Un secreto en la caja
Ecuador, 2016, 70′
Dirigida por Javier Izquierdo.

El (no) legado de la historia

Por Fernando Luis Pujato

A ver: José Velasco Ibarra fue presidente del Ecuador en cinco ocasiones. En 1941 se desató la guerra peruano-ecuatoriana y en 1942 se firma el protocolo de Río de Janeiro por el cual Ecuador perdió buena parte de su territorio. En 1949 el llamado terremoto de Ambato -en el que fueron destruidas varias ciudades vecinas- dejó un saldo de más de cinco mil muertos. En 1972 el general Guillermo Rodríguez inicia una dictadura militar que duró hasta el 1979 fecha en la cual Jaime Roldós asume la presidencia por medio de elecciones constitucionales. El conflicto del Falso Paquisha fue una serie de acciones de choque de baja intensidad entre tropas fronterizas de Ecuador y el Perú entre el 22 de enero y el 1 de febrero de 1981 y el conflicto del Alto Cenepa fue un enfrentamiento armado entre los ejércitos del Perú y del Ecuador ocurrido entre los meses de enero y febrero de 1995. Estos hechos objetivos mencionados en el film de José Izquierdo son precisamente eso: un núcleo histórico irrefutable. Hay algunas otras cuestiones como el fenómeno literario generado a partir de la segunda mitad del siglo pasado, consolidado entre los 60 y los 70 y denominado un tanto pomposamente el boom latinoamericano, e imágenes de archivo que son también irrecusables. Hay personas reales y ciudades verdaderas. El resto de Un secreto en la caja es no tanto un falso documental -aunque lo sea en alguna medida- sino una ficción, o mejor, es un film de ciencia ficción, un género en el cual, como todo sabemos, además de poder inventar otros mundos y otras especies, caben las especulaciones de cualquier tipo, no necesariamente todo es una mentira, un final puede plantear una inquietante pregunta acerca del futuro y, por supuesto, puede ser utilizado para criticar cualquier aspecto del pasado y del presente de una región o de un país o de una aldea, de una religión mundial o de una creencia pueblerina; de cualquier cosa en realidad.

Lo previsible de film de Javier Izquierdo es… casi todo: un profesor norteamericano que descubre a Chiriboga y sobre el cual ha hecho una tesis, la participación en la guerrilla de Toachi en los ´60, la hermana comprensiva, el exilio en Alemania del este, un casamiento ruinoso, la vuelta al país de origen, la reclusión en la casa familiar hasta el final de sus días -que no fueron muchos porque muere a la temprana edad de cincuenta y siete años. Sobre este núcleo de irónicas probabilidades se construye el clásico documental de testimonios de la más variada especie -entrevistas en el exterior, agentes literarios, personas que lo conocieron, amigos, familiares, académicos- insertando imágenes de archivo que sustentan estos testimonios direccionando el film hacia el consabido mensaje de que un pueblo que olvida su historia está destinado a desaparecer. Hay algo, o bastante, de ingenuidad en esto, desde que ya sabemos que los hechos históricos en esta bendito continente sudamericano han sido siempre manipulados al servicio de regímenes militares, de partidos político, de dictaduras personalistas disfrazadas de democracia republicana, y demás. No obstante, la ironía de Un secreto en la caja funciona sobre todo a ciertos niveles un tanto menos grandilocuentes que son, justamente, el periplo literario a contra corriente de los pares del boom de Marcelo Chiriboga y la utilización por parte de la derecha y de la izquierda de su libro cumbre La línea imaginaria. No es poco, por cierto, aunque tampoco alcanza para que el film se despegue del discurso aleccionador o, en todo caso, del intento de su director para contribuir a que, efectivamente, la historia pueda servir para algo más que actos patrióticos en fechas patrióticas. El sueño de Chiriboga sigue siendo eso, el sueño de otro porvenir.

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