#Polémica: Ruido de fondo

Por Sergio Monsalve

White Noise
EE.UU., 2022, 136′
Dirigida por Noah Baumbach
Con Adam Driver, Greta Gerwig, Don Cheadle, Jodie Turner-Smith, Alessandro Nivola, Raffey Cassidy, Sam Nivola, May Nivola, André Benjamin, Barbara Sukowa, Gloria Bishop, Matthew Shear, Logan Fry, Laura Wimbels, Thomas W Wolf, Francis Jue, Bryant Carroll, Lauren Ashley Berry, Jasmyn Green, Aaron Marcus, David Sollberger, David Goebel, Danny Wolohan, Randall L. Johnson, Daniel Repas, Richard Doone, Kevin E. Murphy, Samantha Russell, Dan Gradijan, Lars Eidinger, Mike Gassaway.

A favor

El lado oscuro

A Noah Baumbach le encanta Chevy Chase y estrena su Vacaciones, arropada por un manto de distanciamiento artie, que despide un dejo de superioridad moral, la misma que tienen sus creadores ante el mundo materialista de Barbie, su próxima rebeldía irónica en venta.

Ruido de fondo puede hacerle honor a su título, al verse como una intrusión de ruido blanco o de fondo en la señal estática de Netflix.
La película tiene un desarrollo irregular, se sigue con cierta dificultad, amén de sus problemas de guion, cuya estructura contranarrativa se basa en la novela original de Don Delillo, un autor americano que ha sido adaptado antes con desigual fortuna.
Recordemos que David Cronenberg hizo la versión de Cosmópolis, con Robert Pattison, generando un filme distópico que arranca con inolvidable fuerza, pero que luego se desinfla un poco en su tronco argumentativo, conforme se redunda en su planteo inicial, dentro de una claustrofóbica limosina.
Ruido de fondo corre por cuenta de uno de los dioses del último indie, del llamado movimiento “mumblecore”, un neurótico de perfil alleniano que responde al nombre de Noah Baumbach, emparejado con su musa Greta Gerwig, quien lo secunda desde la vanguardia del bajo presupuesto, hasta conquistar el Oscar, juntos y por separado.
Actualmente conforman un poder, una de las parejas más respetadas y duras en el negocio, tal que pueden filmar lo que se les antoje, como es el caso de rodar “White Noise”, que es una de esas historias infilmables que nadie quiere llevar a la pantalla, por riesgo a fenecer en la cartelera.
Así que por un lado se banca la empresa extrema de darle trabajo a ellos dos, para que retraten el lado oscuro del sueño americano, entre un drama de catástrofe ambiental y un retrato sarcástico de la nube radiactiva que se cierne sobre la familia arquetípica, de tipo Simpson, que se ata al consumismo y la alienación de la vida en los no lugares, en los súper mercados, donde todo es vacío, indiferenciado y nada pasa.

El actor de la nariz aguileña repite, pero con sobrepeso y pose de profesor con complejo de grandeza, que padece una obvia bipolaridad, producto de su soledad y de su mediana edad.

También acierta el creador en satirizar el absurdo universo académico de profesores consumidos por su dialéctica, en cátedras delirantes de un posmodernismo revisionista, que acaban por instalar las ideas que desean expurgar.
De modo que el maestro que enseña a criticar a Hitler, pues se comporta como una suerte de pequeño dictador, cegado por su carisma e histrionismo de propagandista demagógico.
El filme se arriesga en tal sentido, a tocar temas que pueden cancelar y ser objetos de censura, para contrastar con la corrección política de nuestros días.
No se olvide que Noah Baumbach es hijo de judíos y de críticos de cine, colegiados y matriculados como docentes en las mejores universidades de Estados Unidos. Por tanto, el realizador vuelve a escribir una biografía de sus progenitores, cuya separación inspira las mejores líneas de Historia de un matrimonio y de su coda Ruido de fondo, que se siente como una réplica o una continuación algo descompensada.

 El problema es que se dispersa el relato, entre tantas subtramas que atar, que al final se pierde el foco y el espectador resiente la falta de edición, o de un montaje preciso.Nos queda la imagen de un filme que expresa la decadencia de un estilo de vida, con unas formas que popularizó la independencia por allá por los ochenta y noventa, con mejores resultados.
Pienso que los Coen, que hasta el humor negro de Tarantino, que la pesadilla de Lynch, lograron traducir con más contundencia el ruido blanco que cuestiona Ruido de fondo”, desde su título en alusión a la cultura white trash de una clase media esnobista por sus títulos, venida a menos.
En cualquier caso, cabe recomendarla por ser superior al promedio de la parrilla de Netflix.

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