Rita
Dinamarca, Primera temporada: 2012 Segunda temporada: 2013 Tercera temporada: 2014
Producción y creación: Christian Torpe
Con Mille Dinesen, Morten Vang Simonsen, Nikolaj Groth y Sara Hjort Ditlevsen.

Por qué me hice docente

Por Lilian Laura Ivachow

Como madre Rita deja bastante que desear y sus tres hijos la evitan. Como hija evita a su madre y ha perdido toda relación con ella. Como novia no puede generar un vínculo estable, no se entrega a ninguna relación y los hombres le interesan pura y exclusivamente para tener sexo ocasional. Pero Rita enseña danés e historia en una escuela pública, ama su profesión y es una excelente maestra.

A Rita le interesa despertar el interés y el compromiso del alumno. Si algún estudiante tiene dificultades de aprendizaje intenta motivarlo y que no abandone la escuela; si alguno carece de habilidades sociales procura que se integre al grupo. Jamás humilla a un alumno, pero les pone los límites justos y nunca descuida la tarea académica.
Sin embargo Rita resulta más que desconcertante para sus colegas y directivos -también para los espectadores- entre otras por la forma en que, miente, manipula y se aparte de las obligaciones institucionales.

Rita es alta, rubia, y demás está decir, políticamente incorrecta. Usa pantalones ostensiblemente ajustados, se encierra en el baño de la escuela a fumar como un escuerzo y dispara a quemarropa todo lo que piensa. Es relajada frente al curso y los alumnos la adoran. Cuando se presenta un problema de índole escolar, no para hasta resolverlo. Rita es una verdadera guerrera nórdica en las aulas y cuando se trata de proteger a un alumno, ignora a sus anchas cualquier protocolo docente.

A diferencia de algunos de sus colegas que se ajustan a normas y estatutos (un capítulo muestra a un docente que se resiste a trabajar un minuto más de lo pautado por el gremio) para Rita la profesión es mucho más que un horario que debe cumplirse y que reglas que se deben aplicar. Si una madre defiende ciegamente a su hija, no tendrá problema en espetarle en la cara “su hija es malcriada y caprichosa” Si un padre contradice notoriamente la voluntad de un niño (como ser, no interesarse por el fútbol) le dirá sin diplomacia pero con firmeza, que lo deje tranquilo y que respete su decisión.

Quienes atravesamos experiencias docentes sabemos que los padres pueden transformase en una verdadera pesadilla. Rita es consciente de ésto y elabora una estrategia para que desde el inicio del ciclo lectivo los profesores cuenten de antemano con argumentos irrebatibles sobre el comportamiento de los chicos, de manera de desarmar argumentalmente a los padres y evitar que se acerquen a lo largo del año. “Las reuniones de padres son un campo de batalla donde nos culpan de que sus hijos son estúpidos o gordos” le dice Rita a una de sus colegas. Luego desafiará a Helle, la incansable coordinadora pedagógica que la vigila con desconcierto y sorpresa: “Me hice maestra para proteger a los chicos de sus padres”.

Sucede que Rita es tan inmadura en su vida personal como madura en su vida laboral. Y esa experiencia bien capitalizada la ha llevado a comprobar que determinadas corrientes pedagógicas que los sistemas escolares propugnan no son más que una pérdida de tiempo, que las supuestas didácticas de la innovación muchas veces se aleja de las verdaderas necesidades del docente de hoy. “Rasmus es un buen tipo”, advierte Rita a la simpática y novata profesora Hjordis, “pero no creas en lo que te dice, nunca dio clase”.

Tanto para Helle como para Hjordis, los problemas que se presentan en una escuela deben resolverse a través de una “conversación constructiva”. Rita sabe que en determinas situaciones abrir el debate es un ejercicio inútil, que podríamos toparnos con interlocutores con los que es imposible dialogar, que cada curso presenta sus diferencias y que cada estudiante es un caso único, irrepetible y particular.

En El cine y la obra literaria el teórico Pío Baldelli cuenta cómo una vez presenció un debate entre profesores y estudiantes de una secundaria italiana acerca de la película sobre La odisea de Homero realizada por Mario Camerini y Mario Bava. El debate resultó totalmente improductivo ya que los profesores ignoraban los recursos específicos del cine y lo único que hacían era subestimar la película y reverenciar al texto de Homero. Más adelante Baldelli concluye ¿Por qué no servirse de un film para explicarle a un grupo de adolescentes cómo se mira una obra de arte? Rita sabe acerca de ésto también y cuando Hjordis insiste en llevar a los alumnos a una exposición no duda en decirle que lo que necesitan aprender sobre la obra artística lo pueden lograr analizando una película o un dibujo animado. Estos pequeños detalles hacen de Rita-protagonista un personaje de gran singularidad; es infantil y a su vez desprejuiciada, ama la mitología nórdica pero jamás hará alarde de ninguna erudición. Cuando explica está más pendiente de que los estudiantes aprendan que de su propia exposición y sus alumnos preferidos no son los que se destacan sino los que más ayuda necesitan.

Se podría decir mucho más sobre las tres temporadas de esta serie danesa creada por Christian Torpe. Si bien en sus primeros episodios la serie se centra más en los avatares personales de Rita y en las vida de sus hijos, hacia la tercera temporada fija su acción en sus puntos más fuertes; en el desafío cotidiano de la educación y los recortes que sufre la escuela pública.

Rita ha dejado como secuela-desprendimiento la miniserie Hjordis, también creada y producida por Christian Torpe. Se trata de la misma Hjordis que en el capítulo inical llegaba asustada a dar su primera clase y se impresionaba al ver chicas-góticas con piercing y camperas con tachas. “Esas chicas no son malas” le advertía Rita al ver su cara de miedo “el mal no se ve como tal, el mal es inteligente y sabe camuflarse”. Una gran frase que, como otras que se siembran en los primeros capítulos, no quedan libradas al azar y se ponen en escena a lo largo de los 24 episodios.

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