Sr. Link (Missing Link)
EE.UU., 2019, 94′
Dirigida por Chris Butler
Con voces de Hugh Jackman, Zach Galifianakis, Zoe Saldana, Emma Thompson, Stephen Fry, Timothy Olyphant y Matt Lucas.

La aventura

Por Rodrigo Martín Seijas

A esta altura del partido, lo de Laika como productora es una gesta épica, pero de esas que comienzan bien abajo y caminan cuesta arriba sin la menor ayuda: en un mercado donde el dominio de Disney y Pixar es cada vez mayor, y otras compañías (como Illumination Entertaiment o Warner) se suman a la pelea, hay cada vez menos espacio para este pequeño estudio-productora. Y sin embargo, Laika se aferra a sus principios, donde lo que importa no es tanto el concepto a vender, el marketing con los temas de turno o los posicionamientos sobre temas presuntamente trascendentes. No, lo propio de este estudio radica en exprimir al máximo lo afectivo en los personajes, encontrando una sensibilidad donde la materialidad del relato es fundamental para hacer avanzar los conflictos.

Dentro del pequeño conjunto de producción de Laika, entonces, encontramos a Señor Link, que a primera vista parece un film menor. O cuando menos pequeño en sus ambiciones. Incluso funciona como opuesto a Kubo y la búsqueda samurái, la obra previa del estudio. Si en aquella película Travis Knight, su director, explotaba al máximo el tópico de la pérdida y la fascinación por contar historias, con tonalidades plagadas de melancolía, la de Chris Butler se propone desde el vamos una abordaje más superficial. Señor Link, en su propuesta narrativa, es mucho más directa y ligera, alejándose del drama de la anterior y apostando a la comedia material. Eso se puede ver particularmente en el arranque, donde el humor físico –además del notable y persistente juego con el encuadre- cumple un papel fundamental: es una secuencia magnífica, casi perfecta, aunque el resto de la película no esté luego a la altura.

Quizás Señor Link no recupera el impulso de su primera escena porque su planteo no deja de ser lineal, aun con sus idas y vueltas y con la excusa motriz del film de aventuras, que es uno de esos géneros que si o si logran impulsar las acciones hacia adelante. En concreto: hay un explorador llamado Sir Lionel Frost (voz de Hugh Jackman) que, deseoso de ser reconocido, emprende un viaje para encontrar al Eslabón Perdido, pero cuando halla a la criatura –llamada precisamente Señor Link (voz de Zach Galifianakis)-, esta resulta ser mucho más humana de lo esperado. Este hecho lo arrastra a una nueva aventura, que no es otra cosa que hallar el lugar donde habitan otros eslabones iguales al del hallazgo. La estructura de road-movie aventurera -con persecución de antagonistas incluida- funciona como un soporte ideal para el desarrollo de estos dos personajes, a los que se agrega una tercer integrante, Adelina (Zoe Saldana), aunque no llega a ser suficiente para generar sorpresa, tensión o cuando menos un cambio de ritmo que nos saque de cierta previsibilidad que se va imponiendo mientras pasan los minutos. De hecho, persiste en el relato –particularmente cuando ingresa en la mitad del metraje- una sensación de repetición de situaciones, como si desde el guión estuviera claro dónde arrancar y terminar la odisea, pero no tanto los avatares de mitad del camino. Encadenamiento de eslabones, si, pero eslabones narrativos plagados de lugares comunes que hemos visto antes en esta (y en otras películas de aventuras).

Si bien la narración no llega a aportar giros suficientemente estimulantes -y eso se traslada a algunas secuencias de acción que no alcanzan todo su potencial- Señor Link tiene a su favor, al menos, a los protagonistas, que compensan buena parte de las debilidades narrativas. De ahí que Frost no pueda ser otra cosa mas que una encarnación animada de Jackman, un ser tan elegante como plástico y flexible en sus movimientos. Al mismo tiempo, lo del Señor Link –o más bien Susan, nombre que surge a partir de un perfecto malentendido-(Galifianakis) es entre enternecedor e hilarante, algo que bien podemos adjudicar a ese gran cómico (y gran actor a secas, claro). Por último, Adelina (Saldana) aporta una mirada femenina que elude la mayoría de las remarcaciones discursivas propias de estos tiempos de corrección política, algo que también se agradece, fundamentalmente cuando el cine industrial opta por cierta demagogia olvidando a los personajes en pos de quedar bien parado discursivamente. 

Si, en Señor Link se extraña la emoción y bella tristeza que generaba Kubo y la aventura samurái. O los climas de sutil inquietud que transmitía Coraline y la puerta secreta. Pero lo que no se puede negar es el cuidado por lo que se está contando, expresado ante todo en la textura visual, lo que supone un nivel de cuidado de producción quizás no acorde con los problemas en la narración. En esa vitalidad proteica a la hora de construir los mundos audiovisuales Laika se emparenta –y hasta rivaliza, me atreves a decir- con Pixar. De hecho ambos estudios agregan nuevas superficies de sentido en el diseño animado, en la forma en que trabajan a cada personaje y los espacios que los rodean, con una devoción tan millonaria como artesanal, categorías que no tienen por qué enfrentarse. Eso evita que hablemos de una decepción a la hora de pensar en Señor Link. En todo caso quizás se trate de un respiro antes de la próxima aventura, esperemos que con más suerte. 

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