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Obi Wan Kenobi

Por Ariel Esteban Ramos

EE.UU., 2022, 6 episodios de 60′
Creada por Deborah Chow
Con Ewan McGregor, Hayden Christensen, Moses Ingram, Joel Edgerton, Bonnie Piesse, Vivien Lyra Blair, Kumail Nanjiani, Indira Varma, Rupert Friend, O’Shea Jackson Jr., Sung Kang, Simone Kessell, Ben Safdie, Maya Erskine, Marisé Alvarez, Esther-Rose McGregor, Grant Feely, Paul O’Kelly, Stephen Cannon, James Earl Jones, Zach Braff, Temuera Morrison, Jimmy Smits, Flea

Destrucciones en familia

Tengo sueño, y años. No importa cuántos. Además, ayer vi en plan masoca algunos tramos de Persuasion en Necsfli. La bridgertonización de Jane Austen es completa: convirtieron a una de las novelistas más divertidas del SXIX en la caricatura de un pasatiempo adolescente políticamente correcto. Necesito desesperadamente lavar la náusea con alguna otra cosa, así que vamos a una galaxia muy lejana. Estoy tan cansado a esta hora que le pido ayuda a mi hijo para destruir a Obi-Wan Kenobi, el tercer spinoff de Star Wars después de Mandalorian y Bobba-Fett. Al lado de Persuasion merece un Oscar, claro, pero igual es mala. Me pregunto qué es lo que no funciona bien: algo huele a podrido en Disneylandia y no es Walt. No, allá no hay problemas de electricidad. Le pregunto a mi hijo qué opina, pero ahora la silla está vacía. Creo que fue al baño; ya volverá. Empecemos por el protagonista.

El Jedi sabio, decidido y competente que supo interpretar Ewan McGregor se ve degradado a la condición de pobre mortal. Trajina su rutina, digna del día de la marmota, en un frigorífico a temperatura ambiente cortando prolijos cachos de carne de algún monstruo intergaláctico. En Tatooine no conocen la polenta. Para colmo, no queda claro si el trocito que se guarda todos los días al final de la jornada en un bolsillo interno, envuelto en un paño mugriento, se lo está currando o es parte de su magra pitanza imperial o convenio colectivo republicano. ¿Está bien? ¿Está mal? Ahí vuelve mi hijo; le voy a preguntar qué opina.

Arrancaron mostrándolo muy triste. Demasiado. Creo que exageraron el golpe emocional de lo que pasó con Anakin

Tiene razón, cómo no me di cuenta… parece un anciano decrépito. El canoso Alec Guinness parecía tanto más vital 10 años ficcionales más tarde. Y ahí va el ex-jedi, de casa al trabajo y del trabajo a casa en el bondi levitante, una y otra vez atormentado por esos recuerdos que no puede dejar de rumiar. Mientras tanto, en el pueblo aterrizan los inquisidores, que vendrían a ser una rama de los Sith que se dedica a cazar jedis, ahora parias dispersos y de incógnito. Si pensamos que la Santa Inquisición agasajaba a la gente con el potro, la pira, unos cómodos ataúdes de hierro con clavos, etc., estos muchachos dan tanto miedo como Gasparín. Señores de Disney, dejen de proteger a los niños, por favor. Aunque no parezca, son seres humanos. Cuando los inquisidores amenazan al populacho para que delaten a los jedis, Obi-Wan se hace el sota cobardemente, poniendo en riesgo vidas inocentes. Tocamos fondo. Le pregunto a mi hijo qué piensa de los inquisidores.

El del sombrero japonés ceceaba mucho y era muy buchón: “Ahora le voy a decir a Darth Vader que bla bla bla…”

No me di cuenta… puede ser. Prosigamos: Leia. Creo que le piden mucho al personaje. Para empezar, tiene diez años y una altura de seis (mi hijo dice cinco). En el afán de anticipar esa personalidad que tendrá años más tarde en la piel de Carrie Fisher, tiene un protagonismo forzado: es una nena rebeldona, inteligentísima que adolece de un doblaje horrible. Se mete tantas veces en la boca del lobo que me pregunto si no será la hija más chica de Jack Bauer en 24. Pero es la excusa para que Obi-Wan reconecte con el mundo. Venerable tradición que supongo empieza con Heidi y el abuelito ermitaño. Sí, trillado el tema. Obi-Wan dime tú. Le pregunto a mi hijo antes de que se vaya otra vez.

En Mandalorian todos perseguían a Baby Yoda que era re tierno, comía sapos y cada tanto salvaba a Mando. La nena es molesta, y esa voz aguda es irritante. 

Claro, no podían hacer la misma jugarreta que en Bobba-Fett, trayendo a Mando o al enano verde porque todo eso aún no había ocurrido. De todas formas, creo que si aparecía el enano verde en su primera infancia a los 40 años en el capítulo 5, yo no estaría redactando este lamento. Baby Yoda lo arregla todo. Pasemos a Darth Vader. A ver… si en Rogue One casi tengo que cambiarme el pañal Plenitud después de verlo entrar en la nave rebelde a sablazo limpio cual ángel de la muerte en impecable charol y pechera 8-bit, en Kenobi es apenas un pelele con voz gruesa y problemitas, obsesionado con su antiguo maestro devenido némesis que ahora la yuga en el frigorífico por la mínima sin vacaciones. Por momentos me parece estar viendo Policías en acción. Le pregunto a mi hijo qué piensa de Darth Vader.

Lo muestran muy vago. Casi siempre está sentado. Y no me gustó nada que le rompieran la máscara. El personaje enmascarado debe ser algo icónico, y así lo hacen un ser humano más.

Puede ser… aunque creo que este chico ya quedó ofendido cuando en el primer episodio de Halo le sacaron la máscara al protagonista y se levantó del sillón. Me dejó sentado solito, pochoclo en mano. Pero bueno, ahora que lo pienso hay varios desenmascaramientos en estos spinoffs: Kylo-Ren, Finn el stromtrooper, incluso Mando… sí, tal vez se muestre demasiado rostro y para qué… quizá para suplir la psicología de estos personajes refritos tan pobres, lineales. Todos son demasiado conscientes de lo que buscan entre flashbacks y más flashbacks. Todo se muestra, sencillito y comprensible: venganza, redención, poder, etc. Ya estoy extrañando los grises morales del puntero Bobba-Fett. ¿Será esto lo que más me molesta, que todas las cartas están sobre la mesa? Por las dudas le pregunto a mi hijo.

Y sí, los personajes son muy planos. Además, no hubo casi participación alienígena.

¡Caracho, debe ser eso! Hay menos bichos y todos son antropomorfos o hablan en buen español neutro. ¡Por eso me molestó! No fueron los personajes planos, la falta de Baby Yoda, la voz de pito de Leia ni la caída en picada de la carrera del jedi escocés. Claro: una persona progresista y joven como yo no puede tolerar la alienfobia.

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