Captura de Pantalla 2021-12-04 a la(s) 06.07.54 p. m.

Tiempo de lectura: 3 minutos#Polémica: La casa Gucci

Por Varios Autores

House of Gucci
EE.UU., 2021, 157′
Dirigida por Ridley Scott
Con Lady Gaga, Adam Driver, Al Pacino, Jeremy Irons, Jared Leto, Salma Hayek, Jack Huston, Alexia Murray, Vincent Riotta, Reeve Carney, Gaetano Bruno, Camille Cottin, Youssef Kerkour, Madalina Ghenea, Mia McGovern Zaini, Florence Andrews, Mehdi Nebbou, Edouard Philipponnat, Bianca Nappi, Andrea Piedimonte, Mario Opinato, Luca Chikovani, Miloud Mourad Benamara, Vincenzo Tanassi, Pietro Ragusa

Lo que nunca fue

Por Amilcar Boetto

Para narrar las bien conocidas excentricidades de Maurizio Gucci, House Of Gucci decide  mostrar como Maurizio le abre la puerta a su flamante nueva novia y le muestra un Lamborghini  estacionado. Luego, en una de las tantas escenas que transcurren en una mesa de negocios, uno  de los nuevos ejecutivos de Gucci le lee una lista de gastos increíbles que Maurizio hizo con la  plata de la empresa (lo más llamativo: un reloj de tres millones de dólares).  

Dentro de una película de más de dos horas, narrar con esta velocidad un aspecto  aparentemente tan constitutivo de la personalidad (o al menos, la nueva personalidad, tras  haberse divorciado) del personaje principal es, al menos, llamativo.  

Sin embargo, al ponernos a pensar retrospectivamente, nos damos cuenta que la película nos  dice todo el tiempo lo que los personajes son, antes que hacérnoslo ver. Aldo dice que Rodolfo  es complicado, Rodolfo dice que Aldo es muy inteligente, todos dicen que Paolo es un idiota  (aunque esto si que lo podemos notar en cada instante gracias a la insoportable actuación de  Jared Leto), luego nos quieren hacer creer que Maurizio podría ser un visionario, por más que  realmente no tengamos ninguna escena donde lo demuestre. Es más, sino fuera por el final,  pensaríamos que en términos generales Maurizio es un pobre hombre que no hace más que  obedecer lo que le dice la mujer.  

Hay, en la película, una falta de confianza preocupante (más para un director con tanta  trayectoria) en lo que la película puede narrar. Eso se demuestra en cada sobre enunciación sobre  ciertas características de un personaje para que podamos creer lo que pasa en otra escena. Un  ejemplo es la ya mencionada cualidad de visionario de Maurizio, que se nos enuncia  anteriormente para que la escena donde decide contratar a un diseñador texano completamente  desconocido, que luego tendrá tanto éxito que hará que Gucci vuelva al pico de la moda, sea  verosímil. Lo que termina sucediendo con esto es que más allá de la verosimilitud o no, la película  termina siendo predecible y redundante. Como si en las palabras de otros personajes ya hubiera  estado constantemente lo que iba a pasar y cuando pasa pierde toda importancia.  

Pienso, entonces, en qué es que invierte tanto tiempo la película, además de en charlas sobre los  personajes opinan de otros personajes, y en escenas cortas que pretenden demostrar una  característica de algún personaje. Y lo que comienzo a pensar es que House of Gucci es una  película sobre charlas empresariales, que eventualmente involucra una familia, pero en donde  antes que nada se habla de acciones, porcentajes, proyecciones y demás. El problema en sí, no  es que sea una película sobre esas cuestiones, sino que la película quiera ponernos en un lugar  de empatía con personajes que solo escuchamos hablando de otros personajes o números, de  los que solo suponemos una porción de su vida (quizás, a excepción de la primer escena en  donde seguimos a Patrizia vestida con cierto glamour bajándose de un auto barato para ir a  trabajar a una empresa de camiones, definitivamente una imagen lograda para determinar un  aspecto importante de su personalidad -sin lugar a dudas ella es el personaje mejor trabajado de  la película-).  

Finalmente, lo más triste termina siendo que la película tenía potencias visuales que no termina  de sistematizar. Ciertamente el personaje que interpreta Adam Driver está bien logrado  visualmente, por las decisiones de vestuario y por la interpretación relajada de Driver, lo mismo  las expresiones y el over-the-top mersa de lo que rodea al personaje de Lady Gaga. Como en  muchos otros casos, vamos a quedarnos solamente imaginando una posible película donde esos  dos personajes tan excéntricos podrían haber sido explotados fuera de un mundo tan desganado  y con tanta urgencia de tener que narrar una historia entera (porque, quizás, si la historia hubiera  sido parcial, si un momento hubiera sido verdaderamente relatado, todo sería distinto).

Comentarios

Comparte este artículo

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on email

Otros ArtÍculos Recientes

Ir arriba