Dos de los más arriesgados redactores de esta revista decidieron adentrarse, morbo de por medio, en la segunda temporada de una serie que con su primera temporada los había dejado bastante asqueados (y sobre la cual hablamos aquí). Así y todo, los muchachos decidieron dar rienda suelta a su pérdida de tiempo y se dedicaron a bucear en la segunda temporada en cuestión. Lo notable es que cuanto más pensaban en la serie, más venía a la mente la tv argentina berreta. Indirectamente, 13 Reasons Why S02 los llevó de vuelta a estas pampas. Cosas que pasan cuando el lenguaje del morbo y el exploitation es igual en cualquier punto del orbe.

13 Reasons Why – Temporada 2
EE.UU., 2018, 13 episodios de 60′
Creada por Brian Yorkey
Con Dylan Minnette, Katherine Langford, Christian Navarro, Alisha Boe, Brandon Flynn, Justin Prentice, Miles Heizer, Ross Butler, Devin Druid, Amy Hargreaves, Derek Luke, Kate Walsh, Michele Selene Ang, Brian d’Arcy James, Sosie Bacon, Steven Weber, Mark Pellegrino, Ajiona Alexus, Henry Zaga, Steven Silver, Tommy Dorfman, Robert Gant, Keiko Agena, Uriah Shelton, Brandon Larracuente, Timothy Granaderos, Josh Hamilton, Giorgia Whigham, Anne Winters, Bryce Cass, Chelsea Alden, Allison Miller, Samantha Logan, Kelli O’Hara, Ben Lawson

The Morbo Horror Show

Por Hernán Schell & Federico Karstulovich

 

FK: Si ya la primera temporada de la serie me había puesto los pelos de punta con su pretendida tolerancia que en el fondo escondía una para nada solapada invitación a la convivencia policial en un mundo de control mutuo en el marco de una escuela secundaria (Foucault se hizo los rulos desde la tumba cuando se estrenó esta serie, te lo juro), en la segunda el asunto empeora. Y cómo: lo que en los primeros capítulos de la primera temporada pudo haber resultado un interesante experimento sobre la paranoia social en tiempos de corrección política, en la segunda se vuelve lisa y llanamente un juicio, en donde los matices de la temporada anterior parecen existir en un principio (todos los personajes tienen distintas caras, son contradictorios), pero que de la mitad en adelante se convierten en un sistema de señalamiento y de chivos expiatorios.

HS: Yo tengo una rara fascinación con esta serie. Creo que es una canallada fascinante que mezcla una pretendida preocupación social con una tremenda lógica de cine de explotación. De hecho, no por nada deja su imagen más terrible (el pibe al que violan con un palo de escoba) en el último capítulo, como una suerte de imagen que en el fondo tiene mucho más de estrategia publicitaria de shock (no muy distinta a las películas violentas de los 70 que usaban violaciones o asesinatos terribles para que el público hable de ellas), que de cualquier otra cosa. Me recuerda un poco a lo que decía Frank Zappa cuando le preguntaron en los 80 por canciones ofensivas. Le empezaron a tirar letras de violaciones e incesto y él decía que nada le parecía terrible. Cuando le preguntaron qué le parecía terrible, dijo “We are the world” de Michael Jackson, y su clip aberrante, porque decía que era una serie de imágenes inmorales en una canción que nos hablaba de lo buenos y solidarios que somos. Acá en 13RW pasa lo mismo: es una serie canalla dirigida para que espectadores se sientan buenos y preocupados por temas sociales. La segunda temporada tiene el raro mérito de ser más canalla todavía, porque se nota que la están estirando para seguir recaudando guita, que lo único que tienen que decir es lo mismo de antes pero con algún que otro contenido diferente, y bizarreadas como la Hannah fantasmita.

FK: Es que ese aspecto involuntario te lo banco en la bizarreada y en su condición de exploitation siempre que haya una conciencia de sí. Pero es lo que menos podemos exigirle a esta segunda temporada, que, en efecto, no solo tiene esa salvajada final sino que incluso como exploitation se queda a medias. Me hace acordar a la eterna disquisición que suelo tener cuando hablo del cine exploitation de los 80s en Argentina, y cómo los responsables de esas aberraciones (La noche de los lápices, sin ir más lejos) se defendían diciendo que lo suyo era la urgencia, el testimonio. Y siento que 13RW S02 se agarra de los mismos argumentos para sostener las barbaridades que la tv (Netflix en este caso) le permite poner. Pero siguiendo tu argumento, uno no sabe si esperar la tercera temporada con el morbo de que todo estalle por los aires (algo imposible e improbable) y la misma serie se convierta en su autoparodia, o, para peor, esperar más de esta combinación siniestra entre corrección política y morbo desatado.

HS: Yo creo que la tercera va a multiplicar la apuesta. Porque un poco es lo único a lo que puede aspirar. Toda la serie es por ahora -y no va a cambiar de fórmula- una mezcla de dos cosas: telenovela teen a lo 90210, e imágenes de shock. No me la imagino haciendo algo distinto porque comercialmente le ha funcionado muy bien, y el tema con esta serie es que en el fondo uno no termina viendo otra cosa que lo comercial. Algo que me llama mucho la atención de 13RW por ejemplo es que no haya obesos, teniendo en cuenta el problema de malnutrición que tiene un país como Estados Unidos (que tiene, por lejos, el récord más grande de obesidad en el mundo) es impresionante que no pongan otra cosa que gente flaca y mayormente chicos y chicas lindas (incluyendo la propia Hannah); es una lógica de imagen pura, muy publicitaria, si vamos al caso. Lo que más me asombró de esta segunda es que se hayan ido tan al carajo en dos cosas de telenovela berreta: la construcción del villano Bryce (que incluye diálogo con la madre y cachetazo), pero también el ridículo de Hannah fantasmita. Esto último es Verano del 98 directamente.

FK: Eso es exactamente: Verano del 98 o Dulce Amor, en Argentina, fueron el epítome de “tiremos todo al carajo porque funciona mejor que pretendiendo ser serios”. El tema es que en este caso no estamos ni remotamente cerca de eso. Y concuerdo con lo que decís: es una suerte de TV denuncia de cuarta categoría pero con pretensiones aleccionadoras, como si se hubiera metido el Rodolfo Ledo de la TV argentina de los 90s. Lo notable es que en su intención epidérmica de avanzar en la profundidad psicológica de los personajes no hace más que hundirse en la sucesión de lugares más comunes posibles. El estereotipo no le sirve como punto de partida, sino que es siempre un punto de llegada. Lo increíble es que en las críticas a la serie esto no aparezca y se imponga el criterio “contenidista”. Vivimos en un mundo de tanta corrección política que se desdibuja lo obvio frente a los ojos.

 

HS: Bueno, lo epidérmico creo que es un tema fuerte de la serie, en el peor de los sentidos lo digo, porque lo paradójico de 13RW es que su simplificación hace que ni siquiera sirva como una suerte de servicio a la comunidad. Hay una suerte de simplificación conductista en esta serie que hace que exista una falta total de realismo a la hora de explicar ciertas acciones. Por ejemplo, en la primera temporada Hannah acusa a uno de los compañeros de haber empezado una suerte de caza contra ella porque puso en un papelito que ella tenía el mejor culo. Esto supuestamente derivó a que un psicópata como Bryce le tocara el culo, lo que más tarde derivaría en una violación. El pensar que una mención a un buen culo habilita a que un psicópata lo toque, y que después encima la viole, es una locura que no tiene ningún tipo de causa justificada. Pero la serie necesita justamente encasillar y explicar todo. Lo mismo sucede con el pibe que al final quiere desatar la masacre. La serie lo explica con que le hacen un bullying cada vez más creciente. Pero lo cierto es que eso es una explicación demasiado conveniente. Las masacres en escuelas en Estados Unidos usualmente están dadas por muchos factores, entre los cuales no está comprobado siquiera que el bullying tenga que ser uno de ellos. A veces es acceso a las armas, más problemas psiquiátricos. Y a veces no tiene un motivo racional fácilmente explicable. Ese tipo de no explicación tranquilizadora es justamente un rasgo perturbador de las masacres, y ese rasgo es lo que la serie no quiere mostrar, prefiriendo una simplificación ridícula que da una idea de que los suicidios y las masacres escolares se explican por causas concretas, identificables y fácilmente prevenibles. No me imagino nada más irresponsable que eso.

FK: En el sentido de lo que decís es la perfecta inversión de Elephant (Gus Van Sant, 2003). Lo loco de 13RW S02 es que da la sensación como si no hubiera aprendido nada de la primera; es como si hubiera involucionado. Y profundiza los errores de aquella: en vez de entender que en el marco de una sociedad el medio no siempre condiciona a los sujetos, sino que las relaciones entre medio, sujeto y comunidad pueden ser ricas, variadas, diversas, va en camino exactamente contrario: todo lo que sucede en ese pueblo, todas las vejaciones, crímenes, decisiones dolorosas siempre encuentran un porqué. Bueno, en este sentido no puede decirse que la serie se traicione a sí misma. Bien por el contrario, hace honor a su nombre.

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