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Tiempo de lectura: 5 minutosWet Hot American Summer: First day of camp

Ignacio Balbuena

Wet Hot American Summer: First Day of Camp
EE.UU., 2015, ocho episodios de 30′
Creada por Michael Showalter y David Wain
Con Paul Rudd, Amy Poehler, Bradley Cooper, Elizabeth Banks, Janeane Garofalo, Michael Ian Black, Nina Hellman, Joe Lo Truglio, Ken Marino, Christopher Meloni, Marguerite Moreau, Zak Orth, David Hyde Pierce, Marisa Ryan, Molly Shannon, Jason Schwartzman, Michael Showalter, Jordan Peele

Mis modelos de conducta

Por Ignacio Balbuena

David Wain nunca llegó al gran éxito cuando la Nueva Comedia American estaba en su momento más alto. Lejos de la popularidad de las películas producidas por Judd Apatow o la dupla Adam McKay / Will Ferrell, lo más cerca que Wain llegó a estar del mainstream fue con Mal Ejemplo (con Paul Rudd, Sean William Scott a.k.a. Stifler, y Christopher Mintz Plasse a.k.a. McLovin) y Wanderlust (con Paul Rudd y Jennifer Anniston). La película más querida de Wain fue siempre Wet Hot American Summer, un fracaso de taquilla y crítica en su estreno del 2001, recuperada como clásico de culto por la televisión en los años siguientes y más recientemente por estar disponible en Netflix. Resulta curioso ver una película de comienzos de los 2000s con tantos actores de comedia juntos, desde Paul Rudd y Elizabeth Banks a Molly Shannon y Janeane Garofalo, pasando por Bradley Cooper, Ken Marino, Amy Poehler, Joe LoTruglio y un largo etcétera, muchos de ellos antes de que fueran famosos.

 

Lo curioso de la precuela estrenada en el 2015, Wet Hot American Summer: First Day of Camp, es que Wain logró juntarlos a todos y de paso añadir más actores al ensamble: Michael Cera, Kristen Wiig, Jason Schwartzman, Chris Pine y uno de los grandes actores de comedia actual, Jon Hamm, que flexionó sus músculos cómicos en comedias como Damas en Guerra o en Unbreakable Kimmy Schdmit (solo en Netflix). De movida ya la mera existencia de la serie funciona como un chiste. Muchos de estos actores interpretaron a adolescentes en 2001, pasando los treinta años, y en WHAS:FDOC vuelven a hacer de los mismos personajes siendo quince años más viejos. Mientras muchos actores están muy parecidos, como Paul Rudd -que aparentemente tiene el poder de no envejecer- en otros el paso del tiempo fue un poco más cruel (la buzarda de Michael Showalter, que acá retoma su personaje de Coop y además hace de Reagan, es un personaje en sí mismo).

El traslado a un formato episódico le sienta bien a WHAS (la película). Si David Wain nunca llegó a las grandes ligas como director de cine es probablemente porque su fuerte está en el sketch, en la anarquía formal y el absurdo argumental de Stella, The State, o la serie de YouTube Wainy Days, todos proyectos de capítulos cortitos con premisas ridículas y chistes absurdos. WHAS tenía algunas líneas argumentales estables, pero estaba acompañada por algunas típicas del género que homenajea (como el romance teen) y otras más delirantes (como la del satélite que amenaza destruir el camping), pero se trataba, básicamente, de una sucesión de escenas de comedia sueltas, muy libres, sin demasiada relación entre sí. El mejor momento de la película, de hecho, era un montaje musical que empezaba con los personajes yendo a hacer compras a la ciudad para terminar en una casa tirados inyectándose drogas duras después de que asaltaran una anciana y compraran merca en un callejón. El travelling con ‘Love is Alright Tonite’ de Rick Springfield sonando, y el remate ‘que lindo es ir al centro, aunque sea por una hora’, cierran un gag redondo. El caos, el cambio, lo rapsódico del ritmo y la estructura consolidaban el estilo de Wain.

WHAS:FDOC conserva las virtudes de su predecesora, dándole rosca al ridículo y el absurdo pero también al cariño por los personajes, que encuentran espacio para resolver de forma genuina sus arcos argumentales. El encanto de la la serie pasa por reencontrarnos con los personajes y sus modismos (el bad boy exagerado de Paul Rudd, el veterano de guerra de Christopher Meloni), sabiendo que el punto de llegada al que apuntan es el comienzo de la película del 2001. La serie tiene la tarea doble de ampliar el universo de la película con más settings, personajes y subtramas, pero también de dejarnos en un status quo ya conocido, y lo logra. Por supuesto, la lógica absurda, casi surrealista de la serie permite que pueda pasar cualquier cosa, WHAS:FDOC no es una serie para buscar errores en la trama o en el argumento: prosigue con el caos de la película que la antecede cronológicamente (en su producción) pero que la sucede (en la diégesis del mundo que narra).

Los fans de la película pueden disfrutar, eso sí, de varios easter eggs y referencias a la película original, pero es disfrutable más allá de esta, justamente por su naturaleza de show de sketches de comedia. Lo memorable de la serie no es la trama, que funciona como una excusa para construir chistes inspiradísimos (o tan malos que terminan siendo entrañables): Blake, un personaje cheto del campamento de enfrente al de los protagonistas, usa tres chombas pastel una arriba de la otra, y quema plata mientras charla con sus amigos. Cuando uno de ellos dice algo inapropiado le dice ofendido, ‘Socialista!’. Falcon, el asesino a sueldo interpretado por Jon Hamm, entra un local, taclea de una sola zancadilla a tres punks que están molestando al dueño y cuando sale, el local explota sin razón. Más adelante saca una valija y se debate indeciso entre un arma y una banana. Michael Cera, un abogado perdedor, presiona un espacio vacío en su escritorio donde tendría que haber un teléfono y pide con toda seriedad ‘no me pasen llamadas’. Wain logra construir un lenguaje cómico propio, alejado de los diálogos improvisados de las comedias de Judd Apatow o de los personajes gritones de Will Ferrell, y en WHAS:FDOC , la imaginación surrealista lo lleva a explorar otros subgéneros más allá del camping americano, como el thriller conspiranoico, el musical, o el cine de acción. WHAS y el trabajo de David Wain en general más que parodias son como deconstrucciones minuciosas de género, como la comedia They Came Together, que subvierte y explota a la vez los tropes de la comedia romántica.

David Wain y Michael Showalter -quien además de actor es director, guionista y colaborador de Wain- se inspiran en Monty Python o la comedia de Saturday Night Live de los 70’s, pero reemplazando el ángulo político/satírico por un imaginario propio de las raunch comedies, mezclando el gag surrealista con chistes de pijas. Pero en el medio de la anarquía, los personajes crecen y hasta conmueven, elevando lo que podrían ser lugares comunes (el virgen tierno que logra coger en oposición al machote que en realidad es virgen, por ej.). Las tramas principales de WHAS:FDOC son todas románticas (excepto la de la conspiración del gobierno y los desechos tóxicos): Coop, Donna y el israelí Sharon, Andy, (Paul Rudd) Katie, y Blake, incluso los niños del camping tienen su propio triángulo amoroso, y todas estas tramas se resuelven con emoción genuina más allá de los gags que pueda haber en el medio. Son pocos los casos de continuaciones hechas más de una década después que resultan exitosas, más en el mundo de la comedia. Mientras que otros fracasaron estrepitosamente (*cof, Zoolander 2, *cof), David Wain logra el mérito doble de haber hecho una continuación ya de culto y encima, trasponiendo el formato y conservando todo el cast original, logrando el día de camping ideal. No es poca cosa.

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