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Tiempo de lectura: 2 minutosHalston

Por Mariano Bizzio

EE.UU., 2021, 5 episodios de 45′
Creada por Ryan Murphy y Dan Minahan
Con Ewan McGregor, Krysta Rodriguez, Rory Culkin, Rebecca Dayan, David Pittu, Sullivan Jones, Gian Franco Rodríguez, Mary Beth Peil, Molly Jobe, Deya Danielle Drake, Eric T. Miller, Maxim Swinton, Juri Henley-Cohn

A media cocción

Debo decir que antes de comenzar la serie no tenía la mentor idea de quién era el susodicho dueño del nombre. Pero si conocía a Ryan Murphy. Y de la misma manera que ya expresaron sabiamente otros compañeros de la revista (como pueden leer por aquí), pero a diferencia de la opinión citada, yo si lo banco un poco más que el promedio de los compañeros de la redacción. Sea como fuera, el estreno de una nueva serie de RM me interesó lo suficiente como para ingresar el el terreno del misterioso sr. Halston (quien de misterioso no tenía nada y aparentemente fue una gran estrella del diseño de indumentaria).

El resultado de la serie, al menos a primera vista, no parece ser particularmente logrado. Ojo: no es una serie amarillista, como llegué a sospechar en algún momento. Más bien me animaría a decir que la atraviesa un pudor humanista que cuida al personaje, incluso en su debacle personal más pronunciada. En todo caso la sensación de media cocción deviene de otra clase de cosas. Quizás porque lo que se nos promete es un universo casi scorseseano, con el grupo de rigor, con la montaña rusa del ascenso (incluso hasta bien podríamos hablar de la estructura de una película de gángsters detrás de todo esto) y la caída. Pero en rigor de verdad la emoción no llega casi nunca. Y la épica del ascenso y la caída están amortiguadas por el mencionado pudor que dije antes.

Pero no quiero que se malentienda. La frialdad de la serie no convierte al material en una cosa inerte y gélida. No, en efecto hay emoción, personajes hermosos, y alguna que otra decisión noble. Pero lo que se percibe es la sensación de estar frente a un material inacabado. Como si en alguna medida la extraordinaria vida de Halston (yo me dediqué a leer cosas durante buena parte del día luego de terminarla) no reconociera un acto de justicia narrativa en estos breves episodios, acaso demasiado concentrados en dar cuenta de la evolución del arco dramático del personaje principal, incluso al punto de una redundancia un poco mediocre cada vez que debe volver a diversos flashbacks explicativos. Entonces: en qué quedamos?

Si algo supo Paul Thomas Anderson a la hora de “importar” materiales del cine de Scorsese fue, precisamente, la capacidad de “enfriar” esa hipérbole del viejo Marty para transformarla en una suerte de procesión interna por los personajes antes que el desborde exteriorizado. En ese punto los primeros tres largometrajes (aunque deberíamos incluir a Petròleo Sangriento) de PTA le deben mucho a Scorsese, pero a partir de Punch Drunk Love (y en especial en The Master y en El hilo fantasma) algo de esa fiesta y desborde externo se internalizó en los personajes, construyendo asi unas películas que son verdaderas paradojas andantes.

En ese recorrido de introyección del descontrol es en donde Halston se queda a mitad de camino, entre la explosividad del cine de Scorsese y la implosión de los personajes torturados de PTA. Por eso en cierto punto nos perdemos, porque no sabemos si tenemos que tomarnos en serio esa promesa de fiesta o procesar el camino del sufrimiento en silencio. Afortunadamente (y no a la vez) la serie tiene un poco de ambas cosas, por eso no terminamos de comprender si el plato tiene que calentarse hasta incendiarse o enfriarse progresivamente hasta el congelamiento. Oscilando entre ambas posibilidades, la serie no se vuelve adictiva y eso también ayuda a que incorporemos a sus personajes como su tuviéramos que percibir un perfume con tiempo y dedicación. Quizás si volvemos a verla en algunos años terminemos por entenderla. O pasemos de largo.

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