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Hawkeye

Por Varios Autores

EE.UU., 2021, 6 episodios de 50′
Creada por Jonathan Igla
Con Jeremy RennerHailee SteinfeldVera FarmigaTony DaltonFlorence PughFra FeeAlaqua CoxZahn McClarnonBrian d’Arcy JamesLinda CardelliniAva RussoPiotr AdamczykCade WoodwardVincent D’OnofrioAleks PaunovicClayton EnglishIvan MbakopRobert Walker BranchaudFranco CastanBrian TroxellJonathan BergmanPat Kiernan

Las caras del universo

Por Federico Karstulovich y Rodrigo Martín Seijas

FK: Hay una magia extraña, acaso imprecisa, que vuelve a esta serie algo distinto a las otras que vimos de Marvel. Un cuento de navidad. Un coming of age. Una serie de espías y de mafia pero en un tono lo-fi. Una historia de venganza y de obsesión violenta desactivada (porque asi como dialoga con la floja Black Widow también lo hace con el cine de Katryn Bigelow, en particular con The Hurt Locker). Una historia de origen. Un cuento moral sobre las formas emersonianas del heroísmo (ese que no necesita grandes poderes, sino miedo y voluntad frente al abismo). Es todo eso y a la vez no lo es, como si decidiera fracasar en cada una de esas empresas. Pero si algo no es, de seguro, es un producto adocenado, una transición, un encadenamiento en una red infinita del multimarcas-multifranquicias en que Marvel se ha convertido. Incluso, según tengo entendido, será una sola temporada (aunque dudo seriamente que esto sea posible y no tenga conexión con la inminente She Hulk ni con Daredevil (la serie) ingresando en el MCU en cine), por lo que el carácter transicional tampoco me cierra del todo (algo que si se percibía en Loki). La pregunta es esa: qué es Hawkeye? Por lo pronto, de seguro, no es un objeto utilitario. Incluso es la serie menos comiquera, en el sentido de que expresa una suerte de elegante forma de elidir los componentes más icónicos del mundo Marvel, a los que alude tangencialmente (desde el incidente del reloj de la agente 19 a la presencia de Swordsman, desde la irrupción de Kingpin hasta los easter egs que funcionan para el fandom, pero que pueden omitirse sin problemas).

RMS: Para mí no es nada de eso que vos decís. Bueno, en parte lo es, pero son todos elementos que se integran como parte de un todo. Creo que en verdad es una buddy-movie de acción, ese subgénero que un poco inventó 48 horas y que terminó de consolidar Arma mortal. Y creo que en ese dúo, el que cumple el papel de Danny Glover es Hawkeye/Clint Barton, al que solo le falta decir “ya estoy muy viejo para esta mierda”. El de Kate Bishop claramente no es el de Mel Gibson, tampoco el de Eddie Murphy, sino el de la aprendiz. En todo el relato sobrevuela esta cuestión del tipo que se quiere retirar, que ya tiene demasiadas cicatrices en el lomo, aunque claro, “old habits die hard”. Y también la de la persona que tiene idealizado el mundo que debe crecer y aprender a las piñas. Creo que la trama es lo de menos en Hawkeye: es una historia de dos personas que se hacen amigos y socios en el medio de la acción. Por eso también parece como totalmente desprendida del resto de las series de Marvel, por más que establezca un montón de conexiones con el MCU y hasta las producciones que se hicieron para Netflix.

FK: Si, es cierto. En virtud de hacer recapitulación de cruces genéricos no anoté el más evidente, la Buddy Movie de acción, que en efecto es una constante, pero que se trata de uno de esos casos completamente asimétricos, donde el viejo, que está de salida, debe ocuparse de proteger (primero apartándolo, luego minimizando, finalmente aceptando y siendo salvado por su aprendiz: El principiante, de Eastwood se me ocurre, pero incluso bastante más atrás, al cine de los 70s, en particular a la maravillosa y olvidada Thunderbolt and lightfoot, de Michael Cimino, quizás la madre de las que vendrían luego). Y como bien decís: la trama es lo de menos en la serie, porque lo que importa es componer un sistema fluído entre todas esas referencias. El problema, en todo caso, creo que pasa por el lado de esa necesidad de hibirdación, que la hace ir por todo y por nada a la vez. Y al mismo tiempo por la incapacidad de sus directores como para darle el timming adecuado al humor y al tono buscado. Me pasó que cuando comenzaba a circular el trailer de Hawkeye no podía dejar de pensar en el cine de Michael Lehman como referencia, en particular la extraordinaria Hudson Hawk, que tenía esa cosa burbujeante, liviana, incluso con situaciones oscuras. Acá siento que la serie precisa, todo el santo tiempo, recordarnos que puede ser pop, y cool en sus referencias, pero también que puede contar personajes y encima cumplir con el fandom. Pero los impedimentos están en su misma ambición arborescente.

RMS: A ver, indudablemente a mí me gustó mucho más que vos. Es raro, pero creo que esa divergencia se da por algo que vos señalas acertadamente, que es el hecho de que la serie es indudablemente un híbrido de muchas cosas, lo cual implica oportunidades y riesgos. Dentro de ese esquema, me da la impresión de que la serie funciona mucho mejor cuando se permite ser liviana y abandona la solemnidad, cuando juguetea con todos los géneros y se deja llevar por la aventura. No había pensado en Hudson Hawk, pero está bien lo que decís, están esas atmósferas rondando. Igualmente, creo que la parte dramática también funciona pero más que nada por la humanidad que transmiten Jeremy Renner y Hailee Steinfeld: hay eventos o diálogos que solo actores como ellos pueden llevar adelante, por la ductilidad que tienen, y que otros intérpretes no podrían llevar adelante. Lo cierto es que cuando nos ponemos a ver todas estas conexiones, citas, referencias, etcétera, queda claro que el gran plan de Marvel ahora pasa por la relectura de todos los géneros y subgéneros, un proceso de apropiación que incluso deja pone en un lugar secundario al cómic. Y eso puede ser posible porque Marvel ya tiene un público propio que es gigantesco, que acepta todas las superficies porque está detrás de un gran paraguas estético y narrativo que ya pasó a ser identitario y comunitario.

FK: Bueno, creo por lo último que decís pasa el punto. Justo hace unos días unos ex-alumnos me invitaron a una charla cruzada sobre varios temas, entre los cuales estaba el “problema” (si en efecto asi lo fuera) que la consolidación de Marvel estaba suponiendo para el cine de autor industrial. Y ahí se mencionaba a Spielberg y su fracaso estrepitoso con Amor sin barreras y sobre la conexión de el público más joven (que va de los 12 a los 25, ponele) que cada vez más adquiere una relación con la marca de estudio antes que con los directores responsables. Y yo hablaba, además de el problema que supone la fusión acelerada de formatos entre el cine y la tv, sobre el tema de la pertenencia comunitaria. Y creo que ahí das en el punto con el que concordamos: quizás Marvel esté comenzando a alejarse de a poco del formato de comic duro y parejo de las primeras fases (la etapa Avengers 2012-2019) y comience a llevar al asunto hacia un degradé de intenisdades de pertenencia: el marvelita comiquero, el marvelita de seguimiento de sagas, el marvelita que sigue a un personaje, el marvelita multigenérico y pop, el marvelita más solemne y serio (incluso en las consideraciones de corrección política). Fijate como sin quererlo cada vez que hablamos de esto volvemos a lo mismo: la identidad trazada por un plan de negocios. Bueno, en este caso el plan de negocios precisa multiuplicar las vías de contacto con un público potencial. Y en esa cantidad, por ahora, finita de posibilidades, creo que Hawkeye se propuso algo distinto pero no del todo. Por eso, incluso teniendo a dos grandiosos actores como Renner y Steinfeld no termina de cuajar emocionalmente. Insisto, mirá que me quise relajar y permitirme ingresar en el plan de comedia chill-out que presenta el asunto. Pero me sigue resultando imposible no mirar lo hilos.

RMS: Es cierto esa ambición/problema que decís. Pasa un poco también con Spider-Man: Sin camino a casa, que en un montón de aspectos me parece una muy buena película, pero que al mismo tiempo deja instalada la pregunta sobre es si posible verla sin haber visto las otras entregas y encarnaciones del personaje. Pero también creo que no es solo la empresa/marca/franquicia construyendo a su público, sino también el público construyéndola. Hay un ida y vuelta donde el espectador arma la pertenencia desde su sentido de pertenencia, de sentirse parte de algo que lo envuelve y le da cobijo, y hasta identidad. Por eso Marvel puede convertirse en ese vehículo para conocer otro tipo de cine o formatos: no vas a mirar Hudson Hawk, ni Arma mortal, ni 48 horas, ni Los Soprano, ni Mi pobre angelito (porque al fin y al cabo, en esta serie también está rondando lo navideño como tópico y sub-género a la vez), pero los vas a conocer a través de estos héroes. Y vos justo mencionas el fracaso de Spielberg con Amor sin barreras, lo cual me recuerda al musical de Broadway que se ve al principio y al final de la serie: ¿cuánto falta para que tengamos un musical en toda regla de Marvel? ¿o cuánto para que Spielberg haga una película de Marvel?

FK: Es cierto lo del cine-refugio, cine-cobijo, pero también puede ser una trampa en tanto no suceda eso que comentás vos, una retroalimentación que invita a los espectadores a esa relación externa con el cine y las series que preceden al MCU. Y en ese sentido, si bien no se puede generalizar, no puedo sino ser pesimista (que es una forma de optimismo): no veo mayor capacidad intertextual en los fans de Marvel que en los de otros cines previos capaces también de generar pertenencia, aunque sin un cobijo de marca-de-identidad (con la doble acepción de marca). Siento que también hay un acomodamiento del público a que esas interrelaciones se expliciten. Ojo: esto no quiere decir que si no lo hacen se conviertan de la noche a la mañana en un público adocenado, pero en todo caso, creo que el simple aislamiento en la autonomía Marvel puede también atentar contra el propio futuro de ese universo. Como siempre, el mundo es más interesante en el encuentro, en la mezcla. Y creo que estamos yendo a velocidad crucero a un futuro en donde los lazos con el exterior a ese micromundo identitario tiendan a perderse cada vez más. Por eso también Hawkeye tiene un aroma a siglo XX que la vuelve irresistible, incluso en sus errores. Con respecto a la irrupción del musical, creo que eso que vimos fue una prueba. Y que en efecto puede ser posible como especial de navidad en uno o dos años, con Guardianes de la Galaxia, creo yo. Lo que no veo posible es a Spielberg ahí detrás. Por el contrario no sería extraño que alguna de las siguientes fases (con el reboot de X-Men, con los nuevos Vengadores o con alguna otra de conjunto) que quien aborde el planeta Marvel sea JJ Abrams, que por lo visto no tuvo mayor suerte en la reconfiguración del DCU como una suerte de showrunner de ese mundo caótico de la competencia.

RMS: Creo que todo esto que estamos problematizando, esto de Marvel asimilando y deglutiendo otras formas, superficies y géneros en función de su gran relato, está vinculado con la noción de autoría y cómo se ha ido reformulando a partir del MCU. Estoy de acuerdo con que no es posible que Spielberg haga una película para Marvel, pero el estudio está buscando acercarse a eso: no pudo congeniar con Edgar Wright, pero sí que Adam McKay trabaje en la reescritura de Ant-Man, y que Sam Raimi dirija la secuela de Doctor Strange. Es cierto, ninguno de ellos es alguien como Spielberg, pero son todos tipos con miradas propias, distinguibles, que de repente se amoldan a lo que pide o necesita Marvel. La diferencia con las dificultades que tuvo el DCU o Star Wars, por citar un par de casos, es que acá el que maneja los hilos es un productor: el gran autor es Kevin Feige, que tuvo esa idea del MCU, que tomó un montón de riesgos y que ahora tiene un poder más grande que Thanos. Su caso es interesantísimo, porque es alguien que no solo es capaz de dialogar con los cineastas -la parte artística-, sino también con los ejecutivos corporativos -la parte política y económica- que es la que finalmente decide. Es alguien que tiene cosas de George Lucas, Walt Disney y John Lasseter, pero que los ha superado, porque ni siquiera necesitó ponerse a filmar. Lo que todavía no sabemos es si su triunfo no es también una enorme derrota para el cine y la televisión del presente y el futuro.

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