La venganza del crítico

Por Hernán Schell

Dice la leyenda que cuando Francois Truffaut publica El cine según Hitchcock en 1967, se produce una suerte de terremoto en el mundo cinematográfico y en el de la crítica. Hitchcock, el director que hasta ese momento era considerado un mero vendedor de películas, un hábil técnico que había hecho de su imagen una marca comercial y de sus películas un entretenimiento de masas, se había vuelto de pronto un un hombre con una mirada sobre el cine tremendamente sofisticada. Pero claro, esta es una leyenda, lo cierto es que cuando Truffaut publica este libro los estudios sobre el cine de Hitchcock ya estaban asomándose tímidamente por distintas revistas y publicaciones de todo tipo. Sin ir más lejos, unas décadas atrás los críticos del Cahiers du cinema (de los cuales obviamente Truffaut formaba parte) ya habían publicado varios estudios y dos años antes del libro de Truffaut Robin Wood había publicado su extraordinario Hitchcock´s Films, un análisis riguroso de seis películas del director que es, al día de hoy y luego de más de 50 años, de lo mejor que puede leerse del gran realizador inglés. Por otro lado, una película como Psicosis, ya estaba teniendo estudios académicos y siendo considerada seriamente  por mucha crítica americana, por lo que uno presume que no iban a faltar muchos años para que el genio de AH fuera descubierto. Quizás por esto sea más adecuado decir que más que develar el genio de Hitchcock, lo que hizo el libro de Truffaut fue acelerar un proceso que parecía más bien inevitable.

No quiero por esto, desde ya, negar la importancia y mucho menos la calidad de este libro, verdadera obra maestra de la crítica y la entrevista, y un libro de conversaciones que el propio Truffaut preparó con tanta minuciosidad como cualquiera de sus largometrajes. Este producto de más de veinte horas de diálogo entre el joven director francés y el viejo realizador inglés es uno de esos textos esenciales de la historia de la literatura cinematográfica. El libro es, además, una doble cátedra: por un lado una de como hacer reportajes y establecer diálogos con el entrevistado (una cosa admirable de Truffaut acá es que no sólo se limita a las preguntas o a los gestos de admiración, sino que también interpela y cuestiona a AH), y por el otro como resumir con una claridad y una sencillez pasmosa conceptos tremendamente complejos. Hitchcock se reveló en este libro como un extraordinario narrador de anécdotas, como alguien que tuvo la originalidad de elaborar un pensamiento formal propio, y sobre todo como una persona que podía mostrar en sus conocimientos un conocimiento artístico abrumador sin que en ningún momento resulte pedante. En algún punto, si este libro es tan sorprendente, es porque es el reflejo del mejor cine de AH, uno en el cual todo fluye con un ritmo tan asombroso que terminan pasando desapercibidas (al menos en una primera mirada claro) la enorme complejidad de sus conceptos. El cine según Hitchcock es así un libro rabiosamente divertido, pero también poderosamente lúcido y revelador.

Pero El cine según Hitchcock no sólo fue una suerte de reivindicación de un cineasta, sino también  de un crítico. Después de todo, Truffaut en los 50, desde la legendaria revista Cahiers du cinema, había defendido a Hitchcock contra viento y marea oponiéndose a una opinión general que no podía creer que alguien siquiera pudiera tomarse en serio a este cineasta. Pero en el 67 pudo hacer su descargo: desgrabó las entrevistas, publicó un prólogo de una lucidez soberbia, y nos legó este libro/manifiesto que terminó siendo un legado tan importante como cualquiera de sus mejores obras.

Quizás por esta actitud tan orgullosa por parte de un crítico es que este documental sobre el libro fuera dirigido en 2015 por uno de los mejores críticos vivos (Kent Jones, pensador de cine esencial). El resultado, hay que decirlo, no es gran cosa, Jones dedica muy poco tiempo a hablar del libro y demasiado a afirmar lo que todos a esta altura sabemos: que Hitchcock era básicamente un genio que entendió como prácticamente nadie las posibilidades del cine. De hecho, Jones quiere evidenciar esto de la manera más obvia y gastada posible: centrando casi media hora de película en el análisis de sus dos películas más canónicas (o sea Vértigo y Psicosis). Aún así, para quienes no tengan información de lo que fue este libro y de la importancia que tuvo, no deja de ser útil y didáctico, y sus últimos minutos con la fotos y las voces en off tienen un fuerte valor emotivo enorme. Dicho esto, aquí está el documental como parte del Lado B de este curso. Dicho sea de paso también, apúrense a bajarlo a sus computadoras porque vaya a saber uno cuanto tiempo estará dispuesto a mantenerlo online el señor youtube. Ah si, y por si nunca leyeron el libro, clickeen acá y accederán un PDF del mismo. De nada.

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