La carrera de John Huston es una de esas cosas que no dejan de sorprender. Un director vital como pocos, que siempre supo desmarcarse de lo obvio tanto en el marco del Hollywood clásico (desde la fallida El halcón maltés (1941) a la notable La reina africana (1951)) como en el de la transición y el cambio (de Moulin Rouge (1952) a Los inadaptados (1960)) pero que quizás encontró el tono más adecuado en sus películas de perdedores natos de sus últimos tres lustros de carrera (con algunas disrrupciones por encargo antes y durante, como con FreudLa Biblia, Casino Royale, algunos thrillers de espías y la poco feliz Annie). En el feliz final de su carrera se dedicó a concebir obras maestras pequeñas y queribles, como si se hubiera olvidado de su pasado, acaso replanteándose su propia concepción del mundo cinematográfico. Ahí están Ciudad dorada (1972), El juez de la corte (1972), El hombre que sería rey (1975), Bajo el volcán (1984), El honor de los Prizzi (1985) y su última película, Desde ahora y para siempre (1987). Todas estas últimas películas hermosas y entrañables. Y el alguna medida relativamente fáciles de conseguir. No obstante siempre hubo una joya perdida, que era dificil de rastrear y menos que menos de conseguir en una calidad medianamente decente. Hasta abril de este año. Sangre sabia no solo es una de las mejores películas de un gran director de por si sino que -emoción cinéfila mediante- se las traemos en alta definición, lo que nos pone locos de felicidad. Adaptación de una novela breve de Flannery O’Connor, Sangre sabia liberada y online es un acontecimiento cinéfilo. No se la pierdan por nada.

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