Sebastián Rosal

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Cry Macho (I)

Hay como un aire de familia en el cine de Eastwood, un universo inmediatamente reconocible, una sensación similar a la que se genera cuando al ingresar en un lugar aparecen sonidos, imágenes y aromas que se perciben como propios. Como la de todo buen artista, su obra aúna temas constantes y una mirada. Pero hay otro elemento menos glamoroso pero más noble que lo distingue: su obra es también la de quien conoce todos los secretos de su oficio, la de aquel al que el trabajo continuo le brindó una consistencia que se fue cimentando por acumulación.

State Funeral

State Funeral

El 5 de marzo de 1953, Stalin moría en su dacha de las afueras de Moscú. State Funeral confirma que su sombra terrible se sigue proyectando sobre el presente, incluso desde la sospechosa fragilidad de su cuerpo inerte aprisionado en un ataúd.

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#DossierMonteHellman: Las road-movies. Two-Lane Blacktop

Me escribe Federico, el director de la revista. Me pregunta si quiero escribir sobre Two-Lane Blacktop, la película de Monte Hellman. Le respondo que sí (en realidad es no, pero me ataca la culpa porque hace mucho que no escribo una nota). Le aclaro que hay un problema: no vi ni una de Hellman (esto está escalando rápido: a la culpa hay que sumarle la vergüenza de mi pobre cinefilia). Me envía el link para un streaming de buena calidad. Cuando termino de ver Two-Lane Blacktop me quedo a navegar por la página y descubro que también está disponible The Man Who Shot Liberty Valance, el western clásico de Ford, del 62. Recuerdo que la vi por última vez hace no menos de 15 años. Después de cenar, vuelvo a hacer play.

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Periodismo y cine político liberal: un retorno

The Post termina en el preciso momento en el que comienza Todos los hombres del presidente. Esa filiación a contramano de la cronología (la primera fue filmada 31 años después que la película de Pakula) tiene sus continuidades y sus diferencias, y resulta imposible no suponer que la consideración de las mismas no estuvieran en el norte del propio Spielberg. El hecho puntual, histórico, que engarza ambas películas es el sabotaje al edificio Watergate en Washington, por entonces sede del Comité Nacional del Partido Demócrata, en junio de 1972. El contexto es el de la presidencia del republicano Richard Nixon, el hombre que restableció los lazos diplomáticos con China y quien finalizó la Guerra en Vietnam. También, el hombre que urdió una vasta y compleja trama de actividades ilegales contra sus oponentes (escuchas telefónicas, espionaje, acoso, difusión de noticias falsas) que culminarían con su renuncia al puesto, la primera y única en más de dos siglos de vida política norteamericana.

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#PostMarDelPlata2019 – (10): Liberté

En su última provocación, Serra se instala en el bosque y en la noche y vuelve a su amado siglo XVIII para seguir a un grupo de libertinos entregados a sus apetitos sexuales, corte sin rey a la cabeza, nobles de una aristocracia encendida y pavorosa, fantasmal. Sodomía, masoquismo, lluvias doradas y baños de esperma desfilan, sin agotar la lista. Barroca y arbitraria, confusa adrede, el deseo es un conejo inasible que circula ligero y azorado, aquí y allá. Canto a la noche improductiva, hay algo de desesperación en la urgencia de cada coito, en los latigazos, en el humor corrosivo que cada tanto asoma entre los pantalones caídos y las faldas alzadas –el recordatorio de que el sexo, en cualquiera de sus formas, puede adquirir una connotación metafísica porque antes supo sumergirse en el fangal del ridículo.

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High Life

High Life transcurre en una nave que atraviesa la inmensidad del cosmos, en el último rincón conocido de la galaxia, lindante al más cercano de los agujeros negros. Ese aspecto expresa de manera obvia un territorio ficcional fronterizo, pero sus resonancias parecen hacer llegar al límite, también, sus habituales obsesiones e intereses.

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Santiago, Italia

Dos frases resuenan en la vuelta al documental de Nanni Moretti, lo enmarcan, definen sus coordenadas. La primera la pronuncia el propio director frente a cámara y funciona como cierre de un momento de considerable incomodidad. Luego de entrevistar a un militar detenido por homicidio y secuestro en la cárcel de Punta Peuco, Moretti le aclara de manera tajante: “Yo no soy imparcial”. Para la segunda frase hay que retrotraerse exactamente treinta años, a su notable Palombella Rossa y a ese Michele Apicella que, de alguna manera, vuelve a aparecer aquí, tomando prestado de manera encubierta el cuerpo de su alter ego, aunque en una versión que deja atrás su habitual neuroticismo para dar paso a un hombre ya maduro, reposado.

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High Life

High Life transcurre en una nave que atraviesa la inmensidad del cosmos, en el último rincón conocido de la galaxia, lindante al más cercano de los agujeros negros. Ese aspecto expresa de manera obvia un territorio ficcional fronterizo, pero sus resonancias parecen hacer llegar al límite, también, sus habituales obsesiones e intereses.

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Post Bafici 2019 – (3): L’île au trésor & El escultor de los kilómetros

Ese es el mundo de L´Ile au tresor, una serie de viñetas en las que Guilaume Brac actualiza el universo de Robert Louis Stevenson, con su fiebre del verano y su goce en estado natural, una oda “a la infancia eterna”, como anuncia la dedicatoria final.
La argentina El escultor de los kilómetros, de Mauricio Sallesses, se ubica en las antípodas ya no solo geográficas del paraíso parisino. El barrio de Virrey del Pino, en el interior profundo de La Matanza, aloja también sus trabajadores. Entre ellos se encuentra Moyano. Así, a secas, con el orgullo por la herencia familiar que no es inusual en la gente de provincias.

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Cine club Perro Blanco – Comunidad de espectadores: M. Butterfly

La décima película que vimos y trabajamos fue la gran (y quizás uno de los puntos de quiebre de la carrera del director) M. Butterfly. En nuestro tercer mes de cineclub el tema que se impone es el de los géneros (de todo tipo y forma). Pero lo que se juega en este gran melodrama no solo es el género del exceso y lo hiperbólico por excelencia. Al menos no solo eso. En todo caso lo que reaparece es la noción del cuerpo como un laboratorio de identidades. Y si alguien entiende qué es eso de jugar con las identidades y el cuerpo es Cronenberg (quizás acompañado por Browning, para qué negarlo).

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Recomendaciones Pre Bafici 2019 (1): El señor del catálogo

El Bafici vuelve a empezar este otoño y nadie se molesta por esa falta de originalidad, más bien lo contrario: su presencia en el calendario cultural es un triunfo construido sólida y pacientemente año a año por sus seguidores, desde aquel ya lejano 1999. Aquí un pequeñísimo listado de recomendaciones, sin ningún orden en particular, sabiendo que buena parte del éxito del festival pasa, precisamente, por no darle demasiada atención ni a esta ni a ninguna lista de consejos, en todo caso por dejarse perder con una feliz inconsciencia en los laberintos que cada año propone. Feliz festival para todos.

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Cine club Perro Blanco – Comunidad de espectadores: Bone Tomahawk

En el Bafici de 2016 se propagó el boca a boca: había que ir a ver Bone Tomahawk. No solo porque parecía haber un director que en su ópera prima demostraba una convicción absoluta en sus fortalezas y era capaz de sostener un pulso narrativo constante, sino por un motivo bastante más pedestre, en todo caso un síntoma de cierto estado del cine ya no tan actual, una anomalía dentro de una situación que lleva décadas: la película de S. Craig Zahler era un western. Se sabe: el género cinematográfico por excelencia, el que menos arrastra el lastre del teatro y la literatura, el más “puro”, el más americano

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La desaparición

Apoyado en un conjunto de actores notables, en la ausencia de música incidental y con el plano secuencia como principal estandarte formal, el cine rumano supo evitar desde entonces, gracias al antídoto de la aridez y a la ausencia de énfasis, la tentación del costumbrismo. Pero, nuevamente, si hay algo que destaca y que atraviesa este conjunto de películas es el clima ominoso, angustiado y angustiante, desesperanzado, de una Rumania que parece nunca terminar de sacarse de encima la sombra terrible de Ceausescu, el dictador que durante más de veinte años manejó con recelo extremo los destinos del país.

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Mar del Plata 2018 – Diario de festival (5)

Por razones laborales, este año mi estadía en el Festival de Mar del Plata fue muy breve y se redujo a una sola jornada completa de proyecciones (el primer domingo), un par de funciones el sábado por la noche y una llegada el viernes que me encontró en medio de una tormenta con frío y lluvia que no me abandonó hasta mi partida un par de noches después. Un fin de semana es siempre poco para una ciudad del tamaño de Mar del Plata, y menos aún para un festival de sus dimensiones. Pero ya puedo ir adelantando que en ese par de días la arquitectura me brindó más satisfacciones que el cine; dato que, teniendo en cuenta que soy un arquitecto frustrado, no me tomó por sorpresa.

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DocBuenosAires 2018 – Parte 2

En el último DocBuenosAires hubo espacio también para un par de obras que sirvieron como contrapeso al recorte sombrío que una buena parte de las películas programadas suelen mostrar. En Drift, de la alemana Helena Wittmann hay una anécdota, ficcional y mínima: dos jóvenes amigas pasean por alguna playa semidesierta del Mar del Norte. Charlan sobre futuros viajes, sobre algún mito creacional, sobre la tierra firme y el mar, poco más. Las formas remiten a un terreno que no es desconocido por el cine independiente: planos fijos, conversaciones dentro y fuera del cuadro, voces calmas, cierta languidez que la frescura de las actrices y la presencia recurrente de la naturaleza convierten en una ligera melancolía.

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DocBuenosAires 2018 – Parte 1

Con 18 años ininterrumpidos de vida, hace ya tiempo que el DocBsAs está consolidado como uno de los momentos nodales en el calendario cinéfilo. Convendría aclarar en primer término que el festival lejos está, y así fue aún más en esta última edición, de circunscribirse al cine documental. Mejor es decir que en el Doc se ve cine, a secas. Cine que utiliza al documental como piedra basal pero que puede ampliarlo, ponerlo en tensión, estirar sus límites e incluso negarlo, haciendo de eso que genéricamente llamamos lo real la materia prima y maleable con la que trabajan el cine y sus formas. Que este año haya entrado en su mayoría de edad se presta al comentario previsible, pero evitémoslo aquí: el Doc nació maduro, y desde su primera edición ha sido consecuente con esos postulados alrededor del cine, desarrollando un persistente interés por mostrar tanto las últimas producciones de los directores más destacados como de darle lugar a jóvenes realizadores, muchos de ellos hoy consagrados.

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FIDBA 2018

Del 10 al 16 de septiembre tuvo lugar la 6ta edición del FIDBA, el Festival Internacional de Cine Documental de Buenos Aires, que incluye una programación compacta con diversas competencias (cinco en total) así como seminarios, conferencias y laboratorio de desarrollo de proyectos documentales. Sebastián Rosal se dio una vuelta y trata de explicar en dos películas algo que parece ser lo mismo pero que esconde una sutil aunque decisiva diferencia.

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Sauerbruch Hutton Arquitects

Un aliento clásico  atraviesa de punta a punta el último y definitivo film de Farocki, apoyado en unas imágenes tan tersas, tan pulcras y cristalinas como esas superficies que definen el estudio de Matthias Sauerbruch y Louise Hutton, dos de las estrellas que pululan en el universo arquitectónico europeo (por cierto, un cielo saturado de divos, algunos con fama bien ganada y otros no tanto: la arquitectura, el diseño y el mundo gourmet son las disciplinas más expuestas en las nuevas sociedades, las más mimadas, las más proclives al exhibicionismo para satisfacer una demanda constante y creciente. También, por qué no, una de las renovadas formas que lo snob asume para ejercer su canto de sirena).

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Entrevista a Rosendo Ruiz, director de Casa Propia

La de Rosendo Ruiz es una carrera que puede exhibir dos cualidades poco habituales dentro del panorama del cine argentino reciente: por un lado una producción sostenida y asidua (seis películas estrenadas en festivales en los últimos siete u ocho años, algunas de ellas con estreno comercial); por el otro, un gusto por la narración de aliento clásico que sabe también adentrarse con la misma pericia en gestos y climas contemporáneos. Adelantado y parte de la nutrida movida generada en Córdoba en los últimos años, hablamos en Perro Blanco de estos y otros temas a propósito de Casa propia, su última película.

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Casa propia

Con Casa propia, Ruiz parece haber entrado en nuevos terrenos sin tener que salir de su ciudad. No sería descabellado hacer una primera traslación entre el personaje principal y el propio cineasta. De ser así, toda la película sería el reflejo de un director que pretende instalarse en una nueva casa cinéfila propia. Las intenciones parecen estar claras desde la notable escena inicial, en la que un grupo de adolescentes ejercen a pleno su cordobesismo. 

A Ciambra

La Ciambra

Con esto en mente, conviene empezar diciendo que A Ciambra es una película con y sobre gitanos. Hay una razón de peso, decisiva, en la película de Jonas Carpignano que habilita a utilizar esa palabra y que pide descartar el uso de la más a la moda romanío cualquier otra con la que se pretenda diluir cándidamente con su sola invocación los prejuicios históricos contra todo un pueblo; la razón es que los gitanos se llaman a sí mismos de esa manera. Si una buena parte del espíritu de la película planta sus banderas allí, hay que decir que además el italiano se ocupa de que el modo en que se los muestra diste de ser idílico.

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La puerta del cielo

Hay una primera tentación al hablar sobre la monumental película de Cimino, un atajo que de tan cómodo y previsible convendría evitar, y es su condición de película maldita. Los hechos son conocidos, y es lo primero, casi lo único que aparece apenas se busca algo en la red: que su presupuesto salido de las manos logró quebrar a United Artists, que al sexto día de filmación ya llevaba cinco de retraso, que fue el comienzo de la caída del propio director y del resto del New Hollywood y sus caprichos (Coppola y One from the Heart se encargarían de terminar el trabajo) son todos datos que exceden a la propia película, a los que el tiempo se encargó de poner en el exacto lugar inocuo que tal vez siempre merecieron. Se sabe, al relato histórico le convienen las injusticias así como a la cinefilia le gustan las causas perdidas, y a casi cuarenta años de su aparición su conversión de fracaso estrepitoso en objeto de culto no debiera sorprender a nadie.

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El espanto

El espanto tiene todo planteado para poder desplegar sobre esas bases un mundo particular y preciso, pero falla en todos los frentes. El problema es de recortes, de procedimientos, y de mirada. En primer lugar porque esa línea argumental alrededor del misterio del viejo Jorge nunca termina de desarrollarse, ni en su modo de curar el espanto ni en las menciones a los supuestos favores sexuales que el curandero exigiría a sus clientas como parte de pago, que quedan como poco más que habladurías maliciosas con las que explicar su aislamiento. Pero además porque en su forma la película se vuelve monótona y agota hasta el hartazgo el mismo recurso, que consiste en armar algo así como bloques temáticos por los que desfilan como cabezas parlantes todos y cada uno de los personajes, abordando los temas que hacen al infierno grande de su pueblo chico.

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#PostBafici 2018 – (14): Una storia volatile

Una storia volatile es uno de esos objetos extraños, inesperados, que cada tanto aparecen en esa entelequia amplia y difusa a la que por falta de mejor nombre solemos llamar cine independiente. Una señora de joviales 76 años, desconocida por fuera de algún pequeño círculo académico, decide ponerse a filmar lo que ve desde la ventana de su departamento en el centro de la capital italiana. Las intenciones están explicitadas desde el primer momento, así es que sin ningún orden aparente, siguiendo el ritmo de lo que le dicte su pensamiento “viajando libre”, desfilan gaviotas, cielos, monjas de clausura que cuelgan la ropa o descansan en las terrazas vecinas, una grúa levadiza transportando un objeto oscilante, obreros trabajando en un techo vecino, cúpulas de iglesias, la humareda cercana de alguna manifestación de indignados.

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#PostBafici 2018 – (12): Casa propia

Con Casa propia, Ruiz parece haber entrado en nuevos terrenos sin tener que salir de su ciudad. No sería descabellado hacer una primera y bastante obvia traslación entre el personaje principal y el propio cineasta. De ser así, toda la película no es más que el reflejo de un director que pretende instalarse en una nueva casa cinéfila propia. Las intenciones parecen estar claras desde la notable escena inicial, en la que un grupo de adolescentes ejercen a pleno su cordobesismo(el término es de Quintín): en la calle, mientras toman fernet con coca y arreglan los detalles de la salida nocturna con su acento patentado, Alejandro, al fondo del plano, golpea la puerta de la casa de Vero y comienzan una típica discusión de pareja. Cuando finalmente él se aleja sin haber arreglado el asunto nada se termina de entender demasiado, pero los efectos de la escena, su eficacia, son retroactivos: los jóvenes comentan en voz alta la situación, se mofan ligeramente, pero nada de esto le importa demasiado a Alejandro, que se marcha ignorándolos. Su mundo puede prescindir de ellos. Mi cine a partir de ahora también, parece decir Ruiz.

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Recomendaciones #PreBafici 2018: El hombre del catálogo

Permítanme, para empezar, un chiste de espíritu marxista (marxista de Groucho, se entiende, los otros nunca se destacaron por su sentido del humor): “Jamás admitiría recomendaciones de una revista que me aceptara a mí como crítico”. En todo caso que este pequeñísimo listado no haga perder de vista uno de los placeres que el monstruoso y querido festival porteño posibilita: perderse en su enorme programación, andar un poco a ciegas para poder descubrir, en algún rincón perdido y olvidado de la grilla, esa película que era solo nuestra y que justifica el festival completo y nuestra pasión por el cine. Ya empieza la sana costumbre de cada segunda mitad de abril. Feliz Bafici para todos.

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120 pulsaciones por minuto

Campillo sabe cómo ser un director contemporáneo y actúa en consecuencia: la cámara se mueve con fluidez en el espacio; los hechos avanzan y retroceden, se revisan, de acuerdo al tempo de las discusiones y al punto de vista de quienes participan en ellas y revisan lo actuado; sabe cómo ser urgente en el registro del vértigo de las acciones o en la discoteca en la que todos se refugian por la noche; cómo dar cuenta de manera elegante del avance de la enfermedad a través de la silenciosa acción de las moléculas. Pero también sabe apelar al pathos clásico, puliendo como al pasar, casi de hurtadillas y mientras demuestra un espíritu casi documental, los dorados encantos del melodrama. Y allí se expresa otra de las claves de la película, y la unanimidad en su recepción crítica favorable

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El ornitólogo

Hagiografía contemporánea de San Antonio de Padua como relectura hereje de la tradición católica. Travesía alucinada entre personajes delirantes. Cuento de terror boscoso asi como comedia asordinada. Oda de amor apasionada por la naturaleza. Más que la suma (mucho menos caprichosa de lo que parece) de todo eso, o mejor dicho por todo eso y más, O ornitólogo es también una declaración sobre las posibilidades del cine contemporáneo, sobre sus campos de expansión y sus límites. Rodrigues entiende que su incorrección vanguardista es imposible si ser moderno implica desconocer la tradición, sea cual fuere, y al igual que en la mayor parte de su obra.

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Tiempo de balances (7), Por Sebastián Rosal

Escribí bien o mal sobre casi la totalidad de las películas de mi listado. Y un porcentaje nada despreciable de ellas, por una razón u otra, pasaron casi inadvertidas, o al menos tuvieron mucha menos repercusión de lo que considero eran merecedoras. Es cierto que en el vértigo de un festival grande, con cientos de funciones concentradas en pocos días, es posible que ello ocurra. Pero también es cierto que la crítica tiende a focalizarse en algunos directores, en ciertos títulos convocantes y muchas veces se pierde de vista todo un submundo más que interesante al que, con suerte, se lo cita en un par de líneas aquí y allá o se lo incluye en una lista (pero al que casi nunca los jurados premian). Mi elección final intenta ser entonces un humilde aporte para que sobre ese cine se ensanche la visibilidad.

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