They Will Kill You
Estados Unidos, 2026, 94′
Dirigida por Kirill Sokolov.
Con Zazie Beetz, Patricia Arquette, Myha’La, Paterson Joseph, Tom Felton y Heather Graham.
El fin en vez del inicio
En el mismo día se estrenaron dos películas cuyas tramas son similares: Ready or Not 2 y They will kill you. Dos películas donde las protagonistas se tienen que enfrentar y, de paso, sobrevivir a sectas de millonarios. Se podría contextualizar -en particular con lo que se está descubriendo del caso Epstein y los famosos involucrados, incluso el presidente de Estados Unidos- que el asunto, por la referencia al mundo histórico, se vuelve urgente. Y esa lectura sería más interesante que cualquiera de estas dos películas juntas.
Veamos. Ambas películas tienen algo en común: el cancherismo. Ese síntoma de directores cinéfilos que exageran la pose de autoconciencia del cine. Acaso una mala lectura del cine de Tarantino, porque seamos sinceros, el cancherismo tuvo su pico en los noventa con Pulp Fiction y después con Kill Bill, y sigue hasta la actualidad. Pero nunca se fue. En ambas películas mencionadas al inicio de esta crítica hay intentos de recrear al personaje de Uma Thurman, pero la diferencia está en la paciencia en la construcción de cada detalle del personaje. Pero mientras Kill Bill Vol I y Kill Bill Vol II se tomaba como cuatro horas para crearla -y por supuesto estaba Uma Thurman, quien ya tenía una carrera y era una actriz con la que se podía empatizar-, la de Tarantino lejos estaba del homenaje cínico al cine de kung fu y al western. En todo caso revelaban la construcción de un mundo a partir de esas películas con las que Tarantino había crecido. La cinefilia como principio, no como finalidad.
Pero como verán bastante poco hay para decir sobre Te van a matar. Veamos: tenemos durante dos horas a un personaje que pasa por todos los lugares comunes de la persecución y venganza. De hecho los lugares comunes (otra vez Hitchcock) no son un problema como punto de partida. Buena parte de los grandes personajes del cine se crearon sobre esa base. El problema es cuando el cálculo invierte el procedimiento y todo desemboca en la acumulación. “Metamos todo en la bolsa y agitemos”. ¿El resultado? En Te van a matar hay algo de Kill Bill, pero también de Wes Anderson. Hay gore, hay risa, hay blaxploitation, hay incluso algo en esos pasillos que recuerda a El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980). Hay mucha cosa junta y no hay nada a la vez. Porque Te van a matar, también, es hija de su tiempo, en el que el cine es menos importante que la cinefilia. Y cuando te diste cuenta, y levantaste la cabeza, la gente mira (y constata citas) en sus celulares. De cine, nada.

