The Edge of Seventeen
Estados Unidos, 2016, 102′
Dirigida por Kelly Fremon
Con Hailee Steinfeld, Woody Harrelson, Kyra Sedgwick, Blake Jenner, Haley Lu Richardson

Honesty(,) is such a lonely wor(l)d

Por Ignacio Balbuena 

Full Disclosure: ya había visto The Edge of Seventeen cuando me enteré que la iban a dar en el BAFICI 2017. Pero es realmente tan buena que no iba a dejar pasar la oportunidad de verla de nuevo, esta vez como corresponde, en pantalla grande. La película de Kelly Fremon Craig es de lo mejor que se estrenó en 2016. No sólo está entre las mejores películas de secundaria en lo que va de la década, sino probablemente entre las mejores películas, period.

Muchas de las cosas que aparecen en The Edge of Seventeen (TEO17 a partir de ahora) ya las vimos antes, es cierto. Hailee Steinfeld es Nadine, una adolescente hermosa pero conflictuada, solitaria y con una sola amiga (tipo Emma Stone Easy A, pero acá por decisión propia). Un profesor tan amistoso y razonable y canchero que jamás existiría en el mundo real (Woody Harrelson, en un papel pequeño pero excelente como siempre). La mejor amiga, el interés romántico ignorado, un pibe más grande y muy fachero que la protagonista se quiere garchar y que resulta ser un sorete después. Hay un montaje de mejores amigas en pijama escabiando, y una escena de fiesta con esos vasos rojos de plástico que hay en las pelis americanas de adolescentes. Todos elementos arquetípicos, todas cosas que vimos en incontables pelis teens en los últimos quince años, desde American Pie hasta The Myth of The American Sleepover.

Pero.

TEO17 logra contar la misma historia con un grado de humanidad que hace que sea emocionante desde los primeros diez minutos. Creo que contuve las lágrimas todas las veces que la vi. Es cierto, soy un tipo sensiblero. Pero, bare with me, estamos realmente ante una película honesta y melancólica; y un testimonio de las capacidades actorales de Haille Steinfeld, que con esta película me convenció de que es una actriz enorme.

TEO17 ni siquiera tiene mucho plot. La gran película de secundaria de los 2000 Superbad, tenía una historia bastante straightforward: Michael Cera, Jonah Hill y McLovin’ tenían que conseguir alcohol para poder estar con Emma Stone y las otras pibas. Ese objetivo marca su camino a seguir, es el norte de su road trip a lo largo de la película, y aunque finalmente en realidad está toda la cuestión de la amistad frente al paso al tiempo (el plano de la escalera, snif), hay ante todo un plot bastante derecho. O en American Pie: todos tenemos que coger antes del deadline.

En TEO17 Nadine la pasa mal desde pequeña porque su hermano (Blake Jenner) hace todo mejor que ella. Y a los 13 se le muere el viejo (no es muy spoiler esto, ocurre en los primeros diez minutos), con quien tiene un par de escenas y una relación muy entrañable. Entonces, en la película en si no hay demasiado plot. O al menos no hay un planteo de una situación clave que Nadine deba atravesar o superar en un determinado time frame. Simplemente es la historia de una chica adolescente con una mamá viuda, un hermano (en apariencia) mejor que ella y una única amiga (Haley Lu Richardson), atravesando la secundaria como puede, como le sale. Sí, está el tema de que el hermano se pone a salir con la amiga, y eso funciona de alguna manera como centro, pero lo cierto es que Nadine siente que tiene el piso tambaleando desde toda la vida. A lo largo de la película todo le va saliendo cada vez peor y obviamente el personaje entra en crisis.

TEO17 es una película chiquita, sin firuletes. Los montajes musicales son cortitos, no hay hits indies en el soundtrack (se agradece) y la puesta en escena es austera. Kelly Fremon Craig pone el acento en los actores y en ese movimiento de jugar con los lugares comunes de un subgénero para luego desnaturalizar nuestras percepciones sobre ellos. Por eso esta película se luce por ese lado, el de los actores: porque los personajes y el modo que la película elige para tratarlos es la clave del tono. Lo bueno de TEO17 es que es una película teen 100% mainstream, a pesar de su mediano presupuesto. En un momento en que las narrativas adolescentes fueron virando al terreno de las distopías Young Adult (hoy un poco ya en remisión) o a los terrenos más sofisticados del cine independiente (el cine de David Robert Mitchell, Moonlight, American Honey, por ejemplo) es refrescante que el cine mainstream pueda tener una película bien hecha, honesta e inteligente como ésta.

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