The-Flight-Attendant-Season-2

The Flight Atendant – Segunda temporada

Por Mariano Bizzio

EE.UU., 2022, 8 episodios de 44′
Creada por Steve Yockey
Con Kaley Cuoco, Michiel Huisman, Sonoya Mizuno, Rosie Pérez, Colin Woodell, Merle Dandridge, Nolan Gerard Funk, Michelle Gomez, T.R. Knight, Zosia Mamet, Audrey Grace Marshall, Griffin Matthews, Yasha Jackson, Sherin Shetty, David Iacono, Stephanie Koenig, Deniz Akdeniz, Berto Colon, Brandon Morris, Alyssa Cheatham, Cindy Cheung, Danny Johnson, Lorenzo de Stefano, Jason Furlani, Julia Harnett, Kresh Novakovic, Jonathan M. Parisen, Adam Ratcliffe, Alberto Vázquez, Shiloh Verrico, Jo Yang

Normal People

Como si se tratara de una inversión del James Cameron de Mentiras verdaderas, que era Hitchcock (el de Mr and Mrs Smith, pero por otros medios) The Flight attendant S02 (de manera más pronunciada que la primer temporada) no encuentra en lo extraordinario de la aventura una excusa para revisar la identidad cotidiana y ordinaria. Pero tampoco encuentra a las personas comunes y corrientes expuestas a una aventura de la cual no pueden volver, es decir, aventuras que suponen un cambio radical, transformativo por completo. En todo caso la aventura es la excusa para para que la cotidianeidad se diluya y no reaparezca más. O bien la excusa para interpretar mentalmente (y verbalmente) lo que antes eran imágenes que creían en la narración (como si lo peor de Intensa-Mente hubiera influido de manera nefasta en esta serie falsamente psicologista). Pero también es un problema para la idea de aventura y cambio lo que propone esta segunda temporada, básicamente porque las transformaciones le están vedadas a los personajes (al menos en términos dramáticos), por lo que la evolución de sus arcos dramáticos se ve obligada a una parrafada de explicaciones antinarrativas.

Quizás lo que en la primera temporada era una mera excusa cinéfila que nos obligaba a conectar datos a lo largo de la narrativa, otorgando asi, distracción mediante, velocidad al relato, ahora se ha convertido en un lodazal de referencias que no llevan a ningún lado: ni una recapitulación posmo de la obra de Hitchcock, ni una actualización doctrinaria de la misma. Nada de nada. A duras penas lo que se sucede a lo largo de los episodios de TFAS02 es una suerte de velocidad impostada que nos obliga todo el tiempo a triplicar la mirada en sus interminables split screens que intentan insuflarle movimiento y narrativa al tedio que componen sus ocho episodios en los que, si algo brilla por su ausencia, es la emoción de ver a personajes transformándose en otra cosa o, en todo caso, volviendo cambiados. No: en esta segunda temporada todo cambia para que nada cambie. Y el mundo deja de ser un lugar de misterios para adquirir la más expresa de las literalidades, abandonando asi el sistema de símbolos que alguna vez supo explotar la primer temporada. Ese proceso de cambios precisa de las metáforas y de las alegorías groseras como aliadas constantes para explicar el devenir de los acontecimientos.

Que TFAS02 haya abandonado a su protagonista a los brazos del dialoguista más ruin es cosa de su creador, qué va. El problema aquí es que lo que se a abandonado también es la narrativa audiovisual que le había dado a la primer temporada un prestigio, visto a la distancia, un tanto inmerecido. En esta segunda no hay decisiones audiovisuales que justifiquen plenamente la narrativa, sino, por el contrario, una sucesión de elecciones dominadas por la chatura (que no planitud escenográfica, esto no es Perceval el Galo ni La pasión de Juana de Arco), la ausencia manifiesta de ideas en sus distintos niveles compositivos y, finalmente, por la desidia de la confluencia narrativa, del cierre apuradito y acelarado para que el octavo episodio clausure el entuerto sin mayores planes que dejar abierto el camino hacia una tercer temporada que, excepto que sea capaz de plasmar un giro de 180 grados, nacerá muerta.

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