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The Boys- Tercera temporada

Por Varios Autores

The Boys – Tercera temporada
EE.UU., 2022, 8 episodios de 60′ 
Creada por Evan Goldberg, Seth Rogen y Eric Kripke 
Con Karl Urban, Jennifer Esposito, Jack Quaid, Elisabeth Shue, Laz Alonso, Simon Pegg,Colby Minifie, Jess Salgueiro, Brittany Allen, Bruce Novakowski, Sarah Camacho, Jaiden Cannatelli, Chace Crawford, Brittany Drisdelle, Karen Fukuhara, Haley Joel Osment, Aya Cash, Alanna LeVierge, Dominique McElligott, Nathan Mitchell, Erin Moriarty, Jim Pagiamtzis, Antony Starr, Jessie T. Usher, Lovina Yavari, Jhonattan Ardila, Christian Bako, Abraham D. Juste, Stephannie Hawkins, Andrea Houssin, Akiel Julien, Aniko Kaszas, Anna Khaja, Callum Shoniker, Tomer Kapon

Se vienen cositas

Por Ignacio Balbuena & Federico Karstulovich

FK: Van pasando las temporadas y la serie va probando cada vez más cosas, tonos y variantes: en la primera parecía exclusivamente dedicada a satirizar el género, como si hubiéramos agarrado Watchmen y la sometiéramos a un proceso de limpieza parcial, a un lavado de cara con menos tragedia y mas comedia, es decir, tiempo en el medio, algo que provee toda serie que se precie de tener mas de 6 horas encima. Si la segunda, en cambio, se metía más por el costado político expresamente, anclando la narrativa a intrigas corporativas mezclada con miserias superheroicas (que ya existían en la primera), pero a la vez subiendo la vara con la demanda de hemoglobina, la tercera no se sabe muy bien qué es lo que tiene en mente, por lo que el eje narrativo pasa por llevar a la práctica aquello que en las primeras temporadas era inconfesable: el encuentro de los antagonistas que son Butcher y Homelander pero mediado por la figura de Soldier Boy, que tiene mucho de El comediante -de Watchmen-, asi como Homelander tiene cada vez más rasgos de Ozymandias. Ahora bien, la pregunta es si la serie sabe qué es lo que va a hacer con esta tercera temporada. Y como creo que no lo sabe avanza sin ninguna clase de sutileza sobre la acción física y bestial, llevándose todo puesto a base de sexo, drogas y violencia, con resultados variados, justamente por la propia repetición del recurso. Ahí es donde me pregunto si aquí hay una traisición (parece) antes que una construcción…

IB: Estoy de acuerdo en esto de que se sintió como una temporada de transición en varios sentidos, tanto en términos de tono como de la trama y las relaciones entre los personajes. Desde el comienzo todo parecía indicar que el clímax de la serie iba a ser un encuentro final entre Butcher y Homelander, y el hecho de que ahora los Boys tenían acceso a tener superpoderes temporales, parecía darle a la serie un agregado que nada tenía que ver con el aspecto satírico o de deconstrucción del género que siempre fue el ancla de la serie. Si lo que la serie parecía ofrecer como gran confluencia final era un gran enfrentamiento entre dos antagonistas, al final volvemos a un paradigma más cercano a Avengers: Endgame que a Watchmen. Poner a todos los personajes posibles en un gran patio de juegos a que se caguen a piñas y tiren rayos de colores. Y dada la continuidad asegurada de la serie, también un poco sabíamos que ese gran clímax tampoco iba a alterar demasiado el status quo. En efecto, Butcher y Homelander siguen en pie, maquinando cada uno por su lado, mientras la serie avanza para el lado de la intriga política (y de los paralelos con el mundo americano actual) cada vez más. Siento también que hacia el final, la serie parece proponer un poco un costado medio sentimental al que no se anima del todo. Disimulado por supuesto en escenas constantes de gore cada vez más brutal y humor cada vez más irreverente, pero toda la cuestión de los Boys perdonando el comportamiento egoísta de Butcher hacia el final, la relación de Butcher con su padre y el hermano, y las fantasías musicales de Kimiko y su relación con Frenchie. Así como también las batallas superheroicas y la estrategia del ‘’todo vale, el fin justifica los medios, etc’’ llegaron a un punto muerto, también parece plantearse la necesidad de un cambio de tono hacia algo menos irreverente y satírico, sino, cuanto más violenta y cínica puede volverse la serie, en un panorama en el que los propios americanos comunes festejan a Homelander asesinando a sangre fría a un liberal de izquierda?

FK: Bueno, ahí está el punto: The Boys empieza a encontrar un límite en eso que vos llamás deconstrucción y a mi me gusta definir con la idea de “distancia cínica”. No porque ahora no exista o haya desaparecido, sino porque en el fondo ese modo de aproximarse no deja de tener un techo, sujeto al contexto de época, a la comprensión de ciertos guiños (la cultura pop es así). El problema es que TB está comenzando a recuperar épica y corazón si es que alguna vez los tuvo. Y eso lo descentra de su plan original. Por otra parte también está lo que vos mencionás, que es la actitud más juguetona, pero que no veo tan cerca de Avengers, cuyo pop y jugueteo es más ATP que aquí. En este caso el pop es una posibilidad para el despliegue de otra clase de límites presupuestarios: hasta dónde la tele va a permitir mostrar cuando el código se ha instalado. Y configurado ese código de movida, la vara se va subiendo un poco más: primero sangre, luego vísceras de todo tipo de ser vivo, luego una orgía. En este sentido hay algo saludable y libre, si, pero también adolescente, de esa clase de adolescencia que quiere ponerla todo el tiempo y dársela en la pera todo el tiempo, como si tuviera que testear(se) en público hasta dónde se puede llegar. Por eso la épica y cierta cosa más sensiblera e intimista funciona bien como contrapunto de toda la cosha golda. De ahí que como unidad resulte la temporada, aunque transicional, más acabada que las anteriores

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IB: Me gusta la idea de entender el espíritu de la serie como algo adolescente porque en lo poco que he leído del cómic la violencia y el humor negrísimo parecen ser, en cambio simplemente el vehículo de un cinismo desolador. El mundo en The Boys (el cómic) es de un absurdo tal que el único lenguaje posible pareciera ser el sexo (siempre como instrumento de violencia) y el gore extremo. En The Boys (la serie) hay un anclaje en una épica del género que se nutre de otros cómics y películas contemporáneas y un corazón que parece emerger de todas las historias individuales de cada uno de los personajes. Incluso en Homelander! La temporada parecía prometer un descenso total a la locura, y esta quizás es la temporada donde su (fallida, quebrada) humanidad salió más a flote. Donde se lo vio vulnerable, herido, sangrando y con algo de miedo y deseoso de encontrar el mínimo reconocimiento de alguna de sus figuras paternas, ya sea Edgar o eventualmente también Soldier Boys. Lo mismo para Butcher, donde la secuencia de la pesadilla telepática vino a subrayar un poco esa relación de hermano mayor – hermano menor con Huguie, como también la difícil relación con su padre, que trae eventualmente dificultades en la relación con Ryan, ahora más alineado con Homelander. Incluso en MM y en el vínculo entre Frenchie y Kimiko, la serie encuentra bastante para explorar en sus vínculos familiares tanto pasados como actuales, y en la forma que cada uno de los personajes puede encontrar una forma de definirse que no sea por su propio pasado, algo que se refleja también con Starlight quemando su antiguo traje de superheroína y pasando a ser una del equipo de los Boys. Y esta cuestión identitaria de los personajes (que nos trae de nuevo a la adolescencia, lugar de formación de la propia identidad si lo hay) creo que es finalmente mucho más interesante que toda la intriga política o si van a encontrar una forma de matar a Homelander. The Boys es al final una serie sobre triángulos de padres biológicos, adoptivos e hijos rebeldes que quizás un día no nos quieran más. Pero con vísceras.

FK: Es que creo que TB llega a este grado de madurez a partir de una necesidad implícita de diferenciarse del cómic, que supone una textura y una sensibilidad que no puede trasladarse automáticamente a la textualidad del cine y de la televisión. Por eso también lo que emerge es un híbrido un poco accidentado pero al mismo tiempo lo suficientemente bien conducido como para que la transición no se note y el peso propio de la identidad a la que está arribando se imponga. También es bueno lo que decís en relación a las expectativas creadas: varios personajes que parecían terminar en una explosión mostraron su lado más humano y contradictorio. A su vez otros ganaron en un volumen que antes no existía. Por eso no se siente forzado el componente familiar al que se ha llegado, sino que se siente, inclusive, orgánico. Fíjate que cada vez menos ocupa lugar alguno el tema de los trajes. Pero no por “deconstructiva”, sino por su capacidad empática de abordar la narración. Creo, no obstante, que esto tiene un límite en la siguiente temporada, porque creo que tampoco hay mucho más allá de todos estos arcos dramáticos que estuvimos viendo. Algo que está bien, que es lo justo, que está bueno. Y que si se forzara más allá empezaría a mostrar alguna clase de signos de decadencia. Hay que retirarse arriba, en la cuarta temporada. Con gente de carne y hueso sin por ello apelar a la grosera necesidad del cinismo, por suerte cada vez más lejos de aquí, excepto en algunos casos, como en herorgasm y otros momentos

Ignacio Balbuena

Dale. A ver…

Ignacio

IB: Es cierto lo que decís de los límites. No parece haber muchas posibilidades de seguir estirando la cosa. El espíritu voughtiano de Amazon parece indicar lo contrario, dado que previo a la cuarta temporada tendremos un spinoff, que se suma a la temporada animada que ya tuvimos, que no logró ser más que una digresión divertida. Frente a ese cinismo corporativo y a la tendencia a seguir exprimiendo toda IP como sea posible, The Boys parece señalar un horizonte antagónico: la posibilidad de un cierre orgánico para su historia, de empatizar con sus personajes, y encontrar aún espacio para la irreverencia y el gore, sin vender un “se vienen cositas” a futuro.

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