mayores posibilidades de sustentabilidad económica en el tiempo (o qué película puede sobrevivir con 5000 visionados online con pagos de entre 30 y 120 pesos?). Mientras tanto el INCAA carece de políticas de distribución y exhibición que alienten la diversidad. En ese marco los sectores más concentrados ahora podrán juntar público por doble vía: plataformas que permitirán el acceso a quienes no puedan sostener el pago de una entrada de cine (hoy por hoy atrasada al precio de 2020 pero seguramente con un próximo y acelerado incremento en un año con inercia inflacionaria), pero bueno, festejemos porque ha vuelto el cine.Desde estas páginas nos hemos preguntado una y otra vez por los mismos problemas. Con el tiempo estos se incrementan (aquí y en otras partes del mundo), pero el problema es que el panorama argentino no permite prever alguna clase de defensa, o de instrumentación de alguna alternativa que no sentencie al cine independiente a un desangrado lento. Mientras tanto todo sigue más o menos igual, como si nada hubiera cambiado. Pero aunque no lo creamos, todo cambió. El panorama es sombrío.

Con un INCAA criticado por diversos frentes (a la propuesta presentada por una amplia gama de agrupaciones le dedicaremos un podcast analizando la viabilidad de la misma), con una política de distribución y exhibición que no ha hecho más que profundizar todos los errores previos, el cine como política cultural en Argentina volverá a ser otro de los eternos olvidados en campaña electoral, una campaña feroz que recién comienza.

Mientras tanto les dejamos por acá el sumario del gran número que comienza en este mes.

ESTRENOS
Martin Eden por Amilcar Boetto
#Polémica
El escuadrón suicida (en contra) por Santiago González
El escuadrón suicida (a favor) por Ignacio Balbuena & Federico Karstulovich
El padre porRaúl Ortiz Mory
No respires 2 por Rodrigo Martín Seijas
Free Guy: tomando el control por Sergio Monsalve
Reminisencia por Gabriel Santiago Suede
J´accuse – El affair Dreyfus por Marcos Rodriguez
Justicia implacable por Rodrigo Martín Seijas
Candyman por Santiago González
Cicatrices por Raúl Ortiz Mory
Cómo mueren las reinas por Mariano Bizzio

NO ESTRENOS
Wife of a Spy por Amilcar Boetto
Val por Sergio Monsalve
The green knight por Marcos Rodriguez
Woodstock 99: Peace Love and Rage por Ariel Esteban Ramos

TV Y SERIES
Them por Gabriel Santiago Suede
Amos del universo: Revelación por Sergio Monsalve
Modern Love – Segunda temporada por Pedro Gomes Reis
El Reino por Federico Karstulovich y Rodrigo Martín Seijas

VOLVER AL FUTURO
The Flight attendant por Ludmila Ferreri
Atlantis por Diego Maté

DIARIO CINÉFILO
Las películas me hablan a mí por David Obarrio

Participaron en este número:
Mariano Bizzio
Amilcar Boetto
Tomás Carretto
Ludmila Ferreri
Pedro Gomes Reis
Santiago González
Federico Karstulovich
Diego Maté
Sergio Monsalve
David Obarrio
Raúl Ortiz Mory
Ariel Esteban Ramos
Marcos Rodríguez
Luciano Salgado
Rodrigo Martín Seijas
Gabriel S. Suede

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