Día: 4 de julio de 2020

Dossier Obras maestras desconocidas/secretas: Una introducción sectaria

No se puede ser felices siempre. No se puede estar juntos siempre. Pero esos caminos pueden intersectarse, cada tanto. La construcción de una comunidad de amigos (me gustaría retomar la idea de camarada, por camaradería, pero no quisiera sonar estalinista: nada mas lejano) puede lograr eso cada tanto: construir encuentros, lugares de pertenencia que provean la sensación de pertenecer a eso que alguna vez Henry James definió como los Happy Few. Ser parte de ese conjunto, tiene algo de maldición y algo de encanto. Por eso cuando pensamos en este dossier se nos venían algunas de esas ideas a la cabeza: cuántas cosas compartimos, incluso si la experiencia es personal? Cómo se comparte la experiencia personal? (bueno, acaso la experiencia cinematográfica ha sido fundada sobre esa idea hermosa).

Lina de Lima

En esa dirección líquida de consumos y acontecimientos culturales, Lina de Lima construye un mundo en el que confluyen el interés de un retrato de clases con el proceso de liberación y auto-reconocimiento de una mujer con el musical como vía de liberación con las variaciones de cierto cine contemporáneo fascinado con la construcción de expectativas quebradas. Pero, a decir verdad, la claridad conceptual de la película es justamente la que la habilita a surfear por distintas superficies sin perderse en ninguna, como si en alguna medida tuviera muy claro como abordar cada uno de los universos que se propone recorrer, pero al mismo tiempo nos provee una sensación acaso tímida: casi nada de lo que la película cuenta decide avanzar mas allá de las posibilidades iniciales, como si en alguna medida la película estuviera cuidándose de los excesos justamente ahí donde el mismo film demanda materialidad: el sexo no tiene peso corporal, el musical responde a segmentos separados que no penetran en la realidad del personaje, los problemas que afronta nunca se convierten en problemas graves, el proceso de liberación y autodescubrimiento parece estar signado por la timidez.

Nadie sabe que estoy aquí

Desde la productora «Fábula», los hermanos Larraín conducen el equipo de producción de Nadie sabe que estoy aquí, film coronado en Tribeca, distribuido por Netflix. Protagoniza el gigante de buen corazón, Jorge García, una presencia mítica de la televisión fantástica, gracias a su papel en Lost. El actor interpreta uno de los sugerentes metamensajes con los que carga la película, a saber, el de un arquetípico artista separado de la sociedad, por voluntad propia tras sufrir un trauma juvenil.

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