Together
Estados Unidos-Australia, 2025, 102′
Dirigida por Michael Shanks.
Con Dave Franco, Alison Brie, Damon Herriman, Mia Morrissey, Karl Richmond, Jack Kenny y Francesca Waters.
Terrores de la vida conyugal
Together, del debutante Michael Shanks, viene precedida por una campaña de promoción que la ubica como el último grito del body horror, perturbadora y asquerosa por partes iguales. Algo similar a lo que ocurrió con La sustancia, pero menos, porque es poco probable que esta película suscite el interés que sí logró aquella, con el público, la crítica y las nominaciones. Es más: con un 2025 bastante nutrido en lo que a terror se refiere, no sería de extrañar que Together pase desapercibida o, muy de estos tiempos, celebrada en la semana de su estreno y luego olvidada. Para saber sí lo merece o no, basta con adentrarse en los párrafos siguientes. O, un acto revolucionario para una época donde se opina antes que todo, ver la película y sacar sus propias conclusiones. Pero sí, está bien, esto es una crítica de cine y vinieron a leer qué le pareció a quien suscribe. Ahí vamos, entonces.
Tim (Dave Franco) y Millie (Allison Brie) son una pareja de varios años, con una evidente crisis a cuestas. A simple vista, pareciera que él, perseguido por algún trauma familiar, lleva bastante tiempo desconectado de la relación. Ella sigue apostando, y en una última maniobra de salvataje, decide que ambos se muden a una casa en el campo. Una vida más sencilla, con menos ruido, y la posibilidad de reencontrarse como dos personas que se eligen y se aman. No es menor el hecho de que ella decide y él acepta. Un amigo, durante la fiesta de despedida, se lo deja claro: “no quisiera que al momento de morir, ante mis ojos pase la vida de alguien más”. Tim perdió el rumbo, da por hecho la pareja y se aferra a sus sueños de juventud, de triunfar como músico. Millie, por su parte, es la que propone y busca ideas, pero también se plantea si aún se aman, o si acaso se acostumbraron a estar juntos.
El terror, que está presente desde la primera y lograda secuencia, funciona en la película como una analogía de ese momento crítico del amor, donde las opciones parecen ser la separación o la unión definitiva. Para ponerlo en escena, Shanks (también a cargo del guión) recurre a una trama que incluye un culto secreto, una cueva misteriosa con poderes, y el fenómeno que es el centro del conflicto: el magnetismo entre los cuerpos de Tim y Millie, atraídos el uno hacia el otro de manera brutal. No hablamos de una energía sexual renovada, si no de una fusión literal, en la que dos cuerpos se vuelven uno solo. Para seguir con la representación, a veces un poco gruesa en el trazo, de los problemas de pareja, los protagonistas lucharán por evitar ese enlace. Una coreografía donde el acercamiento y la distancia irán cambiando de bando, y que le sirve al director para construir escenas donde la anatomía humana se destruye, transforma o construye, según cómo se vea. Los efectos cumplen, los actores se entregan con pasión, pero los límites de lo perturbador y asqueroso no se desafían tanto. En la era del hype, casi todo es menos de lo que se dice.
Lo más interesante de Together, sin embargo, no pasa por el horror corporal, si no por la manera en que observa los pormenores de una crisis conyugal. Dave Franco y Allison Brie, pareja en la vida real, componen a sus personajes con una batería de gestos y acciones que escenifican sin atenuantes ese trance definitorio. El hartazgo, el desgaste, la indiferencia, el rencor; esa guerra silenciosa de dos personas que se quieren pero que, quizás, ya no se aguantan. Una fase del amor que podría (y ha sido) abordada desde el drama y la comedia, pero que Shanks decide contar con las nobles armas del cine de terror. Un ejercicio de género aderezado con una pizca de neurosis contemporánea, pero también, a su modo, esperanzador, incluso romántico. No inventa ni descubre nada, lo sabemos, pero igual sale ganando.

