Jessica Jones
EE.UU., 2015 (temporada 1) y 2018 (temporada 2), 13 capítulos de 55′
Creada por Melissa Rosenberg
Con Krysten Ritter, David Tennant, Rachael Taylor, Mike Colter, Carrie-Anne Moss, Erin Moriarty, Wil Traval, Ryan Farrell, Susie Abromeit, Eka Darville, Robin Weigert, Paul Pryce, Michael Siberry, Colby Minifie, Nichole Yannetty, Rebecca De Mornay, Lisa Emery, Clarke Peters, Gillian Glasco, Danielle Ferland, Rosario Dawson, Elizabeth Cappuccino, Kieran Mulcare, Catherine Blades, Ruibo Qian, Alexis Wolfe

Ese momento incómodo

Por Diego Kohan

Como un familiar, como un amigo. Escribir una crítica sobre Jessica Jones es parecido a enfrentar ese momento incómodo que tiene lugar seguido a ver la obra de teatro de algún amigo o familiar y sufrir la obligación de tener que dar algún tipo de opinión. Lo/la queremos, tenemos miedo de hacerle daño si hacemos una crítica negativa y buscamos los eufemismos adecuados para que aquello que queremos decir salga de nuestra boca con el mayor cuidado posible. Eso.

Feminismo y mercado. La 1era temporada de JJ fue sólida, centrada (otro eufemismo: este adjetivo clave equivale a decir que se trata de una temporada que sabe qué contar y por ende el guión nunca se pierde, ramifica ni recurre a trucos tontos), entretenida e innovadora: la idea de una mujer fuerte (incluso literalmente), decidida e inteligente pero ajena al modelo muñeca de vidriera y encuadrada en lo que generalmente mal suele llamarse “antihéroe” encantaba a una audiencia sumergida coyunturalmente (enhorabuena) en el auge del feminismo y de los grupos de superhéroes. Todo a favor. Sin embargo, como viene sucediendo con otras series o películas, en esta temporada (la 2da) nos topamos otra vez con esa sensación de estar viendo a un personaje boca abajo, sujetado de los tobillos y largando todas las monedas que pueda.

Personajes en tres dimensiones. Jessica Jones es un personaje que queremos, de más está decir que se trata del punto más alto de la serie. La construcción de JJ como personaje, de hecho, es perfecta (si no nos detenemos en detalles). Como espectadores nunca nos encontramos exigidos a creer una verosimilitud forzada sino que la combinación de rudeza, tristeza, fragilidad y resignación de esta mujer se pelean y amigan con tanta naturalidad como creo que cualquier guionista sueña que ocurra. El punto justo entre lo arquetípico y lo individual. Y si bien es cierto que en algún pasaje el guión no ayuda a Ritter y tiene que dar lo mejor de sí para que la serie no pase algún momento tipo “Martha!” de Batman vs. Superman, aquí hay una persona hecha personaje.

El síndrome del backstory (y del guionista ausente). El problema en esta temporada es que el guión es realmente flojo (y pone el foco en la información pasada) y pesa mucho más que cualquier elemento positivo. Con el correr de los primeros minutos podemos sospechar que la falta de elaboración será evidente y que la pericia tiende a ser nula. Las pistas sobre el pasado de Jessica en un laboratorio de donde salieron más personas poderosas nos remite a cientos de ficciones y personajes (Wolverine, Deadpool, etc, etc) pero más que nada a Dark Angel (si, la serie creada por James Cameron). Las posibilidades de poder contar algo original partiendo de aquí eran más bien bajas. Y la banca no saltó, claro. El pobre guión desnuda a Jones (y a Krysten Ritter) y de a ratos son más las ganas de que termine pronto la temporada que de ver un episodio más. Quizás lo peor que le puede ocurrir a una serie. Posiblemente a muchos les haya ocurrido lo mismo: le dimos un crédito por la buena temporada predecesora. Son cosas que uno hace por cariño.

Manotazos de ahogado. El ángulo con Trish (amiga y hermana) y el inhalador y su obsesión de poder es francamente ridículo, inverosímil y desesperado: bien podría ser parte de una novela de Cris Morena. La piedra angular de esta temporada podría ser interesante encastrada en un mejor armado, pero a diferencia de lo que decíamos sobre la construcción del personaje de Jessica, acá sí se nos exige un poco voluntad para disfrutar la historia. La introducción de la mamá parece forzada, un obvio manotazo de ahogado, una decisión efectista similar a una prueba de laboratorio donde Jessica es el ratón al que someten a cierto estímulo para comprobar cómo reacciona. La 2da temporada de Jessica Jones no tiene un villano: una decisión osada y original, que como toda decisión osada y original puede salir muy bien o ser contraproducente, como es el caso. Los formatos tradicionales ayudan a ordenar, como plantearse “introducción, desarrollo y conclusión” antes de escribir.

“Y, qué te pareció?”.Si Jessica Jones 2 fuese la obra de un amigo, un familiar o alguien a quien queremos mucho pero no tenemos ganas de lastimar ni ser crueles le diríamos: “me gustó mucho el personaje”. E inmediatamente le diríamos que se nos hace tarde y que otro día la seguimos. Pero nunca volvemos a tocar el tema.

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