Invencible – Cuarta temporada

Por Patricio Beltrami

Invincible S04
Estados Unidos, 2026, ocho episodios de aproximadamente 50’
Creada por Robert Kirkman
Con Steven Yeun, J.K. Simmons, Sandra Oh, Christian Convery, Gillian Jacobs, Seth Rogen, Walton Goggins, Lee Pace, Zoey Deutch, Jeffrey Dean Morgan, Tatiana Maslany y Peter Cullen.

Vivir y dejar vivir

La cuarta temporada de Invencible roza la excelencia. Con una quinta temporada recientemente confirmada y la posibilidad de extender el horizonte narrativo durante varios años más, no existen dudas de que se encamina a ser una de las mejores series animadas de toda la historia. En cuanto a la propuesta desarrollada este año, el relato mantuvo un altísimo nivel a lo largo de los ocho episodios, donde la violencia característica de la producción se conjugó magistralmente con los aspectos más humanos y traumáticos de la vida de los superhéroes, porque matar y morir deja secuela. Ante ello, los protagonistas se debaten en la dicotomía entre vivir y dejar vivir para hallar un poco de paz en sus atribuladas conciencias.

Al igual que en la tercera temporada, Invencible inicia con las repercusiones del gran evento de final: la muerte de Conquest en pantalla (o por lo menos eso creía) había perturbado por demás a Mark Grayson/Invencible. Esa brutalidad interna, lo peor de su mitad viltrumita, provoca que cada vez más frecuentemente pierda la conciencia en batalla, lo que considera como el camino que lo llevará a convertirse en lo que más teme: un genocida como su padre. Particularmente, el leitmotiv de la temporada será cómo lidiar con las decisiones drásticas, muchas de ellas de vida o muerte, que deben tomar los superhéroes y los humanos en tiempos de crisis. Frente a ello, también se abordan los traumas y los dolores propios de cada determinación, ese costado dramático que difícilmente ocupa espacios considerables en las producciones del género.

A diferencia de la tercera temporada, donde el mayor peso de los acontecimientos estaba en la Tierra, en esta oportunidad el relato se sumerge en la guerra contra el Imperio Viltrumita. Sin embargo, los conflictos de la humanidad no sólo poseen un desarrollo acorde, sino que los acontecimientos de los primeros episodios inciden en los arcos narrativos de los personajes. De hecho, los problemas de autocontrol de Mark lo llevan a reflexionar en el mismísimo infierno (uno de los capítulos más divertidos de la serie), mientras que el conflicto de Eve sobre la pérdida de sus poderes desata uno de los momentos más desgarradores de la temporada. Asimismo, lo lúdico y la comedia encuentran un espacio reducido pero destacado, como la misión para reunir a los protectores del universo, el viaje de Nolan, Allen y Telia o las aventuras de padre e hijo en un planeta desolado.

No obstante, la centralidad pasa en la guerra por el futuro del universo. Para ello, la serie inteligentemente decide dosificar la información sobre los viltrumitas a lo largo de los ocho capítulos. Si bien ya se había adelantado parte de la historia de esta raza a través de Nolan, en esta oportunidad se dedica buena parte del metraje de I’ll Give You the Grand Tour y Don’t Do Anything Rash para profundizar en la historia del pueblo y las trayectorias de los personajes que llevaron a los genocidas intergalácticos al borde de la extinción. De más está mencionar que cada intervención de los villanos se encuentra cargada de una brutalidad inédita para el género. Como si fuera el opuesto al costado dramático y desgarrador de Invencible, todas las batallas y pasajes de acción en el marco de la guerra resultan tan emotivas y estimulantes como sangrientas tanto desde lo narrativo como desde el diseño de las secuencias. En ese sentido se sobresalen la revancha entre Invencible y Conquest y todo lo que ocurre en el demoledor asalto a Viltrum.

Si bien esta cuarta temporada es muy pareja en cuanto a su altísimo nivel, la segunda mitad resulta notable. Justamente Give Us a Moment representa un punto de inflexión no sólo porque los protagonistas dejan la Tierra para ir a la guerra en los confines del cosmos, sino porque en buena parte del capítulo la serie se permite respirar para profundizar en la humanidad de padres, hijos, parejas y amigos desde la amabilidad y los temores propios del afecto. En tanto, el cierre de temporada demuestra que el equipo de autores liderado por Robert Kirkman goza de extrema libertad para complejizar el camino del héroe. Nadie sale mentalmente ileso de una guerra interminable, de los sacrificios diarios y enfrentarse a la muerte de las formas más crueles posibles. Por eso el final apuesta a la introspección, la reflexión, los miedos, las revelaciones más crudas y decisiones imposibles como vivir y dejar vivir.

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