En el infierno inacabable de las pesadillas que suponen las influencias cinematográficas hay, si se quiere, una gran tapada. Esa película, que con el tiempo fue influenciando a muchísimos exponentes del género de terror (y no solo terror, pensemos en Almodovar, puntualmente en el de La piel que habito) por las siguientes seis décadas. Bueno, quizás no fue una influencia taaaaan visible, sino seguramente buena parte del cine de terror de los últimos treinta años sería mejor de lo que es. Por lo pronto, influencia secreta o a viva voz, Los ojos sin rostro no solo es una obra maestra apabullante, sino una película adelantada a su tiempo. Ah, y de paso influenció a Bill Idol para una gran canción. Denle play nomás

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